04 septiembre 2006

En los campos de Castilla




Campos de Castilla, mitificados por aquel poeta que fue Antonio Machado. Hoy inmensas llanuras labradas hasta el agotamiento, cansadas y sedientas. Paseando por estas tierras sencillas y austeras, convertido en caminante sin rumbo, uno parece recobrar el vínculo perdido con elementos universales a través de la naturaleza más simple: cielo sobre la llanura; atardeceres entre almendros llenos de frutos; sol de justicia; girasoles de pétalos de llamas y de corazones relicarios que parecen guardar la maravilla geométrica del universo; sed; granas y rastrojos en campos dorados y abrasados de verano, y muchos silencios donde uno vuelve a recobrar su voz interior entre el caminar y el resuello, extenuado por el horizonte inagotable, isla de distancias.


















Publicado por JuanBM

27 agosto 2006

Su mirada es una puerta abierta


Su mirada es una puerta abierta
en mitad de la ciudad cerrada
desde donde me llama el rumor de un bosque,
el bosque secreto de su existir.

Umbral silencioso y cristalino
donde comienza un camino frágil
como una lluvia pequeña que cala,
tanto que cierro los ojos
y puedo seguir viéndola a ella,
y en ese umbral de luces y gozos tiemblas.

Su mirada, donde llega el rumor de humedales,
donde una barca de bruma
amarrada entre juncos largo tiempo
espera su otro pasajero viaje al clamor,
meciendo las aguas ensimismadas
que cubren las raíces del otro viejo árbol de la vida.
Allí donde las palabras tejen su mimbre
con blanca vestidura de viento, dibujando su desnudez.
Allí, selvas en penumbra y arenas de sol,
en el viaje hacia el ocaso que revive tras la ciudad ciega,
donde la hiedra esconde las manos entregadas
en el oficio de tejer caricias
abriendo el temblor y el silencio,
como se abren cartas olvidadas de derrotas y otoños
y el tiempo recobrado que surca la piel estremecida
en el puro son de la vida.

Y esas manos que tejen caricias abren los cuerpos,
la memoria y el símbolo de la palabra perdida
donde mana lo que se quedó en la sombra
y en el lodo del tiempo
y en largas callejuelas de soledades
llenas de olvido en el descomunal vacío.

Abren el doloroso intento de amar la vida
en el equinoccio de un cuerpo encendido,
el puro ser esculpido en su reflejo de hemistiquios.

El doloroso intento de hacer la vida.
La canción azul que brota como manantial
de misterios que dibujan ternuras
en los páramos de la escarcha del dolor.

Abren la lluvia de la tempestad que deshace
la faz de lo cotidiano de un día,
y otro, y otro y otro más,
tan vacíos como el silencio de las cosas,
y descubre las cenizas de los días que nos labran,
la intemperie, la caricia y la cicatriz,
la memoria olvidada de amor y dolor,
la presencia frágil donde toda belleza nace.

Abren los ojos, los territorios ignotos, la silenciosa salvación del amor,
los jardines perdidos donde libres nos atrevimos
a tomar una mano, a besar unos labios;
la consumación del corazón que se entrega,
la balsa del naufrago, el oasis de todas las noches de ciénagas,
la palabra sensitiva de la carne alzada en el silencio
en la ceremonia desnuda del ansia.

Y todo brota del mismo costado herido
como embocadura de guitarras,
donde se oye un ser oscuro
que vaga por un camino de niebla y lava.

Y renovado ese amor a la vida que pasa por ella,
dejas un beso en sus labios,
un abrazo entre sus brazos abiertos,
el calor de tu cuerpo en el suyo.
Dejándolos ser volcán o violetas,
furia o nube, canción o azul,
que ella guardará en las entretelas de su vivir,
como tú guardarás su mirada querida
que ya habita en ti.



Publicado por JuanBM

23 agosto 2006

Das recordações

" El recuerdo de la vida de uno se guarda en trechos diferentes, cada uno con su signo y su sentimiento, los unos con los otros creo que no se mezclan. Contar seguido, hilvanado, sólo siendo cosas de rasa importancia. De cada vivimiento que yo, real, tuve, de alegría fuerte o pesar, de cada vez veo que yo era como si fuese directamente persona. Sucedido desgobernado. Así me parece, así es como lo cuento. Usted es bondadoso al oírme. Hay horas antiguas que han quedado mucho más cerca que otras de reciente data. Usted mismo lo sabe."

Riobaldo, personaje de Gran Sertón Veredas
João Guimarães Rosa

dibujo de Portinari (http://www.portinari.org.br/)


Publicado por Tania

07 agosto 2006

HERANÇA

Antes de todo, mi agradecimiento al amigo,
al poeta, por el compartir de esta casa
inundada de poesía, llena de vida.
Generosidade sem tamanho...
Tania





