29 julio 2007

A construção do corpo

O sabor do pão e da terra
e uma luva de orvalho na mão ligeira.
A flor fresca que respiro é branca.
E corto o ar como um pão enquanto caminho entre searas.
Pertenço em cada movimento a esta terra.
O meu suor tem o gosto das ervas e das pedras.
Sorvo o silêncio visível entre as árvores.
É aqui e agora o dilatado abraço das raízes claras do sono.
Sob as pálpebras transparentes deste dia
o ar é o suspiro dos próprios lábios.
Amar aqui é amar no mar,
mas com a resistência das paredes da terra.

La mano fluye tan libre como la mirada.
Aquí puedo estar seguro y leve en el silencio
entre formas calmas, materias densas, raíces lentas,
al fuego esparcido que se expande hacia el horizonte.
En mi cuerpo se enciende una pequeña lámpara.
Todo lo que yo diga son los labios de la tierra,
el leve martillar de las lenguas de agua,
las heridas de la sabia, el estallido de las costras,
el murmullo del aire y del fuego sobre la tierra,
el incesante alimento que recorre mi cuerpo.

António Ramos Rosa

Fragmento de Aqui mereço-te, del poemario A construção do corpo.
(dibujos del propio poeta)


Nota: António Ramos Rosa es una joya de la poesía portuguesa contemporanea. Algunos otros de sus poemas traducidos al español pueden ser leídos aquí.

23 julio 2007

Quando os Ipês florescem

...entre luzes brandas e músicas invisíveis
Fernando Pessoa


Era todavía muy temprano cuando se asomó a la ventana. Hacía frío, pero un viento vestido de sol besó su alma con palabras de saudade. Una música invisible coloreó su mirada. Desde aquel primer piso podía ver gran parte del pueblo. Gente sencilla cuidando de la vida, casas y jardines como acuarelas. Techos color de tierra dibujando un pequeño horizonte imaginario – y por encima de su línea, la emoción de los ipês rosados. Primavera enamorada de Invierno. Más allá de las montañas verdes, la voz silenciosa de cosas que presentía amar. Con los ojos llenos de agua, sonrió... (había recobrado el don de comprender la lengua de los árboles y – tan grata, tan descalza – volvía a andar por los caminos de su propio corazón...)





























Nota:
Los ipês son árboles que dan flores muy delicadas, de perfume suave. Su florecimiento dura (intensamente) poco más de tres semanas y, secreto guardado en la tierra, eso ocurre justo en el Invierno. Pueden ser de tres colores y florecen en sucesión: cerca de terminar junio y por julio, los rosados nos regalan tiernas canciones de saudade; en agosto, los alegres amarillos cuentan historias de días soleados y, en septiembre, son los blancos que llegan - con voces sencillas anuncian que, en breve, será tiempo de Primavera...

14 julio 2007

"Mundo infinito"



"Tú y el mundo, yo y el mundo,
el mundo y todos los que callan por la noche.
Es triste convertirse en piedra
cuando la nieve gris te sopla en la garganta.

Ser como una gota que amanece en el rocío,
ser como la escarcha, sentir como la arena,
latir como los peces, llorar como la jungla.

Nada está prohibido en unos ojos,
nada que no pueda una mirada
y nada que perder amando el infinito."

Fragmento del poema Mundo Infinito de Laura Moll Rexach




Estimad@s amig@s

Necesito descansar y reponer fuerzas, y por ello me ausento del blog unas semanas.

Un abrazo

07 julio 2007

"Amar es abrir puertas..."



Fragmento del poema Piedra de Sol

Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes esculpidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total...

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro...

OCTAVIO PAZ


El poema en la versión del cantautor Luis Pastor, mucho antes de el amar es combatir de Maná.



Este poema (la versión completa está en los comentarios) me parece uno de los mejores de la literatura hispánica, siempre vuelvo a él, como se vuelve a los ciclos y a las estaciones en el río del tiempo. Vivir es también descubrir que amar es abrir puertas y dejar de ser fantasma con un número, porque sólo cuando se ama parece que la vida cobrara su profundidad, su carácter sacro (no en un orden religioso, acaso en un orden emocional). Reivindicar ese amor hecho de carne, humano, que consuma nuestra vida.

