03 junio 2006

Miro el crepúsculo desde esta habitación



Miro el crepúsculo desde esta habitación
donde nos amamos contra la historia con mayúscula,
que nunca sabrá de nosotros.

Sólo dos seres entrelazados, cuerpo a cuerpo,
minúsculos, frágiles, pero nunca dos hebras de un jirón
atrapado en alambre de espino,
que el viento agitara al unísono.

En estos besos, en estas caricias,
en esta alegría de albas y ocasos
siento que reconstruimos lo universal
de las pequeñas razones.

Tu risa me devuelve la sonrisa.
Tu mano tocándome
me dice que soy piel y encuentro, alegría.

Al fin ser en un silencio vivo,
plenitud hecha canción para la vida.

Aquí en este lecho anidan las flores,
y algo tiene la misma alma que la lluvia
y el mismo gemido que el volcán.

Sobre este lecho una historia de dos
como dos ríos invisibles sostenidos en el tiempo,
alquimias de la sangre que arde
entre los días azules y grises,
entrecruzando una estela de vida, memoria y sombras,
corazones trenzando la belleza sin nombre,
de un amor naciente sin forma previa ni molde,
que se mira y se encuentra en la llama,
y en la noche, y en el viento que susurra,
y en la delicadeza sagrada del alba,
como en un espejo y un idioma imposible.

Aquí tenuemente nos reconstruye nuestro amor
de no ser amos para el otro,
nos restaura contra el orden de las cosas,
contra la lógica, llenándonos de luz sobre los días.

Aquí sencillamente inocentes,
aquí estremecidos como los primeros
y los últimos seres.

Ser ante tus ojos,
porque tu amor me llama a ser,
a llenar los días azules y grises
tocando el corazón del tiempo.



27 mayo 2006

Me estremeces



Me estremeces
y es toda mi vida la que a la vez
te mira por estos ojos cansados
a veces inundados de derrotas y melancolías.

Todo lo que he vivido hasta lo más terrible
cobra sentido en este instante
en el que te encuentro,
tanto es así,
que sin toda esa carga de viajero,
sin ese bagaje de delirio, de amores y dolores,
sería ciego y no te hubiese encontrado,
como el sordo en mitad de una melodía
que no acierta a descubrir, ni a saber cierta
en mitad de días y alboradas.

Todo ello y tú,
en la vida abierta presentida
en la danza del silencio.

Todo ello también era un camino a ti,
el único don tras el sendero
de lo inútil y lo doloroso.

Todo ello, lo supe después,
era abrir los sentidos futuros,
porque un extraño anhelo
se escribía en mi ser tras la locura.

El dolor baldío fue raíz del amor futuro.
Las heridas y las deformidades,
las soledades blancas y opacas,
las bellezas de este hoy lleno de clamores
en el vértigo y los arpegios de los días.

El filo del abismo sembró la serenidad,
el sueño, como otro viaje, deshizo
la cartografía del desamor y de la soledad.

Y así mi misterio se teje junto a tu misterio,
así, en este silencio en el que me siento vivo.

La extraña alianza de la lluvia y la tierra sedienta,
la rosa única e irrepetible que forman
los labios y las lenguas de fuego que se juntan en un beso,
las vidas llamadas a unirse,
la partitura escrita en la sangre que interpreto
como mi más sincera verdad.

Todo ello me lleva, como en otro viaje abierto,
a tu delicadeza, a tu música callada que me despierta.

22 mayo 2006

Hay otros poemas


Hay otros poemas latiendo en las calles, en los arrabales, en los caminos, en las presencias, en las palabras, en las vidas abiertas y pronunciadas de gentes de aquí y de allá.

Esa realidad única e irrepetible que toca las cuerdas secretas de un corazón y enciende la danza y los atardeceres fervorosos y la vida canta embriagada de sí misma, de su color, de sus amores, de su ímpetu, y deja sobre la conciencia estremecida la música y la certeza de que por ello valió la pena haber vivido,que ya no importa la muerte.

Porque las existencias, hasta la más humilde, guardan tesoros escondidos que no registran los forenses escarbando en las anatomías.

Poemarios silbando en el viento de vidas de obreros condenados al dolor que soñaron una tierra prometida a la que nunca llegarían ellos, una tierra llamada libertad y justicia, donde habitaran los herederos de sus sueños, dejando atrás dominaciones de siglos. Memorias invisibles de vidas anónimas fertilizando el silencio, llamando desde el olvido, en el suelo fértil por el que hoy caminas.

Hay otros poemas, no tienes que buscarlos, pues vendrán a ti, los encontrarás si tienes los ojos y las entrañas abiertos para ser llenado por todo, con su son y su ritmo, con su pequeña canción embriagadora, con su débil música arrebatadora, con su manantial de maravillas, con su razón de estrella forjada en la cuerda floja de la noche más oscura en la que había que andar entre abismos. Porque la vida fue desde un principio atrevimiento, duda, soledad, abandono, exilio, camino inventado, ascender descendiendo, arriesgarlo todo, temblar, arder sin reposo y sin consuelo.

Abandónate en su susurro como cuando eras un niño mecido entre el viento y oías lo que tenían que decir las caracolas y busca las palabras fieles a su decir lento, sinuoso, frágil y naciente. Descubrirás la literatura encarnada, el otro libro de la vida entre páginas anaranjadas y violáceas de atardeceres únicos.

Otros poemas, la solidaridad de las prostitutas de la Casa de Campo con una mujer enloquecida a la que cuidaban con ternuras que ni los dioses jamás prometieron a los seres. Aunque ello nunca fue noticia en los periódicos de mi ciudad.

Hay otros poemas, el alma rota gimiendo. Hombres presos cuyas manos nunca se mancharon en sangre, que sólo reclamaron la justicia a otros hombres, ese viento fresco que hoy respiras tuvo antes terrible precio y condena.

Poemas, no hay claudicación, sino la llama transformándose en otros caminos,y en exilios y aunque se extinga deja la presencia de su vacío, en el juego del ser que engendra el no ser convertido en semilla de lo que será.

Amores de mujer atravesando el tiempo, pues sólo las mujeres saben amar de verdad y guardan en su abrazo silencioso el mundo y la vida.

Otros poemas, la belleza siempre. La terrible concordancia del mundo y las entrañas, haciendo sentir los misterios de la sangre florida. Las lágrimas vivas que lloran de asombro conmovidas, resonancias del encuentro de la mano que toca el vacío interior extraño de lo que un día fue dolor hondo, locura, estertor grito, abriéndolo y transformándolo en un jardín de nuevo habitado para la luz cálida, para la celebración de la vida. Porque la vida siempre será una fiesta a pesar de todo, pese al peso de la gravedad, pues busca con ansia de animal su sueño cumplido, su camino único delirando hasta en mitad de la muerte.