Herencia
1.
Tiene noventa años y gestos delicados. Está sentado en su silla de ruedas con una vieja foto en las manos, su mirada vuela despacio desde la nieta hacia algun lugar perdido en el tiempo... y vuelve a contar la historia del primer encuentro con una hermosa campesina que cosechaba el café, la mujer que más tarde sería su compañera por más de cincuenta años.
La nieta guarda la historia en el corazón - espera saber contarla, así con tamaña dulzura, para el hijo que sueña tener un día.
2.
"- No sueñes, casi adolescente y de piel negra nadie quiere adoptar", tantas veces se lo dijeron al pequeño.
"- Es locura adoptar un niño ya crecido", alertaron los parientes.
No les hicieron caso, en los domingos de sol la familia suele ir al parque. Les encantan los paseos en bicicleta y aun otro día, tocaron el cielo con sus cometas coloridos.
3.
Con maneras de hechicero, el profesor abre, muy despacio, la misteriosa puerta de la biblioteca mientras empieza a desvendar a los niños los secretos de se viajar dentro de las paginas magicas de un libro. Encantamiento.
4.
Se despierta a las cuatro de la mañana, sale del trabajo a las tres de la tarde y sigue para el terreno al lado de la estación de tren.
Los pasajeros más atentos ya notan las primeras flores en el jardín -¡tanto tiempo abandonado! - que aquel hombre humilde cuida de hacer renacer, día a día antes de volver a su casa.
5.
Entre una canción y otra, una historia. Al recordar el amigo poeta, los ojos del cantautor sonríen en fiesta y emoción. Diez intensos años, entre la primera canción compartida (en la verdad, un poema "robado" y musicado sin el permiso del poeta) hasta el estrechar la mano amiga en la hora final (Toquinho y Vinicius de Moraes).
En dos momentos, el homenaje de Toquinho y Chico Buarque a Vinicius de Moraes. En el inicio con Vinicius presente mientras Toquinho canta. Más tarde, con el poeta presente - ya en la sonrisa de los amigos, en la ternura que hace vivir, revivir.

Publicado por Tania

24 julio 2006

Olvidados hombres y mujeres de mi tierra



Olvidados hombres y mujeres de mi tierra,
habitantes ahogados en el fango del olvido,
vuestro es el secreto escondido que guardan
los paredones derruidos y las tapias
que ya no existen y que fueron esculpidas por las balas
para arrancarle a la carne su sueño definitivo.

Olvidados hombres y mujeres de mi tierra,
hermanos de las amapolas sembrados
cual dolor de siglos de los condenados de la tierra,
vertidos en sangre regando las cunetas
de los caminos perdidos del tiro en la nuca,
humillados y extinguidos, desaparecidos sin rastro
llevados a las cárceles del silencio,
condenados como raza maldita
a no ser ni existir, ni siquiera a haber existido,
sin nombre y sin tumba, donde poder ir a lloraros,
aniquilados por la razón atroz del más fuerte
que se cree el más justo por la gracia de Dios.

Y después se hizo la paz victoriosa
pero existir fue más que nunca
morir cotidianamente en el luto de callar
y no poder ser ni en sueños, perseguidos
en el paisaje atroz del odio y la obediencia vigilada,
un cementerio inmenso de vidas vaciadas y robadas,
el sacrificio obligado a Dios y la Patria en el altar de la Historia,
y abril fue definitivamente ya sólo un mes más en el calendario
con una estampa ridícula, como una mueca absurda.

Olvidar a golpe de látigo, de hierro ardiente en la memoria,
a golpes y amenazas de fusil que abril era el río más transparente
nacido en el vientre enlutado de la miseria entre esparto y arpilleras
de hombres y mujeres sedientos sin tierra y sin pan,
que nunca fueron niños sino prematuramente adultos encallecidos
que soñaron la libertad y la fraternidad de los hombres,
de todos los hombres.

Que abril era la resurrección del dolor de siglos,
la fiesta sin ceremonias de la primavera
de rescribir la historia escrita sin los hombres humildes.
Abril, la niña querida por todos,
abandonada y rechazada por Dios y su justicia prometida
que quería tejer todos los sueños en el abrazo humano de las fraguas
donde los yunques cantaban su canción contra las cadenas.
____________________________________________
Foto del cartel del concierto celebrado en Rivas, tomada de:
http://www.elangelcaido.org/comunicacion/040/040republicanos.html

18 julio 2006

Tu corazón era hermético y oscuro


Tu corazón era hermético y oscuro,
un estanque defendido
por férreos fantasmas de espinas de fuego.
Arrojé en él una rosa sin consuelo,
que vibró en lo hondo de tu silencio,
y tu corazón se abrió volviendo de su olvido
de ser un corazón sediento de la desnudez del agua.

17 julio 2006

GUÍA VIRTUAL POR LA PAZ

Invitado por Paula, me sumo a esta mani
LOS NIÑOS SON EL MAÑANA

La paz no es una realidad, pero no es un imposible, no hagamos una realidad de lo que no es, ni de lo que podría ser una imposibilidad futura, no hipotequemos el poder creer para comprar resignación y espera.
Los adultos de hoy TENEMOS LA IMPOSTERGABLE OBLIGACIÓN de convertirnos en los niños de ayer para recuperar la inocencia de soñar y construir con ella el mañana de nuestros hijos HOY.
HIJOS DE TODOS, todos y cada uno de ellos, de todos y cada uno de nosotros, sobre toda raza, color y credo, sobre toda nacionalidad, sobre toda condición social, sobre lo propio y lo ajeno.
LOS NIÑOS SON NUESTRA MÁS GRANDE ESPERANZA, no hacer nada al respecto es darle la bienvenida a permanecer esperando la muerte en vez de luchar por la vida, es dejarse estar abandonado a la suerte de que tal vez y solo tal vez, llame a la puerta del vecino la próxima desgracia.
Un pequeño e insignificante acto, multiplicado infinitamente, puede ser el principio de algo que suelto a rodar no se detenga nunca en el lugar más inhóspito: LA NADA.
OS PROPONGO UNA GIRA VIRTUAL POR LA PAZ PARA EL MAÑANA
un sueño pequeñito para que crezca antes que nuestros niños, para que nuestros niños crezcan.
Tan simple como invitar a 10 personas cada uno a sumarse a una ilusión sin límites, a un sueño sin fronteras, copia, pega y publica, tres movimientos insignificantes en el tiempo, para un ¿Porqué no? que vale toda una utopía.

Firma: Simplemente yo.
P.D.:Imagen, palabra y sonido; manos, bocas y oídos alertas.