Un poema puede salvarnos del vacío, y este lo hace porque despierta el magnetismo profundo del que está hecha nuestra existencia. Octavio Paz es para mí un descubrimiento tardío pero fructífero y quiero dedicar esta entrada a los amigos mexicanos, en espacial a Arturo Cano y a Clarice Baricco, (y ya me gustaría estar en su país para celebrar los 100 años de Frida Kahlo). Me disculpan si ando un poco lejano de Internet.

Un abrazo

30 junio 2007

El Principito o la redención por nuestra propia infancia



Foto tomada de: www.poveda.edu.ar

(Hoy necesitaba hacer una pequeña entrada distinta, por pura necesidad de contradecirme y porque este blog no tiene más pretensión que la de compartir y dialogar, y hoy necesitaba compartir lo profundo).

Cuando era un niño, de edad que no se datar con exactitud, me regalaron el libro de El Principito. Recuerdo que lo leí en dos tardes apasionadas. Aún recuerdo que nada me pudo distraer de sus páginas hasta llegar al final, y recuerdo quedar impresionado por la belleza de esa lectura. En la infancia leer es lo mismo que soñar, que visitar otros mundos que presentimos que nos esperan en nuestro futuro. Leer es una manera de saciar un poco la sed de existir deseando ser el protagonista de muchas aventuras, o lo que es lo mismo, el deseo de vivir la vida con intensidad.

El libro me gustó, pero la primera reacción que tuve fue de extrañeza por el punto de vista que se desarrolla en torno a la idea de “la domesticación”. Para el Principito esa realidad es igual a crear lazos profundos entre los seres. A mí personalmente la domesticación me recordaba a aquella vecina anciana que tenía un pequeño caniche al que vestía con ridículos trajes que a mi modo de ver le robaban al perro su alma de perro y lo convertían en una triste caricatura de un ser humano. También porque reconocía en muchos adultos ese mismo afán por la domesticación de los niños, o lo que es lo mismo el amor condicional: si haces esto te quiero y si no lo haces te dejo abandonado en la más profunda de las indiferencias. Algo que producía asfixia, miedo, desconfianza en uno mismo y profunda tristeza. Vamos, que a esa edad incierta que no se datar, me daba perfecta cuenta del rollo que se traían entre manos algunos adultos y que era tratar de convertir a los niños en una copia a su imagen y semejanza a través del chantaje del afecto y del cariño. Afortunadamente en mi vida de niño encontré a muchos adultos que no tenían ese afán, que sencillamente me enseñaban a ser sin adoctrinamiento. A su lado sentía que a uno con todos los respetos le dejaban ser, y al hacerlo como si uno tuviera ya un espacio propio a su lado. La profunda sensación de que pensar, sentir y hacer lo que nacía dentro de uno mismo fuese muy importante, como un pequeño tesoro escondido. La infancia es también la edad de la mayéutica, es decir, del diálogo, de las muchas preguntas que llevaban a múltiples hallazgos cuando la vida está por descubrir. Y la posibilidad de diálogo era mi manera de conocer el rollo de muchos adultos, pues los había que no dialogaban sencillamente tenían un catecismo, su catecismo esperándote con cara de pocos amigos y sin posibilidad de preguntas o dudas, y tú tenías que ponerte su corsé (y tenían corsés hasta para ballenas) o su mordaza y darles las gracias. Desde entonces desconfío de los salvadores de almas, de patrias, de los pobres, de los benefactores únicos que dedican todos sus esfuerzos para el Bien (con mayúscula) de La Humanidad y que nos salvan de nosotros mismos, y con los que tenemos una deuda de silencio.

Pero vuelvo al libro. Mi fascinación vino por la rosa, pues me parecía un misterio escondido en el libro. Por mucho que en el colegio me aprendiera aquella cantinela de cáliz, corola, estambres y pistilos… A mi modo de ver no explicaba la belleza sencilla de todas las rosas y del resto de las flores. Esa belleza era para mí el umbral de otra realidad que nadie explicaba y que despertaba intensas emociones acrecentadas por la imaginación de un niño. Las hortensias me parecían pequeños planetas de colores atenuados, y las camelias un surtidor salvaje que dejaba un rastro, un camino secreto que dibujaba el viento al extender sus pétalos.