Hay otros poemas. El viento y la mar escribiendo en la arena con su idioma desconocido por los hombres.

16 mayo 2006

Carabelas, pateras y cayucos


Resulta que las pateras y los cayucos no son carabelas, que aunque todas estas embarcaciones naveguen por el mar, no es idéntica su carga. Tiene más valor en la balanza portar un destino histórico, una raza, una religión, una ambición expansionista que el hambre de los empobrecidos del mundo y un deseo de una vida digna.

Para unos la aureola de la gloria y de la Historia con mayúscula, para otros el estigma de la ilegalidad y la delincuencia. El hambre apesta, nos vuelve menos desarrollados, enturbia nuestras pulcras ciudades. El hambre, terrible peste, de la que hay que defenderse con fronteras vigiladas por sofisticados medios, incluso por ejércitos.

Los pobres del mundo nos traen su peste y por ello no tienen derecho a la libertad de movimientos, no son los capitales ni los ejércitos capaces de llevar su misión histórica de civilización a inhóspitas y desagradecidas poblaciones.

Los liberales se olvidan de la Revolución Francesa, los americanos de su sacra Constitución que proclamaba el derecho a la libertad y la felicidad de todos los hombres. Entonces debe resultar que los derechos humanos no son para todos o que todos no merecemos los mismos derechos.

Luego están los que anuncian el Apocalipsis asociado al conflicto cultural, su discurso olvida sospechosamente que en el mundo hay un terrible problema de injusticia, de vil reparto de la riqueza. Una historia de poder y dominación, que diezma recursos naturales, poblaciones. Un historia de poder que compra gobiernos, fomenta guerras civiles, crea migraciones forzosas de miles de personas que tienen que huir para salvar sus vidas. El subdesarrollo no es un problema causado por los subdesarrollados, no es falta de Coeficiente Intelectual, ni de erróneas creencias como piensan algunos.

Lo más terrible es que es más fácil migrar inciertamente en un terrible cayuco o en una miserable patera, que pueden naufragar de la mano de Caronte, camino a la muerte, en la laguna Estigia, que poder cambiar algo el país en el que vives condenado a la miseria, a la falta de derechos, gobernado por oligarquías corruptas e inamovibles porque están sostenidas internacionalmente por espurios intereses económicos.

Parece que el sistema de poder y dominación necesita para sobrevivir la miseria de muchos, la condición de parias y trabajadores baratos sin derechos, excluidos de la ciudadanía de occidente. Es la misma historia. En la Grecia antigua la sociedad se dividía en ciudadanos y esclavos sin derechos, la democracia sólo pertenecía a los primeros, como en EEUU existieron los esclavos al lado de los nuevos ciudadanos libres. Los mismos que eran capaces de descubrir la necesidad de libertad y de derechos fueron capaces de negarlos a otros, por la razón de su origen.

Acompaño a este pequeño comentario fotografías de trabajadores españoles en Francia en la década de los sesenta. Levantan con el único patrimonio de sus manos limpias una estación de tren en el corazón de París, como hoy otras manos mestizas engrosan la maquinaria de otras economías y sus crecimientos aunque no se quiera decir abiertamente.






09 mayo 2006

Fue el amor


Para nuestra Olga, que se ha vuelto a enamorar

Fue el amor
la presencia y la ausencia,
el número irracional,
que desbarata los pronósticos
y se resiste a cumplir las leyes físicas.

Ese algo de alguien que rompe el destino irrevocable.
Un rastro sin rastro en el camino polvoriento.
Esa variable que no soportan
los que cuadriculan la vida.

El amor,
realidad ciega e invisible,
que sólo se palpa con el corazón.

Ese encuentro azaroso
que trastocó tu vida
y la hizo irrepetible.

Otro fruto que no es angustia,
ni desasosiego, es el destino
que rompe el destino
llegando de lo hondo,
con sus labios y su mirada
y su presencia de misterio,
tocando las raíces donde la vida se hace.

Fue el amor
el que hizo que vivir
nunca estuviera hecho,
programado y cerrado,
y por ello te deslumbró siempre.

El amor urdiendo la libertad y la altura,
llamándote, pronunciando tu nombre.

Fue por él la pregunta y la respuesta,
el signo abriéndose sin violencia
en su vuelo de pájaro fugitivo e imprevisible
naciendo en tus entrañas.

La luz para despertar
definitivamente a la vida única
que estaba en ti y eras tú existiendo.

Y por todo ello nunca tu vida
se conformó con las miserias,
con lo hecho sin su inspiración
y sin sus manos y su paciencia.

Fue el amor, la espera y la esperanza,
la delicadeza.
Esa historia entretejida tras la luz,
tras la conciencia donde habitas.

Lo que latía detrás del anhelo,
detrás de la alegría de ser,
porque sólo por amor
la criatura se levanta
y se despierta de su dolor
en el borde último de lo humano
en el delirio y la locura.

Fue el amor y no la impronta,
ni la imposición ni la violencia tácita,
ni la domesticación,
la inspiración silenciosa
para tus días llenos y vacíos
de soledades y encuentros
por los que paseas con tu ansia.

08 mayo 2006

Felicidades



Celebro tu vida contigo, porque dudas, porque crees, por tu corazón grande, por el deseo de ser tú misma, por tu amistad, por tu sonrisa...

Un beso para una Oda

25 abril 2006

Balada por Baltasar Kauser



Gaspar Kauser es un ejemplo de lo que se ha denominado niños “lobo” o en estado salvaje, de los que se han detallado hasta 47 casos, el último en EE.UU en 1970.


Gaspar Kauser fue descubierto en mayo de 1828 en Nuremberg (Alemania), en esa fecha podría tener 17 años. En el momento de su aparición, su dominio del habla era mínimo, pues no pasaba de utilizar muy pocas palabras, entre ellas su nombre, que pronunciaba sin saber qué significaba. Su andar era casi el de un niño que hubiese aprendido sólo los primeros pasos.


Había vivido recluido en un recinto cerrado sin apenas luz, en una especie de prisión, en la que era alimentado por alguien con quien no tenía contacto, quien le dejaba mendrugos de pan y un recipiente lleno de agua, según relató el mismo años después.


Cayó en manos del profesor Daumer quien intentó llevar a cabo un proceso educativo que le permitiera trascender su indigencia afectiva y cognitiva. La casi ausencia de lenguaje impedía la articulación de significados. En el orden afectivo le caracterizaba una profunda incapacidad para desarrollar sentimientos y afectos hacia sí y los demás, salvo la expresión del miedo a lo desconocido que se manifestaba en su rostro.


