09 junio 2007

La ciudad como lienzo, 1

“El arte de los artistas profesionales me interesa muy poco. Prefiero la obra de las personas ajenas a los medios especializados, que ha sido realizada al margen de cualquier influencia, de manera totalmente espontánea e inmediata…

En mi opinión, el arte consiste esencialmente en esa exteriorización de los cambios de estado de ánimo más íntimos e interiores del artista. Y como todos llevamos dentro esa inquietud, es muy conmovedor descubrir su proyección. Vemos plasmados ante nuestros ojos unos hechos psíquicos que albergamos en nuestro interior que existen dentro de nosotros igual que existen dentro del artista, que subyacen obscuros, bajo nuestras cortezas sucesivas; y precisamente ese enfrentamiento con nuestros mecanismos más profundos se nos revela de un modo apasionante, proyecta una luz sobre nosotros mismos y sobre el mundo y nos permite ver las cosas que nos rodean con una mirada distinta. Con una mirada múltiple y escondida que todos llevamos dentro, pero que no solemos utilizar, y que es obra activa inesperadamente…
En mi opinión, una obra de arte sólo tiene interés si es una proyección inmediata y directa de lo que ocurre en las profundidades del ser, de lo que ha nacido en él….
El arte es un lenguaje que debe poner en movimiento, como ya dije antes, nuestras voces interiores, que no se ejercen habitualmente o que se ejercen de un modo sordo y ahogado. El arte debe proporcionarnos otra mirada, romper con todo lo acostumbrado, reventar todas las cortezas cotidianas.”

Jean Dubuffet

El hombre de la calle ante la obra de arte

















En la ciudad, inmenso hervidero de vida y torbellino, los muros se llenan de signos, de colores, de palabras. Nacen espontáneamente. A veces tienen la existencia fugaz de las flores y desaparecen enseguida, especialmente cuando una autoridad visita una zona, los empleados de la limpieza urbana se esmeran con sigilo en su tarea de hacer desvanecer su huella. Acaso serían la ironía de las fotografías oficiales o empequeñecerían su centro de interés para la posteridad.

¿Son el resultado de una necesidad profunda de comunicación? No lo sé, ciertamente. He de decir que me gusta fotografiarlos, incluso aprender de la visión del color de quien los dejo ahí. Sentir la crítica mordaz que provoca una carcajada o sencillamente detenerme unos instantes para contemplarlos en su efímero esplendor.

Este comentario y los que siguen son un pequeño cuaderno de la ciudad y de algunos de sus muros.

21 comentarios:

Reportera de interiores dijo...

Hola Juan

me encanta el texto de Dubufet y el tuyo también. En cuanto a lo que dice él, he vivido hace poco una cosa que me apetece contarte ahora. Estoy haciendo un curso de creatividad, a través de expresión corporal y pintura y al final se recoge lo que uno ha vivido, escribiendo. Yo como me gusta la poesía lo hice en esa forma. He escrito dos, una es la que comentaste hace poco. Pues lo que sentido (hablando de las cortezas, qué imagen más bonita..., y del ser)es que escribía mi inconsciente, mi ser, me dejé fluir con lo que había experimentado e hice escritura automática tratando de no censurarme y cuando leo lo que escribí se me pone la piel de gallina, es como si no lo hubiera escrito yo, mi yo consciente, y me dice cosas de mí.
Una experiencia muy viva, me ha gustado. Y me la ha recordado totalmente lo que decía ese texto por eso he querido compartirla, a pesar de ser un poco larga.
Muy buenos los muros que has encontrado, ¿son todos de Madrid?
Un beso,

ana

Persio dijo...

las ciudades son nuestros mejores espejos, en lo bueno y en lo malo... genial trabajo!

Marco Antonio Sepúlveda dijo...

El grito de la calle siempre es parte de la poesía visual, es a veces ligero y volátil otras, poblado de fantasmas cotidianos.
Siempre es importante visitar tu blog.

Saludos amigo.

Isabel Romana dijo...

Me ha gustado mucho, del texto que has entresacado, la idea de que el arte "proyecta una luz sobre nosotros mismos y sobre el mundo". Desde ese punto de vista, las pinturas callejeras arrojan luz no sólo sobre quien las pinta, sino también sobre el entorno y la sociedad de quien las pinta. Hay materia para la reflexión. Saludos cordiales.

Miguel dijo...

Jo, excelente Juan; es la voz de las paredes...

Osselin dijo...