El misterio de la rosa se hizo más grande y no sólo porque una de las chicas que más me gustaba se llamara así, desde que jugando a los adultos me dio un beso en una mejilla que encendió mi imaginación y también me trajo un profundo desengaño (¿las espinas de la rosa? ¿El placer y el dolor pertenecen a la misma realidad?) Pues a Rosa le gustaban más los niños de cursos superiores, más formados y más adultos. Aquella experiencia me dejó la sensación de que todo amor encierra algo de imposible pero me sentía feliz pese a todo por sentir todas aquellas emociones nacer en mí. A fin de cuentas lo imposible que nos habita sacaba a relucir lo mejor de nosotros mismos y eso ya de por sí me parecía un milagro sin necesidad de demostración.

Pero volvamos al asunto. Corrijo mi tendencia a divagar delante de un papel en blanco.

Entonces no caí en la cuenta de toda esa pléyade de de personajes que vivían en el mundo de El Principito pero en planetas separados. Sencillamente algunos de ellos me recordaban a adultos concretos, especialmente el hombre de negocios o el bebedor. Entonces no comprendí ni me pregunté qué podían significar, pero sentía una profunda extrañeza, me daba cuenta de su profunda soledad de islas entre el infinito, de sus razones que no explicaban en el fondo su manera de ser.

Es hoy cuando ya adulto puedo contestarme. Ahora sé por propia experiencia pues me hallo convertido en un adulto que vive seguramente en un asteroide simbólico. Y reconozco desde esa circunstancia que la adultez también está plagada de alienaciones.

Sí, la adultez está plagada de trampas, pues en muchas ocasiones parece estar vacía de lo más fundamental y que nos da sentido, me refiero al ejercicio de la libertad personal, al propio sentido que damos a nuestro existir y a nosotros mismos. Compromisos sociales que nos vacían, la pulsión de la riqueza (y del consumo) es un robo contra el espíritu y contra la vida (¿alguien todavía se cree que el consumo al que estamos habituados es ilimitado, como si el planeta fuera una teta de contenido inagotable?). El doble juego entre lo que pensamos y sentimos en lo profundo, y lo que representamos en la realidad social. Ser no ya lo que somos un misterio inasible, un camino único e irrepetible, sino definirnos hasta en una conversación trivial de lo que tenemos en propiedad incluida nuestra pareja (aunque la relación lleve sin funcionar hace tiempo, eso parece ser lo menos importante). El “realismo” de nuestros planteamientos defendido con intolerancia frente a las posibilidades no vividas de nuestra propia vida o de la vida de los demás, negación de nuestro propio dudar y cuestionar. Ese llamar “depresión” a todo experimentar nuestras propias emociones que nos apartan de la normalidad vacía, cuando en realidad son señales de algo más profundo y dan cuenta en el silencio del atropello que sucede en nuestro existir, de nuestro drama interior.

Sí, la adultez está llena de trampas y en mitad de ellas, presiento que sólo tú, Pequeño Príncipe, me salvarás. Tú que mirabas con ojos nuevos toda realidad. Tú que percibías más allá de las racionalizaciones que los adultos somos capaces de darnos y que resultan hipócritas para conservar las apariencias y la imagen poderosa de uno mismo aunque sea humo negando nuestra íntima fragilidad. Esa terrible manera de enredar la realidad y nuestras propias razones ante ella y que muchos llaman “su” sensatez.

Sé que volverás a visitarme en forma de poema. En forma de rosa a la manera en que llegan las rosas en las primaveras inesperadas. En forma de sueño hecho de extraña luz que transforma. En forma de recuerdo que impredecible retorna a la conciencia. En suceso extraordinario porque sencillamente tocará en un silencio clamoroso la urdimbre de nuestra propia historia, su sentido, dialogando con el fondo misterioso de nuestra propia vida única, como si fuera la mano misteriosa que toca las cuerdas de nuestro corazón y despierta la música dormida que siempre fuimos.

