Esta fascinación por los muros empezó cuando siendo un niño en las postrimerías del franquismo contemplé una escena de agresión a un joven a quien la policía había cogido in situ haciendo una pintada. Recuerdo todavía aquel ejercicio de brutalidad. ¿Decir lo que uno pensaba realmente era tan ofensivo?. También recuerdo como al ir al colegio una mañana y encontrar una pintada en sus puertas alteró toda la vida escolar hasta llegar a suspender las clases hasta que blanquearon el muro. Por aquel entonces las paredes daban cuenta de la otra existencia de los hombres, eran lo que rompía un orden gris con su rebeldía y con su agudeza en unas pocas palabras. Eran el único medio de expresión contra el orden impuesto con una violencia soterrada. Hoy han cambiado mucho las cosas, afortunadamente y por ello lo que uno puede encontrar en los muros también ha cambiado.
22 junio 2007
La ciudad como lienzo, y 3
Esta fascinación por los muros empezó cuando siendo un niño en las postrimerías del franquismo contemplé una escena de agresión a un joven a quien la policía había cogido in situ haciendo una pintada. Recuerdo todavía aquel ejercicio de brutalidad. ¿Decir lo que uno pensaba realmente era tan ofensivo?. También recuerdo como al ir al colegio una mañana y encontrar una pintada en sus puertas alteró toda la vida escolar hasta llegar a suspender las clases hasta que blanquearon el muro. Por aquel entonces las paredes daban cuenta de la otra existencia de los hombres, eran lo que rompía un orden gris con su rebeldía y con su agudeza en unas pocas palabras. Eran el único medio de expresión contra el orden impuesto con una violencia soterrada. Hoy han cambiado mucho las cosas, afortunadamente y por ello lo que uno puede encontrar en los muros también ha cambiado.
15 junio 2007
09 junio 2007
La ciudad como lienzo, 1
En mi opinión, el arte consiste esencialmente en esa exteriorización de los cambios de estado de ánimo más íntimos e interiores del artista. Y como todos llevamos dentro esa inquietud, es muy conmovedor descubrir su proyección. Vemos plasmados ante nuestros ojos unos hechos psíquicos que albergamos en nuestro interior que existen dentro de nosotros igual que existen dentro del artista, que subyacen obscuros, bajo nuestras cortezas sucesivas; y precisamente ese enfrentamiento con nuestros mecanismos más profundos se nos revela de un modo apasionante, proyecta una luz sobre nosotros mismos y sobre el mundo y nos permite ver las cosas que nos rodean con una mirada distinta. Con una mirada múltiple y escondida que todos llevamos dentro, pero que no solemos utilizar, y que es obra activa inesperadamente…
En mi opinión, una obra de arte sólo tiene interés si es una proyección inmediata y directa de lo que ocurre en las profundidades del ser, de lo que ha nacido en él….
El arte es un lenguaje que debe poner en movimiento, como ya dije antes, nuestras voces interiores, que no se ejercen habitualmente o que se ejercen de un modo sordo y ahogado. El arte debe proporcionarnos otra mirada, romper con todo lo acostumbrado, reventar todas las cortezas cotidianas.”
El hombre de la calle ante la obra de arte
En la ciudad, inmenso hervidero de vida y torbellino, los muros se llenan de signos, de colores, de palabras. Nacen espontáneamente. A veces tienen la existencia fugaz de las flores y desaparecen enseguida, especialmente cuando una autoridad visita una zona, los empleados de la limpieza urbana se esmeran con sigilo en su tarea de hacer desvanecer su huella. Acaso serían la ironía de las fotografías oficiales o empequeñecerían su centro de interés para la posteridad.
¿Son el resultado de una necesidad profunda de comunicación? No lo sé, ciertamente. He de decir que me gusta fotografiarlos, incluso aprender de la visión del color de quien los dejo ahí. Sentir la crítica mordaz que provoca una carcajada o sencillamente detenerme unos instantes para contemplarlos en su efímero esplendor.
Este comentario y los que siguen son un pequeño cuaderno de la ciudad y de algunos de sus muros.




