Para tomar el video y pegarlo en sus respectivos espacios en la web acceder al siguiente link y copiar a la derecha de su monitor el html correspondiente:

http://www.youtube.com/watch?v=dqCiKiEAYYk

A su vez yo invito a seguir esta iniciativa a:

1. Para no pensar

2. Crisk

3. Lo que podemos contar

4. Muralla

13 julio 2006

SUNUGAAL (cayuco)



SUNUGAAL

"Me prometieron que tendría un trabajo,
me prometieron que tendría comida,
me prometieron que tendría trabajo real y esperanzas,
pero por ahora, nada.

Por eso me voy,
por eso me subo a esta canoa,
jurando no quedarme aquí ni un segundo más,
preferiría morir a vivir en este infierno".

AWADI


11 julio 2006

Luís Cencillo ha abierto un blog




“Luis Cencillo, presidente de la Fundación Cencillo de Pineda, filósofo, psicoterapeuta, antropólogo… ha escrito más de 40 libros, algunos de ellos sirvieron de manuales para la formación universitaria de psicólogos y filósofos en los años 70 (El hombre. Noción científicao El tratado de la Intimidad y de los saberes). En el 1er. Congreso Iberoamericano de Asesoría Filosófica y Filosofía Práctica (Sevilla, abril 2004) fue reconocido como pionero de estas disciplinas en España (Cómo Platón se vuelve terapeuta).
El ser humano, según Cencillo, es un ser fronterizo, indefinible y desfondado, desde un punto de vista antropológico; y, desde una perspectiva epistemológica, y como consecuencia de aquella, tiene un inacabamiento cenital, es decir, no hay un valor absoluto que dirija la existencia humana. Por otra parte, un mecanismo básico del conocimiento humano es una dialéctica del todo y de la parte, o sea, toda realidad se conoce a partir de un contexto (un todo) y esa premisa se da en cada etapa del conocimiento. Y, como tercer rasgo del conocer humano, la gravitación de ausencia: en cada parte de realidad que conocemos está representado, en ausencia, el todo de la realidad.
A partir de estos principios podemos preguntar ¿qué es lo real? ¿qué son las cosas reales? Debemos abandonar la noción ingenua e intuitiva de que la realidad es, principalmente –o únicamente- las cosas materiales, físicas, puesto que el ser humano vive –sobre todo- en un mundo humano donde lo más real es la significación y el sentido, las vigencias (tendencias, modas) y valores… construido sobre “vórtices de energías” según nos recuerda el nuevo paradigma de la física del caos (Prigogine). La investición que el ser humano hace de la realidad al conocerla es tan profunda, que nunca podremos hablar de otra realidad que no sea la que el ser humano construye a partir de datos. Se da en Cencillo, a mi entender, un kantismo renovado donde se incluyen nuevas categorías: el lenguaje, el inconsciente… y la praxis, “lo que hace un objeto real es funcionar dentro de una praxis”.
¿Qué es, entonces, el pensar y la filosofía? Pensar es orientación en lo real. Y filosofía es activación máxima del potencial intelectual. En cada época y grupo social o étnico, la filosofía determina qué es y en qué consiste la realidad, nadie puede erigirse en juez de este proceso (esto es real, esto no es real) sino el propio hallarse en realidad y estar-en- el-mundo concreto de cada generación y grupo. La filosofía no deber recluirse en la facticidad, porque estar-en-realidad exige un cambio constante (la neurosis es negarse a crecer). La filosofía es transcesiva, es decir, está en continuo tránsito por niveles o transfondos más profundos de la experiencia. Cualquier orden de fenómenos, objetivos o subjetivos, puede ser problematizado. Puede haber experiencias acerca del mundo manifiesto, pero también de un mundo no manifiesto (siempre que se puedan encontrar indicios razonables y sea verosímil, y no meramente fantástico), experiencias de las relaciones personales y sociales, de la acción y la praxis, del propio existir, del valor, del fracaso y la caída en la nada.
Cencillo, acostumbrado a operar en el reino invisible de la consulta del psicoterapeuta, trata de curar a la Filosofía de su neurosis neopositivista, que lleva padeciendo desde la segunda mitad del s. XX. La síntesis de Cencillo es una fragua alquímica donde los opuestos se curan y transforman. La Psicoterapia cura a la Filosofía de su vergüenza (de no ser una ciencia) y la filosofía, a su vez, sanada, amplía los modelos de la psicología y se convierte en un instrumento terapéutico: Asesoría Filosófica, Orientación Filosófica, Filosofía Práctica. Por otra parte, la Antropología y la Religión también se enriquecen: la Antropología reconoce el lugar de las creencias en el ser humano, pero la Religión debe tomar conciencia de sus pretensiones dogmáticas. Filosofía, Psicoterapia, Religión y Antropología (incluyendo Lingüística, Derecho…) son los pilares del sistema integrador de Luis Cencillo. Una vez más: una Filosofía psicoanalizada puede convertirse en una Filosofía sanadora, abierta a los niveles de realidad que la vivencia humana va descubriendo.
Antonio Pino

07 julio 2006

Noche, entraña del mundo



Noche, entraña del mundo,
bahía premonitoria de versos silenciosos,
lodo oscuro de los caminos sin nombre,
tinta negra vertida que contiene la historia jamás escrita.

En ti la larga espera de la germinación de los siglos.

Los sueños de los hombres desatan
sus oficios y vestiduras y te pueblan,
libres, siendo tu corazón negro infinito,
las tenues presencias de tu morada,
con su furia forjadora de fraguas,
con su azogue de estrella alzada
por miles de manos invisibles.

En tus confines oscuros milenarios
el amor regresa de sus exilios
y el anciano vuelve a ser un adolescente
que siente el fuego único en sus labios de un beso,
y ríe inconsciente en la salvación del olvido.