Porque sé que volverás, querido Principito, a visitarme. He de decirte que he querido construir un asteroide distinto. Donde soy consciente de que existir es construir un sentido con materiales precarios: La existencia no es un cheque en blanco; un cuerpo que envejece; un tener que ganarse el pan adulto vendiendo el tiempo al mejor postor en trabajos sin sentido (dicen que el contrato laboral es la suprema manifestación de la libertad personal); lo intraducible de nuestra vida que llamamos soledad; la incomunicación afectiva, auténtica peste de nuestro tiempo; una realidad que respiro que muchas veces no tiene nada de respirable ni de amable y resulta opaca y árida, y nos cierra las puertas y nos deja muchas veces maltrechos.

He de decirte que aprendí de ti que quiero vivir siendo fiel al sentido que quiero imprimir a mi propia vida. Sí, vivir como si se tratara de una obra de arte, una obra invisible, vulnerable, abierta, construida contra el tiempo, contra toda negación de nuestro ser en el pairo de todo lo que nos ocurre. Pues sé que sólo eso me salvará al final de mis días de la angustia de no haber vivido realmente como hubiese querido, habiendo delegado mi existir en sus circunstancias arbitrarias, en el miedo de ser, en el conformismo, en el cerrar los ojos para no ver lo que estaba viendo.

22 junio 2007

La ciudad como lienzo, y 3






























NOTA:

Esta fascinación por los muros empezó cuando siendo un niño en las postrimerías del franquismo contemplé una escena de agresión a un joven a quien la policía había cogido in situ haciendo una pintada. Recuerdo todavía aquel ejercicio de brutalidad. ¿Decir lo que uno pensaba realmente era tan ofensivo?. También recuerdo como al ir al colegio una mañana y encontrar una pintada en sus puertas alteró toda la vida escolar hasta llegar a suspender las clases hasta que blanquearon el muro. Por aquel entonces las paredes daban cuenta de la otra existencia de los hombres, eran lo que rompía un orden gris con su rebeldía y con su agudeza en unas pocas palabras. Eran el único medio de expresión contra el orden impuesto con una violencia soterrada. Hoy han cambiado mucho las cosas, afortunadamente y por ello lo que uno puede encontrar en los muros también ha cambiado.

15 junio 2007

La ciudad como lienzo, 2






















NOTA:

Las fotografías se han tomado en Madrid, Alcalá de Henares, Leganés y Fuenlabrada. La última corresponde a Madrid, en la calle Noviciado, un espacio abandonado sirve para colgar incluso fotografías como la que se ve, convirtieno la calle una especie de galería.

09 junio 2007

La ciudad como lienzo, 1

“El arte de los artistas profesionales me interesa muy poco. Prefiero la obra de las personas ajenas a los medios especializados, que ha sido realizada al margen de cualquier influencia, de manera totalmente espontánea e inmediata…

En mi opinión, el arte consiste esencialmente en esa exteriorización de los cambios de estado de ánimo más íntimos e interiores del artista. Y como todos llevamos dentro esa inquietud, es muy conmovedor descubrir su proyección. Vemos plasmados ante nuestros ojos unos hechos psíquicos que albergamos en nuestro interior que existen dentro de nosotros igual que existen dentro del artista, que subyacen obscuros, bajo nuestras cortezas sucesivas; y precisamente ese enfrentamiento con nuestros mecanismos más profundos se nos revela de un modo apasionante, proyecta una luz sobre nosotros mismos y sobre el mundo y nos permite ver las cosas que nos rodean con una mirada distinta. Con una mirada múltiple y escondida que todos llevamos dentro, pero que no solemos utilizar, y que es obra activa inesperadamente…
En mi opinión, una obra de arte sólo tiene interés si es una proyección inmediata y directa de lo que ocurre en las profundidades del ser, de lo que ha nacido en él….
El arte es un lenguaje que debe poner en movimiento, como ya dije antes, nuestras voces interiores, que no se ejercen habitualmente o que se ejercen de un modo sordo y ahogado. El arte debe proporcionarnos otra mirada, romper con todo lo acostumbrado, reventar todas las cortezas cotidianas.”

Jean Dubuffet

El hombre de la calle ante la obra de arte

















En la ciudad, inmenso hervidero de vida y torbellino, los muros se llenan de signos, de colores, de palabras. Nacen espontáneamente. A veces tienen la existencia fugaz de las flores y desaparecen enseguida, especialmente cuando una autoridad visita una zona, los empleados de la limpieza urbana se esmeran con sigilo en su tarea de hacer desvanecer su huella. Acaso serían la ironía de las fotografías oficiales o empequeñecerían su centro de interés para la posteridad.