Daumer consigue en un arduo y penoso proceso la integración personal y social de Gaspar, y con ello la plena adquisición de cualidades humanas que permiten la articulación de una personalidad. Posteriormente Kauser parece incluso tener un afán por el conocimiento y llega a interesarse por la filosofía y las ciencias.


El misterio y el enigma siempre rodearon la vida de Gaspar y al misterio de su origen se añade el de su muerte, pues fue asesinado el 17 de diciembre de 1833, de manera extraña sin que nunca se llegaran a esclarecer los motivos.


El caso de Gaspar y el de otros niños salvajes parece cuestionar a todos los que proclaman al hombre genético como explicación universal de las realidades humanas. La vida trágica de Gaspar viene a decirnos que el ser humano es mucho más complejo que una visión simplista basada en la materialidad de su química, que es el nuevo paradigma que se impone en las ciencias, como antes en el siglo XIX se proclamó al burgués autosuficiente que todo se lo debía a sí mismo y a su talento. En realidad nuestro querido burgués triunfador era el paradigma cultural del hombre darwiniano cuyo mérito es la fuerza del más fuerte frente al débil. La “demostración científica” incluso justificó la colonización y el imperialismo y el arrasar con otras culturas “menos desarrolladas” en la evolución social.


El caso de Gaspar y el de otros niños salvajes parece cuestionar a los que olvidan que el ser humano nace y vive en una urdimbre de significados, de interpretaciones, de creencias que no están escritas en los genes. Si así fuera no existirían las culturas y el hombre sería idéntico en todas partes, los libros de historia, la filosofía sería un simple tratado de zoología. Cada cultura y cada época escribe en un ser humano la manera de percibir el mundo. Una malla que nos rodea invisiblemente como orden oculto y propio, incluso inconsciente. Una red de significados donde también están nuestras vivencias más íntimas que cristalizan en emociones que siempre nos acompañan. Incluso esta malla, especie de hilo de Ariadna del que alguna vez tiramos, puede ser opresiva para uno mismo. Sólo en determinados contextos sociales e históricos el hombre ha querido buscar su propio sentido en esa turbia y tupida red. Es el hombre que aspira a una plenitud en la que es forjador de su propio significado. Y esa aventura le lleva a descubrir el absurdo y la libertad como anhelo, el deseo de un sentido propio. Su arte es su vida hecha contra y en un nuevo orden.


Quizás otro ejemplo que se me ocurre para explicar esta red de significación tiene que ver con la liberación de la mujer. En más de 20 siglos no creo que su biología haya cambiado demasiado y sin embargo la manera de vivirse a sí mismas, sí. De aquellos tratados del siglo XIX donde se la describía como “sexo débil”, una permanente “tendencia a la histeria” que quedaba asociada a su biología, incluso etimológicamente el origen de la palabra histeria está asociada a útero. De esa realidad de partida a la búsqueda de sí mismas y a una reafirmación de su plena igualdad que todavía choca con ciertos paradigmas “científicos”.


Ni siquiera una simple visión biologista del ser humano se sostiene como tal, a menos que olvidemos que nacemos como animales prematuramente, que la evolución humana se basa en que la naturaleza se hace mínima y desarticulada cuando venimos al mundo para que la cultura tenga lugar introyectada en cada uno de nosotros. Que nunca somos ese potro que a las pocas semanas se levanta con esfuerzo y a los pocos meses ya es capaz de dilucidar donde está el peligro para su supervivencia.


Nacemos como criaturas menesterosas y sin una solidaridad primigenia nuestra propia vida no tendría lugar, pereceríamos.... ¿y entonces? ¿dónde está la fuerza y la violencia del más fuerte que le hace sobrevivir?. ¿No será más bien lo contrario, es decir, la ternura lo que nos hace nacer de verdad? Una ternura que hace salir al hombre de su indigencia. Una ternura que no es moneda de cambio, sino capaz de articular una profunda seguridad en nosotros mismos. Una ternura que no es refuerzo, que no es el premio o el castigo, que no es el miedo a no ser querido, fantasma que vela los sueños cual demonio custodio de muchos niños en sus infancias, tanto como el fantasma de la castración que descubrió Freud en las primeras décadas del sigo XX.


La vida trágica de Gaspar Kauser y de otros niños “salvajes” cuestiona paradigmas y nos hace entrever algunas realidades más. Quizás la más radical es que el ser humano nace del encuentro con los demás, pero no de cualquier encuentro pues también sabemos ya a estas alturas que en la infancia ni la violencia y ni el abandono nos hace plenamente humanos, más bien nos alejan de nosotros mismos y nos convierten en seres impedidos en nuestras posibilidades, autodestructivos, depresivos, llenos de profundos miedos afectivos a entablar relaciones donde ponemos en juego nuestra propia estima. Fantasmas que redundan en viejas heridas que nos han constituido, por mucho que ahora también se busque la explicación de estos males en los genes y se quieran curar con química, lo que causaron encuentros primordiales que dejaron una herida permanente que supura a través del tiempo.


Es curioso, también en la literatura universal se ha explorado esta realidad humana, un claro ejemplo es La vida es sueño de Calderón de la Barca. En el drama Segismundo vive una realidad parecida a la Gaspar de la que es salvado por otra realidad ajena a la violencia y la crueldad, el amor.


Quizás también se puede ir un poco más lejos: si la fuerza del más fuerte no es motor de evolución ni personal ni social y sí en cambio la solidaridad, la cooperación, el afecto, los lazos sociales llenos de sentido quizás hay que descubrir que hay una revolución por hacer en estos tiempos solitarios y solipsistas. Una revolución llena de inocencia, incluso divertida y que nos atañe a cada uno, que no usa armas sino sus opuestos: diálogo, comprensión, capacidad de empatía, construir puentes para encuentros significativos, amistad verdadera, apoyo mutuo, respeto profundo ante la diversidad humana, otras maneras de ser y de vivir la afectividad, la búsqueda afanosa de ser uno mismo al lado de los demás y con ellos. Todo ello con más humor que desolación. Todo ello ¿no sería nuestra pequeña y factible contribución a la vida de verdad? A esa vida que ama la vida y que quiere como la ética lo mejor para la vida y lo quiere ahora.

17 abril 2006

Sólo después




Sólo después del largo camino
en los adentros del corazón,
los ojos se abrieron y encontraron,
hasta entonces siempre fueron ciegos.

Sólo después de escuchar el susurro y la canción interior,
todo fue descubrir la música de la intemperie.

El encuentro y la danza de la intimidad y el mundo,
literatura inefable escrita en lo más vivo.