En ti, Penélope deshace
el paño de su esclavitud,
y alguien cierra una maleta
y corre por las calles inundadas de soledad
a coger el tren que te atraviesa
no sin antes suplicar entre lágrimas
donde la luna se derrama
el nacimiento profundo de otro vivir.

Y alguien en ti odia para volver a amar,
astillando la anestesia de las derrotas,
construyendo con sus venas ardientes
de pequeños ríos de fiebres cósmicas
la embarcación para un nuevo viaje
en la desembocadura del alba.

Noche, entraña del mundo,
yo te traigo en este silencio vivo
mis sueños sedientos de infinitos caminos.

30 junio 2006

Raíces



En el camino borrado de un recuerdo,
un niño acude a la hoguera de los atardeceres
en la balconada de una ribera
como se acude a un destino esperado
que estuviese escrito en la sangre y en un sueño,
donde tiemblan los azules y los primeros luceros
y el sol es un caballo rojo de crines de fuego.

Y allí, el niño llora alegre sin preguntarse por qué.
La hermosura sin nombre es la honda caricia
que siente derramarse en la lejanía del horizonte
y en la voz dulce del viento que juega entre los árboles.

Todavía no sabe que esos atardeceres serán sus raíces,
y las raíces las cuerdas de un instrumento
que el paso de los días rasguearán una y otra vez
haciendo brotar los acordes oscuros del corazón,
que dejarán el candil en la ceguera,
el alba de la rosa en la ceniza,
la ternura del dolor prendida en la espina,
el agua frágil de las derrotas
que labrará sobre la roca dura
el oscuro rastro de la belleza peregrina.

Un hombre se adentra en la edad
y después del sueño tras despertar sobre su cama
vuelve a ser por unos instantes un niño que dibuja suavemente
con su mano en el cuerpo desnudo de su compañera
un ser invisible de piernas enjutas
que tiene por corazón un sol intangible.

23 junio 2006

"El mundo es de los que bailan"



Domingo. El viejo se viste con su mejor traje
y antes de salir me dice
"el mundo es de los que bailan"
y se marcha con su nueva novia,
esa mujer que dejó a otro hombre
por irse con él.

Imagino ese viaje que es vuelo y que es baile,
la danza de dos amantes sobre las aguas oscuras,
en el juego de no sucumbir,
la alegría honda que mana contra la piedra inmóvil
que se hunde en los estanques,
el pañuelo que alguna vez secó lágrimas
y contuvo el abismo y su mapa
convertido en la cometa que hondea alegre
de un viejo que fue un niño
que prometió bailar sobre las tempestades
con la alegría honda de los que bailan.

Imagino ese baile sobre lechos
donde el anhelo habita y celebra el encuentro de dos
tarareando viejas canciones
y se compadece de esos amores ridículos
que no pudieron ser, en el erial del nunca,
convertidos en pudrideros dolorosos
donde yacen las sombras que no bailan.

17 junio 2006

Vida de las cartas de amor


La lluvia torrencial diluye la tinta
de las palabras inmóviles de viejas cartas de amor,
palabras ajadas de nuevo vivas, convertidas
en moradas amapolas silvestres
cuyos pétalos antes fueron
la celebración inagotable de un tú,
abrazos estremecidos de enfebrecida carne,
besos dulces de llamas entre los azules inmensos.

Ellas que no tienen vocación de ser vanas,
se escapan fugitivamente con el destino de la lluvia al silencio,
al breve riachuelo, a las callejuelas solitarias, a la tierra al fin.
Y allí aguardarán inefables, siendo la canción callada
de la belleza imprevisible que acecha ser descubierta.

Arrebatarán sigilosamente el corazón de otro hombre
que habitará el insomnio y el delirio hasta rescribirlas.
De ese hombre que se emborrachará hasta la extenuación
de la celebración inagotable de un tú,
de abrazos estremecidos ciertos o anhelados,
de besos dulces de llamas entre los azules inmensos
y escribirá cartas de amor hasta la estación del desamor,
de las lágrimas y las lluvias.

13 junio 2006

Descendió por la soga del miedo



Descendió por la soga del miedo,
esa que ata y une presente y pasado.
Descendió al dolor sordo que no se oye.
Habitó la llaga y la gangrena
que amenaza destruirnos.

Descendió a los infiernos, monte abajo,
atrás, detrás del olvido y del vacío.
Respiró allí la carcoma que lo corroía todo.

El exiliado volvió a su país natal
contra la ley del exilio.

Entró en la desesperanza y su alucinación.
Sabía que sin el encuentro
con el viento estremecedor
el árbol no aprende a ser sí mismo
y las raíces profundas no abrazan
secretamente la tierra más viva.

Descendió para demoler el altar
del dios del destino atroz
y la historia sacrifical.
Para derruir la faz de lo monstruoso
sostenido por nuestro propio miedo,
por nuestro propio odio oculto
contra nosotros mismos.

Y abrió las puertas siempre cerradas
y cavó en la noche oscura de un muerto,
cavó en sus párpados cerrados,
en su mirada hermética sin abrazos.

Cavó sin consuelo en la frustración y la congoja
con el pequeño río rojo de su sangre,
con el minúsculo son del corazón.

Cavó en la extenuación
con el recuerdo del mar y su oleaje,
con su mirada de niño que todo lo descubre,
con su mano abierta para recibir la lluvia,
con la quilla viva de sus sueños despertados.

Cavó en los días vacíos, en los dolores,
en el tedio y en la nada,
en el aldabonazo,
en el dogma y en el naufragio.

Cavó en la férrea alambrada
hecha de maldiciones de espino
que cercan la carne
y son el despojo habitado de la culpa.

Cavó con la fragilidad y el signo en la ruina,
descubriendo las huellas misteriosas de otra existencia,
dejándose arrastrar a otras orillas desconocidas,
en el puerto del miedo y del silencio oscuro.