¿Son el resultado de una necesidad profunda de comunicación? No lo sé, ciertamente. He de decir que me gusta fotografiarlos, incluso aprender de la visión del color de quien los dejo ahí. Sentir la crítica mordaz que provoca una carcajada o sencillamente detenerme unos instantes para contemplarlos en su efímero esplendor.

Este comentario y los que siguen son un pequeño cuaderno de la ciudad y de algunos de sus muros.

30 mayo 2007

Fotopoesía y fotografía

A veces, las palabras se posan sobre las cosas como una mariposa sobre una
flor, y las recubren de colores nuevos.
Sin embargo, cuando pienso en tu nombre, eres tú quien le da a la palabra
color, aroma, vida.
¿Qué sería tu nombre sin ti?
Igual que la palabra rosa sin la rosa:
un ruido incomprensible, torpe, hueco.

Fragmento del poema "A veces, un cuerpo puede modificar un nombre"
Ángel González



Continúo en esta reflexión ahondando en la relación entre fotografía y poesía. Esto es un intento de pensar en voz alta y de manera provisional sobre esta cuestión y por tanto el punto de vista está sujeto a revisión de una manera permanente y abierto a quien quiera participar en ello.

Cuestiones previas

Quizás una de las cuestiones previas en la que debemos aventurarnos es si existe la poesía más allá del texto, más allá del poema. O la poesía sólo pertenece a estos ámbitos. Vive y nos mira mientras la leemos, mientras la sostenemos en un libro.

Ahondando un poco en el campo de la literatura contemporánea, siempre se ha realizado un intento de definir la poeticidad. Un autor clásico sobre este tema es Jean Cohen, quien en una obra ya también clásica, El lenguaje de la poesía. Teoría de la poeticidad. Dedica una parte de su libro a la relación poesía y mundo, en el que se pregunta si es posible tal hecho, que la poesía se extienda más allá del poema. Para Cohen esta relación existe, es decir, existen realidades poéticas más allá del poema. Curiosamente el autor utiliza toda una serie de elementos claramente visuales para construir su tesis, pues analiza ciertas imágenes comunes a la poesía y a la realidad como el claro de luna, las ruinas o el paisaje. Lo curioso es que estos ejemplos participan plenamente de lo visual que es la cuestión que nosotros tratamos de dilucidar.

Para Cohen lo poético en el mundo se establece por una serie de categorías,
Que trata de esclarecer. Estas categorías son:

Lo misterioso, como atmósfera, “como una especie de cualidad extendida por la superficie del mundo” (pág. 229) donde la percepción genera determinadas sensaciones que a su vez se convierten en un modo de sentir más allá del conocimiento que no consigue desvelar el misterio.

Establece otra categoría en lo que denomina el efecto paisaje, donde se produce un debilitamiento de las diferencias luminosas y cromáticas, en lo que denomina efecto de velo, que disuelve las formas, como la niebla de Baudelaire. Donde vuelven a unirse percepción y emoción como la trama de esta poeticidad. Las propiedades de las realidades percibidas con unas determinadas características construyen un determinado estado subjetivo y emocional.

Otra de las categorías utilizadas, es la mezcla de lo percibido y lo imaginario. Lo que es el objeto y lo que evoca (metonimia), sus resonancias en el sujeto que lo percibe: “Una cosa es poética en la medida en que favorece en su ser cierto tipo de aparecer” (pág. 237). A modo de lenguaje silencioso entre el “noema” (los hechos) y el “patema” (impresión emocional que crea y despierta en la intimidad del receptor). Realidad y emoción. Realidad y símbolo. Significante, metáfora y significado, trasfondo emocional. Curioso lenguaje cuya facultad es despertar contenidos de una manera también nebulosa.

Otra categoría utilizada es lo totalizante entendido como “realidades que escapan de la fatalidad de ser-en-el-mundo” para instaurar el ser de su propio mundo. Un ser que asimila incluso la contradicción, el ejemplo para explicar este concepto es el claroscuro. Luz y oscuridad crean una totalidad . (Una fotografía como cualquier otra obra de arte crea un pequeño universo, escapa del mundo, del devenir).