De seres y llamas




















“La vida pide formas indefinidamente para colmarlas y salir luego de ellas, para seguir transitando, según es su esencia –agua que corre incesante. Y la forma se abre y luego se consume, según la ley de lo viviente: alzarse con la vida y abrasarse en ella como llama”

María Zambrano El vaso de Atenas


Y la vida se abre y se toca en un gesto, en su forma de pequeño clamor, envuelta en la luz de su propia llama, en el pequeño silencio de un instante, entonces una mirada basta para descubrir que vivir es un arder contra la nada.

Arde el misterio con la sed del fuego, arden los ojos que buscan incluso llenos de lágrimas. Arde la ternura y su rastro imborrable en nuestros recuerdos más vivos contra la frialdad sentida. Arde el ansia enamorada del vivir que nos lleva y nos arrastra por inciertos caminos, que serán para siempre nuestros.

Y el fruto inmaterial de todo ello es la luz serena que ya no abrasa, convertida en mirada cálida que todo lo descubre.

Nunca es en vano el fuego.

05 abril 2006

Nunca antes dije a nadie



Nunca antes dije a nadie:
me dejaré llevar por tus ojos,
y te seguiré por amaneceres,
por arrabales y naufragios
despojado de asideros y miedos.

Y te seguiré. Iré a ti. Iré contigo.
Y me desvelarás de mi yo dormido.
Me liberarás de palabras viejas y manidas,
amarilleando de desencanto.

Acaso el amor sólo sea
salir de uno mismo,
dejar la casa paterna y la patria,
hacerse viajero
llamado por otras realidades.
Hacerse mestizo,
dejando pasar la vida por nosotros,
sin resistirnos a su clamor
de mar que se desgarra
contra las rocas.

21 marzo 2006

La rosa

Dejo atrás los viejos dolores en la ceniza, el tiempo del olvido,
dejo atrás la realidad natal y a mis dioses iracundos
sin la dedicatoria de mis días.

Roto ya el gozne oxidado, sólo quiero ya la rosa.
La rosa que se descifra detrás del miedo,
que llama en el viento, en el horizonte
y vibra en los días sin mentira.

La rosa que es rosa porque se da viva,
más cierta que la rosa misma.

La rosa diminuta y cósmica, la isla del sentido, la ofrenda imprevisible,
la rosa que arde en el rastro de unos ojos sinceros;
la rosa que es un dibujo en el vaho de los días vacíos
por el que se ve la desnudez de la nada y el camino único
que nos espera en algún lugar como una mano tendida,
como un lecho donde alguien dibuja nuestro hueco que le falta.

La rosa salvaje que se desanuda en las palabras,
que vive en los besos como animal indómito
y urde y teje el símbolo y el signo de las entrañas.

La rosa perdida que no nos abandona; la rosa traducida
en el hondo río de la vida, en el anhelo del corazón;
la rosa universal que todos los seres conocen
en el silencio en el que lo inaudito
nos desarma y nos desnuda de viejas razones;
la rosa que nos despierta y nos vuelve la rosa única.

La rosa, la pregunta que nos interroga y nos hace renacer.

La rosa, las entrelíneas de una carta de amor
que no nos atrevimos a escribir nunca.

La rosa única de un encuentro,
la rosa, la senda de tu misterio,
celebración de que tú eres la rosa,
simple y sencillamente tú.

La rosa, animal despertado de su ausencia
con su delirio y su sed de vida.
Niño que fuimos alguna vez que viene a visitarnos,
y nos trae un pájaro de nubes entre las manos.

Sólo quiero ya la rosa, tu misterio de rosa,
tu forma de rosa, tu sed de rosa.



15 marzo 2006

Tu belleza y mi sangre se hablan sin palabras


Tu belleza y mi sangre se hablan sin palabras,
se miran, lo siento aquí en el corazón estremecido
y en cada sentido llamándome,
convocándome sencillamente a vivir,
abriendo un rastro en el tiempo,
como las flores se abren al sol
ciega, lúcida, vivamente
sin importar la desolación, la muerte, el fin.

Tu belleza y mi sangre se hablan sin palabras.

Tu belleza que lo es por ser lo más vivo,
rosa frágil de fuego y de ímpetu contra las losas,
contra lo cotidiano gris, contra la domesticación,
contra la razón oscura cuando la razón
es lo que hay escondiendo la muerte.

Tu belleza y mi sangre se hablan sin palabras.
Siento su hacer inefable cual promesa
que hubiese existido antes de ser pronunciada,
vida que despertara entre las cenizas
y llamara a días, soles y caminos recobrados.

Tu belleza y mi sangre nos llaman
sin pronunciar nuestros nombres,
palabras jamás dichas sin bordes afilados.

Dicen un mundo minúsculo mientras sonríes.
Más allá de nosotros mismos,
rompen las palabras para que podamos nacer de ellas,
horadan el ayer que nos ciega.
Dicen mar, dicen caricia, atardecer cálido,
dicen todo el abismo florece en tus labios,
sin preguntar si me amas o si te amo.
Sin saber que será mañana
o si todo fue mañana,
un espejismo que nos hizo vivir y renacer.
No preguntes por qué, sólo maravíllate de su grandeza.

Se dicen: mira la luz escrita en la arena
tiene el mismo misterio que tus ojos encendidos.

Cantan un rastro dulce en los labios,
otro mar inmenso, invisible.

Tu belleza y mi sangre se hablan sin palabras.
Sonríen rojo color de anhelo.
Dicen emociones hechas
de las flores salvajes
que cultiva el niño inocente
perdido en el tiempo.

Juegan dulcemente.
Danzan siendo el misterio del ser.

Tu belleza y mi sangre se hablan sin palabras.

Se tocan el corazón
saliendo de sí mismas exhaustas,
perdidas en mitad de ciudades
donde todos somos extraños.

Dicen despertares de colmado llanto,
a borbotones con ansia de animal,
y todo se explica sin nombre y sin delirio.

Se dejan a sí mismas llevarse
en la espuma marina del abrazo
que dibuja seres, formas como las nubes.

Y todo cabe en un temblor
y en un murmullo leve y frágil,
sin palabras que sirvan para ser cárcel,
sin vocabularios como cajones vacíos
donde el alba ya no es alba,
porque perdió el rastro de su realidad.

Se convocan con palabra viva,
palabra del sueño que nace,
dice, enciende, que vuela y toca
el fervor de la sangre
prendida en tu semblante,
ardiendo en tus ojos
y resuena con su silencio
dentro de mí.

13 marzo 2006

Tanka


Desnudándose,
desató su sed clara
de otra dicha,
la senda escondida
robada a la nada.