Cavó en la historia secreta vestida
de los harapos del desamor y las ausencias.

Cavó hasta desenterrar las raíces y recobrarlas,
y dárselas a la desnudez de la luz que anuncia el alba,
y abre el horizonte jamás visto en los ojos
y en la carne como una flor viva,
llena de los senderos de un misterio enardecido
que quiere su despertar y su ser
y su andadura de galope cierto.

Cavó hasta desatar el grito ahogado de un niño,
la lágrima oscura de un dolor,
hecha cortante vidrio duro
contra el animal transparente
que lleva nuestro nombre.

Cavó hasta desenterrar el ser olvidado,
abandonado en el hambre de caricias.
Hasta desenterrar la ceguera
de unos ojos que ignoran la transparente belleza.

Cavó hasta descubrir la incierta realidad
que fue marcada a fuego de desdicha,
tatuaje de la desolación, intrincado laberinto,
que ata con el olvido la memoria.

Cavó hasta desenterrar
las menesterosas monedas
con las que alguna vez pagamos
un alto precio para ser queridos.

Allí, detrás de la negación y el miedo,
cavó acariciando la luz dormida
de la semilla del sueño del hombre entero,
perdida y abandonada en la soledad de la noche ciega.
Cavó hasta encontrar la estrella que lleva al alba
y conduce hasta su manantial a la vida jamás vivida.

03 junio 2006

Miro el crepúsculo desde esta habitación



Miro el crepúsculo desde esta habitación
donde nos amamos contra la historia con mayúscula,
que nunca sabrá de nosotros.

Sólo dos seres entrelazados, cuerpo a cuerpo,
minúsculos, frágiles, pero nunca dos hebras de un jirón
atrapado en alambre de espino,
que el viento agitara al unísono.

En estos besos, en estas caricias,
en esta alegría de albas y ocasos
siento que reconstruimos lo universal
de las pequeñas razones.

Tu risa me devuelve la sonrisa.
Tu mano tocándome
me dice que soy piel y encuentro, alegría.

Al fin ser en un silencio vivo,
plenitud hecha canción para la vida.

Aquí en este lecho anidan las flores,
y algo tiene la misma alma que la lluvia
y el mismo gemido que el volcán.

Sobre este lecho una historia de dos
como dos ríos invisibles sostenidos en el tiempo,
alquimias de la sangre que arde
entre los días azules y grises,
entrecruzando una estela de vida, memoria y sombras,
corazones trenzando la belleza sin nombre,
de un amor naciente sin forma previa ni molde,
que se mira y se encuentra en la llama,
y en la noche, y en el viento que susurra,
y en la delicadeza sagrada del alba,
como en un espejo y un idioma imposible.

Aquí tenuemente nos reconstruye nuestro amor
de no ser amos para el otro,
nos restaura contra el orden de las cosas,
contra la lógica, llenándonos de luz sobre los días.

Aquí sencillamente inocentes,
aquí estremecidos como los primeros
y los últimos seres.

Ser ante tus ojos,
porque tu amor me llama a ser,
a llenar los días azules y grises
tocando el corazón del tiempo.



27 mayo 2006

Me estremeces



Me estremeces
y es toda mi vida la que a la vez
te mira por estos ojos cansados
a veces inundados de derrotas y melancolías.

Todo lo que he vivido hasta lo más terrible
cobra sentido en este instante
en el que te encuentro,
tanto es así,
que sin toda esa carga de viajero,
sin ese bagaje de delirio, de amores y dolores,
sería ciego y no te hubiese encontrado,
como el sordo en mitad de una melodía
que no acierta a descubrir, ni a saber cierta
en mitad de días y alboradas.

Todo ello y tú,
en la vida abierta presentida
en la danza del silencio.

Todo ello también era un camino a ti,
el único don tras el sendero
de lo inútil y lo doloroso.

Todo ello, lo supe después,
era abrir los sentidos futuros,
porque un extraño anhelo
se escribía en mi ser tras la locura.

El dolor baldío fue raíz del amor futuro.
Las heridas y las deformidades,
las soledades blancas y opacas,
las bellezas de este hoy lleno de clamores
en el vértigo y los arpegios de los días.

El filo del abismo sembró la serenidad,
el sueño, como otro viaje, deshizo
la cartografía del desamor y de la soledad.

Y así mi misterio se teje junto a tu misterio,
así, en este silencio en el que me siento vivo.

La extraña alianza de la lluvia y la tierra sedienta,
la rosa única e irrepetible que forman
los labios y las lenguas de fuego que se juntan en un beso,
las vidas llamadas a unirse,
la partitura escrita en la sangre que interpreto
como mi más sincera verdad.

Todo ello me lleva, como en otro viaje abierto,
a tu delicadeza, a tu música callada que me despierta.

22 mayo 2006

Hay otros poemas


Hay otros poemas latiendo en las calles, en los arrabales, en los caminos, en las presencias, en las palabras, en las vidas abiertas y pronunciadas de gentes de aquí y de allá.

Esa realidad única e irrepetible que toca las cuerdas secretas de un corazón y enciende la danza y los atardeceres fervorosos y la vida canta embriagada de sí misma, de su color, de sus amores, de su ímpetu, y deja sobre la conciencia estremecida la música y la certeza de que por ello valió la pena haber vivido,que ya no importa la muerte.

Porque las existencias, hasta la más humilde, guardan tesoros escondidos que no registran los forenses escarbando en las anatomías.

Poemarios silbando en el viento de vidas de obreros condenados al dolor que soñaron una tierra prometida a la que nunca llegarían ellos, una tierra llamada libertad y justicia, donde habitaran los herederos de sus sueños, dejando atrás dominaciones de siglos. Memorias invisibles de vidas anónimas fertilizando el silencio, llamando desde el olvido, en el suelo fértil por el que hoy caminas.