Otra categoría de lo poético en el mundo es la intensidad emocional frente a su ausencia. Por ello, el autor acaba afirmando “La poesía no es nada más que esto: una exaltación del mundo, una celebración de las cosas, devueltas por la conciencia totalizante a su poder emocional originario” (pág. 251).

Para Jean Cohen el mundo está tan lleno de poesía como la que se guarda en los libros y la poeticidad es extrapolable a otras realidades y dimensiones.

Otro camino para aclarar la cuestión es parte de la historia de la literatura desde las vanguardias hasta nuestros días. Donde la poesía navega más allá del poema clásico, inventa nuevos lenguajes, abarca nuevas formas, incluso nuevos materiales. Utiliza la grafía de la propia escritura, el pictograma, el neón, la pintura, el collage, la instalación o la fotografía para desembarcar en nuevos continentes de representación y descubrirse en ellos como poesía más viva que nunca.

Tampoco voy a detenerme en algo que ya he explicado y es que la poesía y fotopoesía tienen un recurso compartido fundamental, que es la utilización común de imágenes y símbolos. La palabra poética contemporánea está hecha de imágenes y símbolos construidos con palabras. La fotopoesía sería esa manera de abrir la palabra, de buscar su imaginario visual y transmitirlo como tal, revelar las imágenes primordiales de las que la palabra es signo. Escribir imágenes con las imágenes mismas desde la fotografía.

Por todo ello, creo que podemos afirmar que hay poesía más allá del poema escrito en palabras, que hay poesía en las realidades y en las personas, que hay poesía en nuevos modos de expresión y de representación.

Poesía y fotopoesía como lenguajes que tienen mucho en común

No se trata únicamente de que ambas utilicen como contenido elementos comunes, tales como la imagen y el símbolo, vividos y representados intensamente. La cuestión del lenguaje es también crucial, desde este punto de vista podemos afirmar que:

La poesía es una ruptura creadora con el lenguaje convencional desde el lenguaje y en paralelo afirmar que la fotopoesía es una ruptura también creadora, en este caso, con la identidad fotografía = realidad desde la fotografía.

La fotopoesía por ello se separa de otros géneros dentro de lo fotográfico. No se identifica con ellos, no se reconoce en ellos más que en el uso común de determinados procedimientos tecnológicos y técnicos. Es una ruptura con la idea de fotografía como copia, analogía de la realidad. Es una ruptura con muchos tabúes: el acto sacro de la toma, la no manipulación de la imagen, el instante decisivo....incluso con la idea tradicional de la fotografía como corte espacio-temporal (pues lo representado no existe ni el tiempo ni el espacio, sólo en el espacio virtual de la obra como sucede en la pintura).

La fotopoesía es una reivindicación de la fotografía con todo su potencial expresivo como lenguaje para intensificar su significado conceptual o emocional más allá de la simple representación “realista”, porque trabaja con el efecto representación - percepción – emoción (además de jugar con lo imaginario y simbólico). La fotopoesía es la subversión en el campo de la representación para generar su capacidad de emoción y de decir (como juega la poesía con el lenguaje. La prosa nada tiene que ver con el verso, ni lo prosaico con lo maravilloso...por una cuestión de lenguaje y contenido). Incluso como lenguaje –valga la redundancia- es un terreno por explorar con la llegada de la fotografía digital y el amplio margen de manipulación de la imagen(1).

Creo que la clave fundamental es ésta. El juego que introduce, la subversión de la percepción que produce resonancias emocionales. De la misma manera que ocurre con la subversión del lenguaje convencional que introduce la poesía.

Ya pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de lenguaje fotográfico?