Hola Juan, te dejo algunos de mis poemas más urbanos

ADIÓS CIUDAD DORMIDA

Vuelo en la noche
alas pardas en fondo violáceo
Frío
Aires nuevos en lo oscuro
un archipiélago de farolas
postes y cables laberínticos
marcan mi loco camino
Adiós, huyo en la noche
soy ladrón de mi pasado
que se difumina con el viento
Vuelo en la noche
alas pardas en fondo violáceo
Frío

MELANCORRUINA
Detrás de cada ruina
hay miles de kilos
de pura melancolía
amalgama escultórica
de óxido, cartón y andrajos
paredes húmedas y frías
empapadas de abandono
entristecidas alegorías
de algo que fue hermoso
y que misérrimo yace
en el laberinto de los días.

NOCHE EN ACEITE
Silenciosa y quieta
noche del mundo
Refresca
Soledades repletas
de gris y violeta
Lejanías
Luces mortecinas
charcos grises
Sombras aceitosas
Relámpagos
monótonas figuras
en trabajos pardos
Refresca

COCHAMBRE
Aceite mugriento
cien kilos de polvo
mil baldosas rotas
un espejo mohoso
un viejo retrato
de marco desventrado
cristales acerados
kleenex y residuos
Una silla coja
un colchón despanzurrado
puertas reventadas
ventanas que no abren
Cochambre
Cochambre
Cochambre.


Poemas de Osselin.

Saludos

Tania dijo...

Las ciudades abrigan muchas realidades y en los grandes centros urbanos eso queda tan más evidente... Me parece que los muros son como un canal de dialogo paralelo, entre las voces que no encuentran representación en otros medios y los demás habitantes. A mi también me gusta mirarlos, intentando reconocer qué sensaciones me despiertan. La inquietud es siempre un elemento muy fuerte.
Me ha recordado también de una exposición hace ya unos tantos años por aquí, que recreaba dentro del museo muros como esos que publicaste, y que hubo polémicas dentro de los propios movimientos que así se expresan, porque unos deseaban su reconocimiento como arte mientras otros decían que cerrados en el museo o en el mundo “formal” sus signos ya nada decían, que sólo podían ser leídos en el contexto de las calles.

Bueno, decirte que me encantó el post y esa lectura de la ciudad como lienzo, como un cuaderno.
Um abraço bem forte pra você :)

Saludos y abrazos a todos por aquí.

Milk™ dijo...

La ciudad es terriotorio público. Hoy mismo por la mañana pensaba algo similar acerca de los graffitis y de todas las marcas que dejan el paso de los hombres en un territorio que los contiene, los delimita y por ello la necesidad de plasmarse sobre las paredes. Me agrada la exploración Juan, gracias por los comentarios e igualmente por la visita! Saludos

Marlen

Osselin dijo...

Hola Juan
He puesto una foto tuya en mi último post.
Saludos.

Clarice Baricco dijo...

Hola Juan:

Cuando camino, me gusta tocar las paredes, siento que me hablan quedito y me cuentan historias. Me gusta que me miren. Me gustan sus diversas texturas, colores y leyendas.
Así que me ha encantado este texto.
A tus imágenes les doy un beso con todo el respeto que se merecen.

Abrazos a Tania.
Abrazos para ti.

Lobo mexicano dijo...

Hola amigo

Excelente forma de captar y comprender el arte urbano de nuestros artistas callejeros.
Acá han intentado institucionalizar el graffiti, por fortuna no lo han logrado, y continuamente seguimos viendo este tipo de expresiones juveniles.
En cuanto el trabajo me lo permita captaré algunas muestras de ese arte urbano para ti, estimado amigo.

Anna. dijo...

Yo pienso que es la relacion bidireccional entre la realidad y el arte lo que nos hace realmente participes de la vida. Aunque la palabra arte encierra muchas cosas no es lo mismo el significado que se otorga desde la idea subjetiva...
para mí vos sos arte de color e imagenes, de palabras de poemas...Me encanta.

Juanbm, estaré un tiempo fuera de casa, tal vez unos dias cerraré por vacaciones... sin embargo ese tiempo en que permaneceré en silencio será signo de un silencio reflexivo y productivo, lleno de palabras y nuevas costumbres, silencios que traerán en brazos atardeceres y noches de luna llena...
sabes que te leo siempre..

Un abrazo enorme.

Anna B.

JuanBM dijo...