A solicitud de Aether( http://paranopensar.blogspot.com/), contribuyo a ese pequeño río que fluye por Internet y dejo aquí este Tanka algo filosófico, reconozco que el primero que me vino a la cabeza tenía un matiz más erótico pero lo he dejado para mejor ocasión.Y ya que he de proponer su continuación, sugiero a Poética Digital (http://www.poeticadigital.com/) y Biosofía (http://filosofiadelalibertad.blogspot.com/), que sigan haciendo fluir este resonar de las palabras.
Saludos.

Reglas:

• Cada jugador invitará a dos participantes, indicando las reglas del juego y avisándolo en su blog.

• El invitado al que se pasa la estafeta, iniciará la composición con la frase “pivote” del participante anterior, quien deberá resaltarla con cursiva y en color rojo.

• La forma será de tanka (tipo de poesía tradicional japonesa.) La estructura constará de cinco versos de 5-7-5-7-7 sílabas. Un Tanka puede ser un texto, dividido en cinco partes, usando treinta y una sílabas o menos, permitiendo que fluya la prosa poética dictando la longitud de las líneas que quedarán separadas por signos de puntuación. (La disposición de las sílabas puede ser irregular pero siempre conservando el mismo número de versos). El invitado elegirá la unidad rítmica que prefiera.

• Debe existir el concepto de “pivote”, o eje del poema: en algún punto de la tercera línea va a existir una imagen que relaciona o liga las dos primeras líneas con las últimas.

• El tema será libre

• Cada participante debe señalar el blog del que proviene y enlazar a los blogs invitados.


02 marzo 2006

Canto en la bruma


A Tania


Dulce lamento, dicha recobrada en el ansia,
flor recogida en el ímpetu de la ola
del cálido mar dibujado en el cielo de otro mar.
Dolorido sueño y desvalido que jamás se cumple
condenado a ser errante sombra en el mundo,
a no encontrar su consumación en los días,
a vagar sin reposo, sin ser de aquí o de allá,
ni cierto, a no ser más que en el espacio de la noche,
cuando todo parece un canto borracho de bruma
y nada se resiste en la imposible geometría rota
y el ciego cree ver en la tiniebla
sin saber que sólo desea
ser los ojos que miran y descubren
ignotos signos y gestos.

Vida desgastada de desvivirse,
vida derrotada, vida dolorida,
presintiendo su infinito,
sin encontrarlo nunca.

Vida que llora las lágrimas únicas,
esas que horadan y vencen
la dureza de la piedra y el hierro
de prisiones cotidianas.
Vida que llora las lágrimas únicas
que lavan las heridas y las llagas
que hace la cincha de la noria absurda
donde desfallece atado un corazón
que no se alimenta
de un pan rastrero, mísero y baldío,
igual todos los días.

Corazón hecho para horizontes
surcando labios, otras vidas, cielos,
siendo simiente de inmensidades.

Corazón, signo de un pequeño dios
de ojos vivos de llama, encarcelado
detrás de las apariencias cegadoras,
pequeño dios que desata los nudos del dolor en el dolor,
libera su mudez de tierra polvorienta buscando el agua,
para hacer germinar con esa lluvia la serenidad y la dicha,
que nacerán entre los días de aire y cielo
hasta sostenerse como flor de ternuras,
que cantarán su vuelo recobrado.


Corazón, pequeña llave encontrada
que cabe en la hendidura de un instante,
y abre otros cielos alguna vez presentidos
sobre una presencia, una lágrima,
una mirada o un abrazo, y deja en el aire
una palabra de piel y espuma que siente
su pequeña fuerza contenida, su abismo,
germinando en la intemperie,
haciendo de su dolor raíz de inocencias.

Corazón, voz que habita en la voz
en un silencio que desde un sueño
abierto y luminoso, robado al olvido,
será la rosa de la grana de un mediodía,
que llama a ser la llama sincera,
en los senderos borrados en la niebla,
entre azares y encuentros.

Fuerza que es debilidad inmensa.
Cristal que estalla en fragmentos
y un lento hacer oscuro y sin memoria
lo reconstruye, rehace el roto vahído,
restaña las arterias y los sueños
del caleidoscópico corazón.

Huella de otra vida intocable
en los ojos de un niño
toda una promesa intensa
de porvenires azules,
de nubes que pasan.

Amor sin nombre que se roza alguna vez,
cuánta alegría que nos devuelve
a la primera memoria en la que nacimos
y desvanecidas claridades olvidadas
llevan a paisajes de luz
en las oscuridades desvencijadas.

Cálida presencia escrita en la huella dejada
por algo que pasa insomne, incansable,
y deja sonidos en las sombras
y en los bordes del silencio transparencias
donde el horizonte se pierde y se busca.

Yo vine a vivir. No lo olvides.
Yo vine a buscarte siendo tu sueño en el aire,
una danza sobre las aguas oscuras,
tu balsa de naufrago y tu promesa,
de vida auténtica que se abraza
como se abraza con ímpetu a una persona amada
en un solo gesto, vocación profunda.

Flor del fuego que no abrasa
ni cree en su destino de ceniza,
raíz oculta o entraña,
rastro de otra vida deseada
en el desierto árido y lúgubre.
Yo soy manantial oscuro sin memoria herida,
un manar, un originarse, un regresar, un retorno,
un reencuentro que es un renacer.

27 febrero 2006

Del tiempo



Tiempo vacío y tiempo lleno. Contrapunto. Tedio y pura vida encendida. Tiempo en el que me detuve sintiendo su peso. Tiempo en el que recobré el asombro. Ser y tiempo parecen unidos. El tiempo como la escritura del ser que deja su huella física y psíquica, deja sobre la piel la cicatriz de su fuego. El recuerdo es su forma y su contenido. Dolor del tiempo baldío y perdido. Espiral de las horas y los días que desata y germina proyectos, sueños, las pequeñas maravillas que nos dan su aliento. El tiempo es su papel en blanco, su posibilidad de horizonte, su tierra germinativa. La venda que cierra las heridas. La hora de trascendernos siempre tiene la forma de una cita, de una mañana esperada contra las horas muertas, eternas. Ese tiempo nuevo nos salva como una tabla inesperada a un naufrago.

Amar es ir haciendo un rastro abierto en el tiempo que deshace su sentido, deshace su fugacidad, su sombra, su incertidumbre. Su fruto es el tiempo que me culminó. Tiempo y ser quedan unidos, sujeto y acción. Haber sido en el pentagrama del tiempo, una música propia sin la premura de crecer demasiado pronto. Niño, adolescente que adolece la vida que llegará, adulto que llega a un puerto desconocido que no siente como propio, sino como otra inmensidad.

Lo cotidiano es gris y carcelario porque es tiempo vendido, nuestro tiempo hecho ajeno a nosotros mismos. La vida que nos robaron día a día. La impostura, el precio. La prisa es una violencia ejercida contra ese otro orden que es dar tiempo al tiempo.