Hay otros poemas, no tienes que buscarlos, pues vendrán a ti, los encontrarás si tienes los ojos y las entrañas abiertos para ser llenado por todo, con su son y su ritmo, con su pequeña canción embriagadora, con su débil música arrebatadora, con su manantial de maravillas, con su razón de estrella forjada en la cuerda floja de la noche más oscura en la que había que andar entre abismos. Porque la vida fue desde un principio atrevimiento, duda, soledad, abandono, exilio, camino inventado, ascender descendiendo, arriesgarlo todo, temblar, arder sin reposo y sin consuelo.

Abandónate en su susurro como cuando eras un niño mecido entre el viento y oías lo que tenían que decir las caracolas y busca las palabras fieles a su decir lento, sinuoso, frágil y naciente. Descubrirás la literatura encarnada, el otro libro de la vida entre páginas anaranjadas y violáceas de atardeceres únicos.

Otros poemas, la solidaridad de las prostitutas de la Casa de Campo con una mujer enloquecida a la que cuidaban con ternuras que ni los dioses jamás prometieron a los seres. Aunque ello nunca fue noticia en los periódicos de mi ciudad.

Hay otros poemas, el alma rota gimiendo. Hombres presos cuyas manos nunca se mancharon en sangre, que sólo reclamaron la justicia a otros hombres, ese viento fresco que hoy respiras tuvo antes terrible precio y condena.

Poemas, no hay claudicación, sino la llama transformándose en otros caminos,y en exilios y aunque se extinga deja la presencia de su vacío, en el juego del ser que engendra el no ser convertido en semilla de lo que será.

Amores de mujer atravesando el tiempo, pues sólo las mujeres saben amar de verdad y guardan en su abrazo silencioso el mundo y la vida.

Otros poemas, la belleza siempre. La terrible concordancia del mundo y las entrañas, haciendo sentir los misterios de la sangre florida. Las lágrimas vivas que lloran de asombro conmovidas, resonancias del encuentro de la mano que toca el vacío interior extraño de lo que un día fue dolor hondo, locura, estertor grito, abriéndolo y transformándolo en un jardín de nuevo habitado para la luz cálida, para la celebración de la vida. Porque la vida siempre será una fiesta a pesar de todo, pese al peso de la gravedad, pues busca con ansia de animal su sueño cumplido, su camino único delirando hasta en mitad de la muerte.

Hay otros poemas. El viento y la mar escribiendo en la arena con su idioma desconocido por los hombres.

16 mayo 2006

Carabelas, pateras y cayucos


Resulta que las pateras y los cayucos no son carabelas, que aunque todas estas embarcaciones naveguen por el mar, no es idéntica su carga. Tiene más valor en la balanza portar un destino histórico, una raza, una religión, una ambición expansionista que el hambre de los empobrecidos del mundo y un deseo de una vida digna.

Para unos la aureola de la gloria y de la Historia con mayúscula, para otros el estigma de la ilegalidad y la delincuencia. El hambre apesta, nos vuelve menos desarrollados, enturbia nuestras pulcras ciudades. El hambre, terrible peste, de la que hay que defenderse con fronteras vigiladas por sofisticados medios, incluso por ejércitos.

Los pobres del mundo nos traen su peste y por ello no tienen derecho a la libertad de movimientos, no son los capitales ni los ejércitos capaces de llevar su misión histórica de civilización a inhóspitas y desagradecidas poblaciones.

Los liberales se olvidan de la Revolución Francesa, los americanos de su sacra Constitución que proclamaba el derecho a la libertad y la felicidad de todos los hombres. Entonces debe resultar que los derechos humanos no son para todos o que todos no merecemos los mismos derechos.

Luego están los que anuncian el Apocalipsis asociado al conflicto cultural, su discurso olvida sospechosamente que en el mundo hay un terrible problema de injusticia, de vil reparto de la riqueza. Una historia de poder y dominación, que diezma recursos naturales, poblaciones. Un historia de poder que compra gobiernos, fomenta guerras civiles, crea migraciones forzosas de miles de personas que tienen que huir para salvar sus vidas. El subdesarrollo no es un problema causado por los subdesarrollados, no es falta de Coeficiente Intelectual, ni de erróneas creencias como piensan algunos.

Lo más terrible es que es más fácil migrar inciertamente en un terrible cayuco o en una miserable patera, que pueden naufragar de la mano de Caronte, camino a la muerte, en la laguna Estigia, que poder cambiar algo el país en el que vives condenado a la miseria, a la falta de derechos, gobernado por oligarquías corruptas e inamovibles porque están sostenidas internacionalmente por espurios intereses económicos.

Parece que el sistema de poder y dominación necesita para sobrevivir la miseria de muchos, la condición de parias y trabajadores baratos sin derechos, excluidos de la ciudadanía de occidente. Es la misma historia. En la Grecia antigua la sociedad se dividía en ciudadanos y esclavos sin derechos, la democracia sólo pertenecía a los primeros, como en EEUU existieron los esclavos al lado de los nuevos ciudadanos libres. Los mismos que eran capaces de descubrir la necesidad de libertad y de derechos fueron capaces de negarlos a otros, por la razón de su origen.

Acompaño a este pequeño comentario fotografías de trabajadores españoles en Francia en la década de los sesenta. Levantan con el único patrimonio de sus manos limpias una estación de tren en el corazón de París, como hoy otras manos mestizas engrosan la maquinaria de otras economías y sus crecimientos aunque no se quiera decir abiertamente.






09 mayo 2006

Fue el amor


Para nuestra Olga, que se ha vuelto a enamorar

Fue el amor
la presencia y la ausencia,
el número irracional,
que desbarata los pronósticos
y se resiste a cumplir las leyes físicas.