Hola Ana
Pues yo me he quedado prendado de lo que cuentas. Freud decía que el sueño es la vía regia para acceder al incosnciente, pues creo que la literatura en especial es el camino para acceder al yo, para desnudarlo, para desaprender demasiados automatismos y encontrarnos. Así siento yo la literatura en especial. Camino sin intolerancia, juego que llena la realidad de significados, de nuevas lecturas. Si te apetece escribimos algo sobre ello. ;)

Se me olvidaba las fotos están hechas en Madrid, Alcalá de Henares, Leganés y Fuenlabrada (todas las que van a seguir que son unas cuantas)

Persio, tu también eres de la urbe, vives en uno de los barrios más hermosos a mi modo de ver de Madrid, ese Lavapiés donde los mundos se juntan en cualquier esquina como un vórtice donde se aprende una nueva y hermosa vecindad.

Gracias, Marco por tu comentario y por tu aportación.

Isabel, te confieso que por falta de tiempo he perdido un poco el hilo de tu historia pero espero ponerme al día pronto. Y ya que me he puesto freudiano añadiré a tus palabras que los muros me recuerdan al retorno de lo reprimido, lo que no se puede negar y sale a flote todas las veces que sea necesario.

JuanBM dijo...

Saludos, también a Miguel.

José me gustaría tener ese poder de llenar blogger de versos tan cándidos como lúcidos... de alguien que tiene algo de alma de niño. Estoy fascinado -como te he dicho- por tus experimentos llenos de esa libertad necesaria para encontrar la propia mirada.

Tania, espero conocer otros muros algún día y más si están también llenos de cuadros como en la foto que nos has enseñado no hace mucho.

JuanBM dijo...

Marlen, gracias por tu paso por aquí comparto también tu reflexión.

Clarice, si hasta los muros te hablan es...por tu sensibilidad de un corazón hermoso. Ser sensible nos hace más vulnerables pero también mucho más vivos en intensidad. Yo beso tus palabras.

Gracias Lobo, buen profe por lo que leo con absoluto respeto y un silencio lleno de admiración. Me atrae la idea de llenar esto un poco de muros habladores de todas partes.

Anna
La vida y el arte como dos realidades complementarias, que se retroalimentan...cuando la realidad es árida, escueta y escuece nos queda la ilusión de ese corazón brújula en mitad de las tormentas. Ese mismo que inventa caminos sobre el desierto, sobre las horas muertas, sobre la frialdad que nos hiere, porque el corazón a veces es lo único poético que existe como un pequeño David contra Goliat, por eso merece la belleza siempre.

Disfruta de tus vacaciones..llénate de nuevas palabras, gestos y deseos . Yo se esperar.

Bueno, un abrazo a tod@s, espero no haberme dejado a nadie en el tintero.

Marqui dijo...

Muy buen trabajo, la ciudad es un lienzo inagotable, un collage que hierve, un epílogo de luces, voces que se marcan como cicatrices, desandando las historias escondidas. Un abrazo, felicitaciones.

Lady Zurikat dijo...

Cuanto artista anonimo deja su legado en forma artesanal en las paredes, algunas son bellas creaciones, a veces la superposicion de mamarrachos crea algo valioso.
Cuando veo uno lindo lo fotografio pero aun no decidi que hare con ello

Isa dijo...

Hay muchos artistas sueltos gritando en nuestros muros (afortunadamente).
Saludos.

Luis Vence dijo...

Extraordinario este arte callejero y espontáneo que aquí ilustras tan bien Juan! Excelente post!

JuanBM dijo...

Saludos Maqui, en esta ciudad en la que vivo, decimos "Madrid me mata" porque a veces es puro delirio, compendio de soledades y luces como dices.

Lady, a mí también me gusta fotografiar todo ese arte espontáneo, creo que es lo único que se documentar como fotógrafo, porque aparece y desaparece a velocidad de vértigo. Hoy me encontré incluso con una foto mural que alguien ha hecho, ya la enseñaré en el próximo post.

Saludos también para Isa.

Luis, esta vez quería sencillamente dejar hablar a los muros con los que me encuentro.

Feliz fin de semana.

Abrazos

Aitor Lourido dijo...

qué tal JuanBM?

cuánto tiempo sin dejar mi firma por aquí... las cosas de los estudios, que me ocupan "más de lo debido"

la verdad es que el arte público callejero suele estar infravalorado. supongo que detrás de ello incuban muchos prejuicios. pero lo cierto es que hay cosas que bien merecen la pena, para mí con mayor mensaje, calidad e interés que alguno de esos extraños artes contemporáneos que no me acaban de transmitir nada por mucho que se expongan en los mejores museos del mundo.

la pena es cuando, como ocurre en mi ciudad, algunos grupos neonzais estropean las pinturas con su esvástica putrefacta... Maldígolos.

un abrazo Juan, volveré por aquí.