24 enero 2006

Querido "viejo profesor"



Ahora que se cumplen 20 años de la muerte de Enrique Tierno Galván, me ha parecido que el mejor homenaje que podía hacerle es colgar estos archivos sonoros que conservo junto a otros desde hace tiempo y así compartirlos, para que quién quiera pueda conocerle o recordarle en su propia voz, y que su historia y sus ideas estén también en Internet.

El primer documento es una semblanza radiofónica que fue emitida en Radio Nacional de España el 25-1-86, en el programa “Madrid me mima”, está hecha a modo de recopilación de muchas entrevistas y con ellas se construye una pequeña biografía.

El segundo documento es un discurso en el que puede conocerse su ideario político, es un disco vinilo que se publicó en el año 1977, dentro de una serie dedicada a los partidos políticos. Por cierto, no es cierto que en su partido no militara ningún obrero o sólo uno o dos, como viene a afirmar Victoria Prego en un artículo reciente. Es cierto que no era un partido de masas, pero en sus filas militaban obreros, incluso cuadros de CC.OO que se sentían más libres en un pequeño partido que entonces no se regía por el centralismo democrático de los partidos comunistas.

Ideario político


Estos días se han afirmado muchas cosas, por ejemplo que su ambición era ser el presidente de una III República ¿Cómo se explica entonces que fue uno de los que tuvieron claro que la transición de la dictadura a la democracia podría venir de la instauración de una monarquía parlamentaria y de ahí su acercamiento a la figura de D. Juan, junto a otros políticos?


Si su ambición era tan desmedida como dicen algunos, por qué no contar el final del PSP (Partido Socialista del Interior en plena dictadura), donde él era el que quería quedarse e iniciar lo que llamaría la "travesía por el desierto" frente a muchos que abandonaron el barco que se hundía en un caladero sin votos por un puesto seguro en el PSOE y en el poder que se olía cercano.


¿De dónde se saca Martín Prieto sino de su contumaz rabia eso de que... "Tierno no quería a la gente. Era de los que se pasaban el pañuelo por la mejilla después de besar a un niño. Era un elitista que despreciaba al populacho aunque aspiraba a gobernar sobre él". Ya se sabe que los hay que llaman rigor periodístico a eso de documentarse en sus desprecios.

En cualquier caso, querido viejo profesor, gracias por las lecciones de dignidad, coherencia y tolerancia. Gracias por el empeño en construir un mundo mejor. Gracias por permanecer fiel a las ideas frente al poder. Gracias por estar al lado de los humildes...codo con codo....y lo dejo aquí, porque mis razones para mi gratitud con Ud. serían muy largas de explicar y no vienen al caso.






09 enero 2006

La razón del poeta



Con toda probabilidad el poeta es un neurótico. En él pueden encontrarse todas las emociones infantiles de las que seguramente no sabe separarse ni curarse definitivamente. Reconoce la profunda distancia entre su subjetividad y la realidad. Entre el deseo, el suyo y la realidad. Esto mismo lo salva de creer que su objetividad supuesta, sabida y reconocida es la realidad misma. Lo salva también de creerse una autoridad en cualquier materia. Hoy en estos tiempos en los que supuestos saberes se imponen, separan a los iniciados, a los sapienciales de los ignorantes, a los que se excluye de las decisiones generales y de las que afectan a sus propias vidas, como antes se separaba a los ricos de los pobres, con un criterio “naturalista”. El saber convertido, no en sabiduría compartida, sino en nueva propiedad privada y en medios de producción, en administración de las existencias. Supuestos saberes que más parecen aureolas de nuevos técnicos-dioses, y que sacralizan las visiones y lo dicho por nuevos Oráculos más terribles que el de Delfos, que construyen realidad más que la desvelan. El poeta reconoce más que ninguno su profundo desconocimiento de la realidad y por ello la respeta más que otros, sabe que muchas veces la confunde con su propia alma y por ello decide adentrarse en la realidad misma como un hermeneuta, queriéndose lúcido y esclarecido de sí para no errar demasiado en su visión, rompiendo los espejos que pudieran reflejarle, dejándose llenar por todo, oyendo y sintiendo lo que sucede en la existencia y en los seres tratando de ser fiel a ese decir, encontrando no la Verdad Sacra de los Tiempos Postmodernos, sino pequeñas aproximaciones cotidianas factibles, saber hecho de encuentros, pequeñas verdades que sostienen una vida y la entretejen, porque si el poeta busca algo, es la razón para la vida, de la vida, por la vida, con la vida. El poeta encuentra maravillas donde otros no encuentran nada y además se pierden a sí mismos por su falta de confianza en sus propios ojos, siguiendo teorías que en el fondo son nuevos idealismos profundamente cegadores. El poeta, ese ser que cree en el amor y en la belleza atravesado de dolor, no cree en textos sagrados aunque se llamen DSM-IV.

Incluso cuando el poeta se pierde en sí mismo acaba descubriendo que esa desnuda realidad con la que quiere tener tratos le andaba buscando hacía tiempo para purificarle de sus autoengaños y adentrarle aun más en los caminos de la existencia. Porque su camino empezó en un viaje en el cual fue paulatinamente descubriendo que confundía el mundo con los contenidos de su alma, para luego ir haciendo, derrotado de sí, del mundo alma y entraña. Nueva riqueza jamás presentida, nuevos significados jamás intuidos y que estaban delante de los ojos.

El poeta no es sólo un urdidor de imágenes, de palabras oscuras y cristalinas. No es un esteta de las palabras como no es un sofista. La palabra del poeta es palabra emocionada, llena de ser, de abismo y de realidad intuida apenas tocada en su vuelo de pájaro que se nos escapa siempre, nacida a la par de su vida, en su acontecer. Y también es serena y desnuda palabra de hombre.


Un poeta nunca está encerrado en una torre de marfil o en una fantasía estéril, le gusta correr con el viento y preguntarse entre él. El poeta habita en lo cotidiano, necesita profundamente de los demás, es una pasión abierta y está junto al resto de los hombres haciendo el poema invisible de todos los días. Sin ese otro poema no se siente a sí mismo como auténtico. El poeta nunca quiere vivir sin vivir ni eludir el miedo ni la angustia ni el amor. Quiere salir a la calle cada mañana, quiere quemarse al sol y tener frío entre la nieve. Porque el poeta arraiga en la realidad aunque no lo sepa y tarde en dilucidar su situación. Para él todo es baldío si no ama de verdad, ni ríe, ni llora de verdad, conmovido hasta sus raíces. Todo es baldío si el ser al que ama no existe, si es una ficción. En su génesis el poeta un buen día presintió su frialdad y aridez, su sequedal y se pregunto por qué y no se conformó con su destino y eligió rescatar su propia capacidad de amar de sus propios infiernos, porque tuvo la lúcida intuición de que sólo amar vale la pena, aunque esa aventura llena de riesgos pudiera costase la vida y por eso viajó y se adentró en selvas oscuras, de las que nunca ha vuelto del todo y definitivamente.