Ese algo de alguien que rompe el destino irrevocable.
Un rastro sin rastro en el camino polvoriento.
Esa variable que no soportan
los que cuadriculan la vida.

El amor,
realidad ciega e invisible,
que sólo se palpa con el corazón.

Ese encuentro azaroso
que trastocó tu vida
y la hizo irrepetible.

Otro fruto que no es angustia,
ni desasosiego, es el destino
que rompe el destino
llegando de lo hondo,
con sus labios y su mirada
y su presencia de misterio,
tocando las raíces donde la vida se hace.

Fue el amor
el que hizo que vivir
nunca estuviera hecho,
programado y cerrado,
y por ello te deslumbró siempre.

El amor urdiendo la libertad y la altura,
llamándote, pronunciando tu nombre.

Fue por él la pregunta y la respuesta,
el signo abriéndose sin violencia
en su vuelo de pájaro fugitivo e imprevisible
naciendo en tus entrañas.

La luz para despertar
definitivamente a la vida única
que estaba en ti y eras tú existiendo.

Y por todo ello nunca tu vida
se conformó con las miserias,
con lo hecho sin su inspiración
y sin sus manos y su paciencia.

Fue el amor, la espera y la esperanza,
la delicadeza.
Esa historia entretejida tras la luz,
tras la conciencia donde habitas.

Lo que latía detrás del anhelo,
detrás de la alegría de ser,
porque sólo por amor
la criatura se levanta
y se despierta de su dolor
en el borde último de lo humano
en el delirio y la locura.

Fue el amor y no la impronta,
ni la imposición ni la violencia tácita,
ni la domesticación,
la inspiración silenciosa
para tus días llenos y vacíos
de soledades y encuentros
por los que paseas con tu ansia.

08 mayo 2006

Felicidades



Celebro tu vida contigo, porque dudas, porque crees, por tu corazón grande, por el deseo de ser tú misma, por tu amistad, por tu sonrisa...

Un beso para una Oda

25 abril 2006

Balada por Baltasar Kauser



Gaspar Kauser es un ejemplo de lo que se ha denominado niños “lobo” o en estado salvaje, de los que se han detallado hasta 47 casos, el último en EE.UU en 1970.


Gaspar Kauser fue descubierto en mayo de 1828 en Nuremberg (Alemania), en esa fecha podría tener 17 años. En el momento de su aparición, su dominio del habla era mínimo, pues no pasaba de utilizar muy pocas palabras, entre ellas su nombre, que pronunciaba sin saber qué significaba. Su andar era casi el de un niño que hubiese aprendido sólo los primeros pasos.


Había vivido recluido en un recinto cerrado sin apenas luz, en una especie de prisión, en la que era alimentado por alguien con quien no tenía contacto, quien le dejaba mendrugos de pan y un recipiente lleno de agua, según relató el mismo años después.


Cayó en manos del profesor Daumer quien intentó llevar a cabo un proceso educativo que le permitiera trascender su indigencia afectiva y cognitiva. La casi ausencia de lenguaje impedía la articulación de significados. En el orden afectivo le caracterizaba una profunda incapacidad para desarrollar sentimientos y afectos hacia sí y los demás, salvo la expresión del miedo a lo desconocido que se manifestaba en su rostro.


Daumer consigue en un arduo y penoso proceso la integración personal y social de Gaspar, y con ello la plena adquisición de cualidades humanas que permiten la articulación de una personalidad. Posteriormente Kauser parece incluso tener un afán por el conocimiento y llega a interesarse por la filosofía y las ciencias.


El misterio y el enigma siempre rodearon la vida de Gaspar y al misterio de su origen se añade el de su muerte, pues fue asesinado el 17 de diciembre de 1833, de manera extraña sin que nunca se llegaran a esclarecer los motivos.


El caso de Gaspar y el de otros niños salvajes parece cuestionar a todos los que proclaman al hombre genético como explicación universal de las realidades humanas. La vida trágica de Gaspar viene a decirnos que el ser humano es mucho más complejo que una visión simplista basada en la materialidad de su química, que es el nuevo paradigma que se impone en las ciencias, como antes en el siglo XIX se proclamó al burgués autosuficiente que todo se lo debía a sí mismo y a su talento. En realidad nuestro querido burgués triunfador era el paradigma cultural del hombre darwiniano cuyo mérito es la fuerza del más fuerte frente al débil. La “demostración científica” incluso justificó la colonización y el imperialismo y el arrasar con otras culturas “menos desarrolladas” en la evolución social.


El caso de Gaspar y el de otros niños salvajes parece cuestionar a los que olvidan que el ser humano nace y vive en una urdimbre de significados, de interpretaciones, de creencias que no están escritas en los genes. Si así fuera no existirían las culturas y el hombre sería idéntico en todas partes, los libros de historia, la filosofía sería un simple tratado de zoología. Cada cultura y cada época escribe en un ser humano la manera de percibir el mundo. Una malla que nos rodea invisiblemente como orden oculto y propio, incluso inconsciente. Una red de significados donde también están nuestras vivencias más íntimas que cristalizan en emociones que siempre nos acompañan. Incluso esta malla, especie de hilo de Ariadna del que alguna vez tiramos, puede ser opresiva para uno mismo. Sólo en determinados contextos sociales e históricos el hombre ha querido buscar su propio sentido en esa turbia y tupida red. Es el hombre que aspira a una plenitud en la que es forjador de su propio significado. Y esa aventura le lleva a descubrir el absurdo y la libertad como anhelo, el deseo de un sentido propio. Su arte es su vida hecha contra y en un nuevo orden.