Pues hablamos de sus “sintagmas”, de todos los recursos expresivos de los que la fotografía es capaz. A modo de esquema provisional se nos ocurre el siguiente que va más allá de los ajustes básicos de imagen:



  • Contenido:

- Elección y elaboración del contenido
- Elaboración de la composición y de la toma o del fotomontaje
- Collage


o Cámara
o Escáner (fotografía sin cámara)
o Proceso mixto
o Quimigramas



  • Representación de la bidimensionalidad:

    -Tratamiento de la perspectiva
    - Nitidez o desenfoque
    - Deformaciones
    - Simetrías


o Óptica de la cámara
o Software



  • Representación relacionada con el tiempo fotográfico:

    - Congelación de la imagen o tiempos de exposición muy largos (3 o 4 minutos, por ejemplo en la fotografía estenopeica)
    - Imágenes movidas y/o desenfocadas

o Obturador de la cámara
o Desenfoques relacionados con el software



  • Tratamiento de la luz


o Planificación de la hora de la toma
o Películas tradicionales (tipo Velvia)
o Manipulación de la temperatura del color con el software
o Tratamiento del contraste



  • Tratamiento del color o blanco y negro

o Utilización de películas tradicionales
o Utilización de filtros fotográficos analógicos o digitales
o Utilización de degradados o mapas de degradados
o Modos de fusión
o Equilibrio de color
o Tono/Saturación
o Conversión a blanco y negro
o Aplicación del sistema de zonas tradicional con selección y niveles
o Virados
o Solarizaciones
o Procesos cruzados



  • Efectos pictóricos


o Filtros artísticos en photoshop y en gimp



  • Tratamiento del grano


o Ruido digital



  • Tipos de impresión y positivado


o Tipos de papel fotográficos y de acuarela
o Técnicas mixtas


o Combinación de negativos digitales y antiguos procesos fotográficos como la goma bicromatada, la platinotipia, cianotipia, el vandick, etc.
o Transferencia de tintes



  • Soportes de la imagen


o Web
o Papel
o Tela
o Fotocerámica

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(1) Cuando afirmo que hay mucho que explorar desde este punto de vista me refiero, por ejemplo a la transferencia de tintes. Lo que antes podíamos hacer con una foto Polaroid que se llevaba a otro soporte, hoy se puede hacer más fácil con la foto digital pues se trata de transferir el pigmento de la impresión.

Me refiero también a la posibilidad de rescatar antiguos procesos fotográficos del siglo XIX. La película de artes gráficas del tipo Kodalith era cara y difícil de conseguir. Hoy podemos imprimir negativos en acetato con una aceptable escala tonal que permiten la realización de gomas bicromatidas o de otros procesos antiguos o incluso positivarlos en papel fotográfico tradicional.

Hay también quien transforma una cámara reflex digital en una estenopeica y lensbaby.

Otro caso es el del fotógrafo Farres Eaves, (la visita es casi obligada) por un accidente su cámara digital cayó al agua por lo que quedó dañado el sensor de la misma. El resultado del trabajo con esa cámara es un ejemplo de las múltiples posibilidades que se abren, incluso de incrementar en lenguaje de la fotografía.

25 mayo 2007

La caricia

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

La caricia perdida

Alfonsina Storni












¿Qué se hace ante la belleza? Yo guardo silencio. Mi corazón late suavemente como si fuera una ligera manecilla. Los ojos tiemblan ante las imágenes. Contemplo la fotografía como un sueño, tan cercano, tan lejano. El ojo de él me seduce con sus pestañeos. Me permite acariciarlo e impregnarme de todo lo que le rodea. Los recuerdos me acechan, las palabras salen a flote cuando estaban a punto de ahogarse. La lluvia otoñal las rescata y el susurro de las hojas me regala una historia inventada. Toco esa imagen y me acuesto en el centro de ella. Transparente. Tibia. Magenta. Me he transformado en una fotografía, tan sepia, tan antigua. La belleza de tu arte me da vida. Puedo morir en paz. Azul fuego soy.

Clarice Baricco (Graciela)
Las palabras son mis ojos

El texto y las fotografías tienen una pequeña historia: Graciela me pidió la imagen de una bicicleta para su blog y yo le pedí a cambio un texto sobre el que poder inventar imágenes. Así ha nacido este pequeño comentario. Saludos a tod@s ya de vuelta.

18 mayo 2007

Uma forma de Amar



Pese a todo, no hemos perdido la FE en el HOMBRE,
en su capacidad de ALZARSE y CONSTRUIR;
porque el ARTE cubre la VIDA.
Es una forma de AMAR.