Por ello, el saber del poeta proviene de sus adentros, de lo humano, nunca de las afueras de los hombres, ni de las leyes generales abstractas, ni de estadísticas ni de casuísticas ni de efectos químicos de hormonas. Su saber se debe a haber habitado selvas oscuras, soledades, filos y abismos, angustias desgarradoras del corazón. Haber estado en todo caso antes allí que otros es su único mérito, por ello también es solidario con el resto de los seres, porque conoce con su propia piel la condición humana. Por ello sabe acompañar en sentimientos, en exilios, en tristezas y duelos, con la misma solidaridad que provoca el hambre entre los hambrientos. Con la hermandad que provoca el dolor, cualquier dolor. Y sabe también celebrar las alegrías con alegría, la ilusión con ilusión, la ternura con ternura. El amor con amor. Porque a fin de cuentas, la razón del poeta no es otra que el amor. Todas las vidas de los poetas llevan a la misma conclusión en positivo o en negativo, implícita o explícitamente. Su razón es razón de amor, pues en toda creación lo siente palpitar en el silencio que conspira contra el vacío y la nada. Para el poeta el amor es creación porque es la potencia que crea vida, la única química del silencio en la que cree, el destino que rompe el destino, que hace germinar horizontes nuevos donde nunca los hubo, que intensifica el tiempo y parece detenerlo destruyendo el tiempo muerto y perdido, que derrota los infiernos en los que un día se avecinó, que hace florecer lo mejor que hay en el hombre y le da armonía. La calidez silenciosa que permite la mismación de cada ser. Porque allá donde no llega la conciencia meridiana, escrupulosa y fría llega el corazón con su sutileza, su signo, su ocultamiento y su germen de demiurgo de fantasía que transforma la realidad misma llenándola de significados y caminos. Sin amor no hay sensibilidad, y sin ella la inteligencia y el conocimiento resultan imposibles. Y desde de todo este bagaje y de sus pequeñas razones amorosas el poeta más lúcido que nunca descubre que detrás de otras razones instituidas supuestamente más transparentes e inmaculadas de lo más denostado, las emociones catalogadas de irracionales, puede encontrarse oscuramente la voluntad de poder y dominio, y el poeta descubre que el que domina no ama ciertamente, se convierte más bien en un pequeño Calígula insoportablemente fétido e inmutable aferrado a su inmundicia que racionaliza y pone nombre de Bien Común o acaso Certeza Inmutable. El poeta descubre que el que impone su voluntad no respeta lo distinto ni dialoga, ni deja ser al otro armado de esa razón oscura absolutista. El dominio y el poder tienen algo de muerte contra lo humano tanto para el que los sufre como para quien los ejerce. El poeta sabe que la razón no es razón si no sirve a la vida de todos. Quizás Descartes nunca se percató de que antes del “cogito” está el sentir. Siento que existo porque me siento existir en una situación concreta. Descartes nunca se descubrió como un ser menesteroso o su “cogito” tiene algo de negación de esa realidad primigenia. Como la racionalización de la vida tiene algo de huida negadora de la angustia y el miedo que ésta produce.

El poeta no necesita disecar las flores ni clasificarlas en monstruosos herbarios, ni descatalogarlas de la normalidad, de la legalidad, vigentes. Sabe que en el fondo el metro de medir es un cuchillo invisible que acaso asesine con su medida. El poeta sólo quiere vivir entre las flores para celebrarlas y comprenderlas en todo lo que pueden significar. Aprender con empatía de todo lo que tiene algo que enseñar, y todo tiene algo que enseñarnos. Porque el poeta no tiene nada que aleccionar sino que aprender. Su palabra no es ley que se justifica a sí misma con estatus de veracidad y absolutismo, su palabra sólo es un modesto canto a la belleza que lo ilumina siempre, lo emociona como diosa sagrada y le hace respetar la diversidad de la vida y sondear los misterios que lo llaman con su música callada. El poeta trabaja para la libertad y la autonomía de los seres, para su mismación y al hacerlo trabaja para la dignidad de la vida. Porque, a fin de cuentas, el poeta ama la vida demasiado, antes la de otros que la suya propia, por eso, en caso de odiarla se agredirá antes a sí mismo que a alguien. Los poetas que mueren demasiado jóvenes es porque se suicidan. Porque el poeta sabe que la vida es tiempo regalado y gratuito para las posibilidades inauditas, ese es el milagro en el que cree. El poeta sabe por propia experiencia que no es un “ser para la muerte”. Sabe que a la vida se va por la vida parafraseando a aquel anarquista que dijo que a la libertad sólo se va por la libertad, que también. El poeta también sabe que mienten aquellos que piden el sacrificio, la muerte hoy para la vida futura de razas, patrias, paraísos, crecimientos económicos, sociedades utópicas... El poeta siempre tiene un compromiso con la vida y por ello no calla.

El poeta es un amigo para sus amigos, pero también es un ser que incomoda a los académicos, a los titulados de su vanagloria, a los poderosos... porque estará allí donde le mueva su corazón para no dejar pasar la infamia y la iniquidad que pueden suceder. También porque el poeta es como el niño del cuento que no ve el traje solemne del rey y lo dice sin miramientos ni hipocresías. Y estará donde sea preciso contra todo aquello que pueda vulnerar las posibilidades de un ser humano y su vida cierta. Porque el poeta cree profundamente en lo humano como suelo y tierra fértil, en la dignidad, en la fraternidad, en la capacidad de todo ser de renacer muchas veces antes de morir, aunque el hombre sea lento y torpe y a veces, se pierda a sí mismo. Para el poeta el hombre no es sólo una espiral de ADN sino más bien un misterio irresoluble. Para él el hombre no es un músculo sino un corazón vivo de tinieblas y claridades, de libertad, de ternura, de angustia y miedo. La experiencia nos dice que aquellos muertos cerebrales de accidentes son ya sólo eso, una espiral de ADN y un amasijo de músculos sobre una cama de hospital donde se ha perdido lo fundamental terriblemente. Esas dimensiones que algunos no ven ni escuchan cuando están delante de otro hombre.