Quizás otro ejemplo que se me ocurre para explicar esta red de significación tiene que ver con la liberación de la mujer. En más de 20 siglos no creo que su biología haya cambiado demasiado y sin embargo la manera de vivirse a sí mismas, sí. De aquellos tratados del siglo XIX donde se la describía como “sexo débil”, una permanente “tendencia a la histeria” que quedaba asociada a su biología, incluso etimológicamente el origen de la palabra histeria está asociada a útero. De esa realidad de partida a la búsqueda de sí mismas y a una reafirmación de su plena igualdad que todavía choca con ciertos paradigmas “científicos”.


Ni siquiera una simple visión biologista del ser humano se sostiene como tal, a menos que olvidemos que nacemos como animales prematuramente, que la evolución humana se basa en que la naturaleza se hace mínima y desarticulada cuando venimos al mundo para que la cultura tenga lugar introyectada en cada uno de nosotros. Que nunca somos ese potro que a las pocas semanas se levanta con esfuerzo y a los pocos meses ya es capaz de dilucidar donde está el peligro para su supervivencia.


Nacemos como criaturas menesterosas y sin una solidaridad primigenia nuestra propia vida no tendría lugar, pereceríamos.... ¿y entonces? ¿dónde está la fuerza y la violencia del más fuerte que le hace sobrevivir?. ¿No será más bien lo contrario, es decir, la ternura lo que nos hace nacer de verdad? Una ternura que hace salir al hombre de su indigencia. Una ternura que no es moneda de cambio, sino capaz de articular una profunda seguridad en nosotros mismos. Una ternura que no es refuerzo, que no es el premio o el castigo, que no es el miedo a no ser querido, fantasma que vela los sueños cual demonio custodio de muchos niños en sus infancias, tanto como el fantasma de la castración que descubrió Freud en las primeras décadas del sigo XX.


La vida trágica de Gaspar Kauser y de otros niños “salvajes” cuestiona paradigmas y nos hace entrever algunas realidades más. Quizás la más radical es que el ser humano nace del encuentro con los demás, pero no de cualquier encuentro pues también sabemos ya a estas alturas que en la infancia ni la violencia y ni el abandono nos hace plenamente humanos, más bien nos alejan de nosotros mismos y nos convierten en seres impedidos en nuestras posibilidades, autodestructivos, depresivos, llenos de profundos miedos afectivos a entablar relaciones donde ponemos en juego nuestra propia estima. Fantasmas que redundan en viejas heridas que nos han constituido, por mucho que ahora también se busque la explicación de estos males en los genes y se quieran curar con química, lo que causaron encuentros primordiales que dejaron una herida permanente que supura a través del tiempo.


Es curioso, también en la literatura universal se ha explorado esta realidad humana, un claro ejemplo es La vida es sueño de Calderón de la Barca. En el drama Segismundo vive una realidad parecida a la Gaspar de la que es salvado por otra realidad ajena a la violencia y la crueldad, el amor.


Quizás también se puede ir un poco más lejos: si la fuerza del más fuerte no es motor de evolución ni personal ni social y sí en cambio la solidaridad, la cooperación, el afecto, los lazos sociales llenos de sentido quizás hay que descubrir que hay una revolución por hacer en estos tiempos solitarios y solipsistas. Una revolución llena de inocencia, incluso divertida y que nos atañe a cada uno, que no usa armas sino sus opuestos: diálogo, comprensión, capacidad de empatía, construir puentes para encuentros significativos, amistad verdadera, apoyo mutuo, respeto profundo ante la diversidad humana, otras maneras de ser y de vivir la afectividad, la búsqueda afanosa de ser uno mismo al lado de los demás y con ellos. Todo ello con más humor que desolación. Todo ello ¿no sería nuestra pequeña y factible contribución a la vida de verdad? A esa vida que ama la vida y que quiere como la ética lo mejor para la vida y lo quiere ahora.

17 abril 2006

Sólo después




Sólo después del largo camino
en los adentros del corazón,
los ojos se abrieron y encontraron,
hasta entonces siempre fueron ciegos.

Sólo después de escuchar el susurro y la canción interior,
todo fue descubrir la música de la intemperie.

El encuentro y la danza de la intimidad y el mundo,
literatura inefable escrita en lo más vivo.

De seres y llamas




















“La vida pide formas indefinidamente para colmarlas y salir luego de ellas, para seguir transitando, según es su esencia –agua que corre incesante. Y la forma se abre y luego se consume, según la ley de lo viviente: alzarse con la vida y abrasarse en ella como llama”

María Zambrano El vaso de Atenas


Y la vida se abre y se toca en un gesto, en su forma de pequeño clamor, envuelta en la luz de su propia llama, en el pequeño silencio de un instante, entonces una mirada basta para descubrir que vivir es un arder contra la nada.

Arde el misterio con la sed del fuego, arden los ojos que buscan incluso llenos de lágrimas. Arde la ternura y su rastro imborrable en nuestros recuerdos más vivos contra la frialdad sentida. Arde el ansia enamorada del vivir que nos lleva y nos arrastra por inciertos caminos, que serán para siempre nuestros.

Y el fruto inmaterial de todo ello es la luz serena que ya no abrasa, convertida en mirada cálida que todo lo descubre.

Nunca es en vano el fuego.

05 abril 2006

Nunca antes dije a nadie



Nunca antes dije a nadie:
me dejaré llevar por tus ojos,
y te seguiré por amaneceres,
por arrabales y naufragios
despojado de asideros y miedos.

Y te seguiré. Iré a ti. Iré contigo.
Y me desvelarás de mi yo dormido.
Me liberarás de palabras viejas y manidas,
amarilleando de desencanto.

Acaso el amor sólo sea
salir de uno mismo,
dejar la casa paterna y la patria,
hacerse viajero
llamado por otras realidades.
Hacerse mestizo,
dejando pasar la vida por nosotros,
sin resistirnos a su clamor
de mar que se desgarra
contra las rocas.