Oswaldo Guayasamín


Embu das Artes, São Paulo, Brasil
(Sábado de Otoño)

12 mayo 2007

Até ser novamente vida


[SENTIMENTOS PRIMEIROS] Hasta ahora todo fue canción de tren; pero llegaste y ya no estás tan seguro si quieres entrar. Desde la puerta los colores crudos son palpables, la aridez hiere de abandono el corazón. “¿Fue hecho el hombre para la soledad?”... De pasos inciertos te adentras al universo de Riobaldo. Llegaste al Sertón. “El mundo, hijos míos, está lejos de aquí"...


[SERTÃO] “¿esto de aquí no es llamado sertón? ¡Ah, qué más tiene! El sitio sertón se extiende: es donde los pastos no tienen puertas, es donde uno puede tragarse diez, quince leguas sin topar con casa de morador; es donde el criminal vive su cristo-jesús, apartado del palo de la autoridade. (...) Usted lo sabe: el sertón es donde manda quien es fuerte, con las astucias. ¡Dios mismo cuando venga, que venga armado! Y una bala es un pedacito de metal... (...) Ah, un tiempo vendrá en que no se estile matar gente. El sertón está en todas las partes. El sertón es una espera enorme”...


[RIOBALDO] “Soy sólo un sertanero, entre tan altas ideas navego mal. Soy muy pobre cuitado. Envidia mucha tengo de gentes conforme usted, con toda lectura y suma doctoración. No es que yo sea analfabeto. Deletreé, años y medio, mediante cartilla, memoria y palmeta palmatoria. (...) Ah, estoy vivido, repasado. Me acuerdo de las cosas antes de que sucedan... (...) Sépalo usted: toda mi vida he pensado por mí, libre, he nacido diferente. Yo soy yo mismo. Distinto de todo el mundo... casi que nada no sé. Pero desconfio de muchas cosas”...


[REDENÇÃO] “Pues entonces. Entonces, respóndame usted: ¿el amor puede venir del demonio? ¡¿Podrá?! ¿Puede venir de uno-que-no-existe? Pero convenga usted callado. Pido no obtener respuesta; que, si no, mi confusión aumenta”...


“Sólo el corazón mío podía más. Cerca de agua mucha, todo es feliz. (...) Me faltó seguridad para responderle lo que me estaba pareciendo. Que mi deseo era poner los dedos, levemente, lo leve, en sus dulces ojos, ocultando, para no tener que tolerar así la llamada, hasta qué punto aquellos ojos, me habían siempre – aquella belleza verde – enloquecido, tan imposible... (...) y yo ¿cómo puedo explicarle a usted el poder del amor que crié? Que lo diga mi vida. ¿Si era amor?”...


El vuelo de las horas, la puerta de salida, los pasos firmes con sentimientos de un largo viaje. Y dentro del corazón el pulsar de una cálida semiente, como un contentamiento de ti mismo por no haber huido ante la aridez primera....


* * * * * *
Notas
Estas fotos las he tomado en enero, en el Museu da Língua Portuguesa de São Paulo. Las añado ahora al hilo del post anterior de Juan. Celebró los 50 años del libro “Grande Sertão: Veredas”, de João Guimarães Rosa, Son confesiones de Riobaldo, un ex-yagunzo: “guerrero – entre bandolero y soldado – que recorre las tierras del interior al servicio de los intereses políticos o personales de los coroneles, hacendados que llegan a poseer más extensión de tierra que la de una mediana nación europea” (Antonio Maura Barandiarán). La dimensión humana del personaje, su busca entre el bien y el mal para encontrar sentido en la vida, hacen de este libro uno de los más importantes de la literatura brasileña.

Guimarães Rosa decía que el lenguaje y la vida son una cosa unica, por ello como escritor debía buscar la puerta del infinito oculta bajo una montaña de cenizas, considerar cada palabra el tiempo necesario hasta ella ser nuevamente vida... por ello reinventó su propio idioma, mezcló la lengua culta con la voz popular, rompió las normas usuales como un malabarista de las palabras. Todo para lograr un texto oral, casi “cantable”. No deseaba un libro para ser sólo leído, sí para ser escuchado... Y la exposición hizo visible la voz de Riobaldo de manera impresionante...

Los textos entre comillas son partes del libro en su versión al castellano, con la traducción de Ángel Crespo (Gran Sertón Veredas, Alianza Editorial, Madrid, 1999).