El poeta nunca antepone su rol o su estatus a su hecho mismo de ser humano. Se sabe imperfecto y se asume como tal, y no querrá ir más allá, ama demasiado la belleza como para traicionarla. Y la belleza en la que cree nunca es el canon clásico ni el vigente, sino aquello imprevisto y frágil que lo conmueve y lo toca por dentro. No querrá nunca la perfección para sí, ni ser Dios ni ocupar su lugar, ni siquiera ser moral pues las desproporciones del moralista tienen también algo de veneno mortal, pues en todo moralista hay un inquisidor y una hoguera preparada para los herejes y los impíos. Todas estas dimensiones no le interesan en modo alguno. Sabe que su supuesto saber es sólo un modesto y humilde saber sin arrogancia, siempre revisable, pues de lo contrario sería más bien puro narcisismo y entonces es mejor callar y no frecuentar al resto de los hombres para no contaminar el aire con excesos de sí mismo.


El poeta no habla de propiedades, ni de acciones que cotizan al alza o a la baja, ni de coches último modelo. En todo caso te propondrá tomar un café, dialogar, bailar, hacer una fiesta del corazón con cualquier dimensión de lo cotidiano, ir a saludar a un viejo que conoce, interpretar sueños, recordar viejas historias, visitar ciudades, perderse en bibliotecas que son su templo como las miradas y sonrisas de los niños, te llevará a visitar catedrales que para él son los bosques y los jardines en primavera. Dejará una estela de humo y preguntas en el aire, tocando lo profundo que nos conmueve y renueva, querrá ver y compartir el amanecer. Es un ser profundamente imperfecto, un discapacitado psíquico para los psicólogos industriales de la producción y del consumo, de difícil rehabilitación social, pues nunca será útil a sus intereses ni de quienes pagan el trabajo eficiente de estos profesionales. Desde este otro punto de vista el poeta sí que es “una pasión inútil”, un desperdicio para la economía del lucro.

El poeta no sabe escribir discursos, no sabe jugar a la política de salón, no sabe fomentar guerras ni quiere, pero levantará la voz contra cualquier injusticia y después de Auschwitz más que nunca sólo cree en los derechos humanos, en los papeles para todos, (cree en el efecto llamada de la dignidad y la justicia) porque sin ese reconocimiento real no hay derechos para nadie que anuncien la verdadera ciudadanía, la única ciertamente para que Auschwitz no pueda volver a repetirse, aunque hoy, a 2006 pueda tener otros nombres distintos y disimulados.
El poeta es un final y un comienzo.

02 enero 2006

La crisálida y la mariposa


A Oda


De todas las metáforas de las que se han valido los filósofos para decir incluso más de lo que dicen, hay una que en cierta forma me apasiona. Es la metáfora de la crisálida y la mariposa, con la que Martin Buber construyó su pensamiento:
“El Ello es la eterna crisálida. El Tú es la mariposa eterna”
¿Qué es la crisálida?...por ejemplo, mi número de D.N.I, mi uniforme, mi cuenta en el banco, es mi trabajo anónimo y monótono, la cifra insignificante de las estadísticas, el retrato abstracto de una ciencia que primero me niega para luego descubrirme y devolverme la libertad de sentirme a mí mismo, como si de una nueva religión se tratara donde el pecado es la libertad indemostrada, el sentido propio de ser humano frente al orden mineral e isomórfico. La crisálida es el rol y el status, el cliché delimitador, el orden aprisionador e irrespirable, lo uniformizador y lo unidimensional. La víctima anhelada por un verdugo, el esclavo que necesita un amo y viceversa.... La crisálida es la lógica que no permite la discrepancia ni la diversidad. Es la obediencia debida a otros, nunca el respeto por uno mismo. La crisálida es en definitiva la alienación, donde alguien pierde el sentido de sí mismo, su emotividad única, su propio sentido de la realidad. Aquello que me reduce y me convierte en objeto y mercancía para los otros o incluso para mí mismo.
¿Qué es la mariposa?........ Quizás la pregunta esté mal hecha pues creo que debería decir ¿Quién es la mariposa?...entonces el juego de decir y descubrir empieza, porque la mariposa sólo puede ser un Tú que no es un Ello. Sujeto que no es Objeto. Tú es Alguien concreto, con rostro, que no tiene porque parecerse a nadie, ni ser definido por su D.N.I, ni por el color de su piel como un mineral, ni por su composición química, ni por su emotividad comparada, ni por su nivel económico, ni por un test de inteligencia o de anormalidad construido con un Ello colectivo a modo de Tabula Rasa, por ejemplo....porque escaparía a todas estas definiciones, siempre sería Alguien más que transciende esos límites.....cuyo conocimiento sólo podría darse en una relación personal y no abstracta, una relación Yo y Tú. La mariposa con su misterio inefable sólo obedecería a sí misma, es decir, sería sujeto de su ser, de su íntima esencia. Su corazón podría definirse con otras metáforas como el Tao, la Flor de Oro, El Ave Fénix que muere como crisálida y renace como mariposa, el niño de Nietzsche que antes fue camello y león para liberarse de su pesada carga de crisálida. También el personaje de Puccini, Mdame. Butterfly tiene parecidas resonancias, en este caso la mariposa decide morir preservando su propio sentido del amor y de su autenticidad, frente al “Ello de la eterna crisálida” que encarna Pinkerton.
El ser humano es la eterna contradicción entre la crisálida y la mariposa: el orden y la libertad, detenerse o crecer.... La seguridad y el riesgo.... Un profundo conflicto entre opuestos que cada uno resuelve de una manera personal.
Quizás los seres humanos somos la frontera y el límite que debe ser transcendido como vocación. Somos indeterminación ( el “apeiron” de los griegos), el deseo incolmable de Lacan (como unas raíces al viento buscando el horizonte).
Tránsito de crisálida a mariposa, metamorfosis inesperada, camino único e irrepetible, con su propio tempo y lógica ilógica para otros. Oscura tiniebla incluso para nosotros mismos. Tránsito entre el tiempo de ser crisálida y el tiempo de ser mariposa.
A veces es tal el esfuerzo necesario para renacer que nos da miedo y todo se retrasa, hasta que nos cansamos del mismo miedo que alguna vez fue acogedor, hastiados de sus profundas secuelas que nos hacen perder nuestro propio sentido de no ser sólo crisálida. Tensión entre la seguridad mortecina y vacía, y la libertad llena de angustia.
A veces un animal indómito se despierta en nuestros corazones con vocación de más vida y libertad para ser y reclama su tiempo vivido, y todo resulta más maravillosamente fácil de lo que pensamos, es la Primavera que ocurre, incluso sin buscarla.
También la historia colectiva está hecha de momentos de crisálidas y momentos de mariposas, porque está impregnada de esa misma cualidad de cada ser humano de ser un nómada imposible de sí mismo, camino y senda que se abre en el tiempo para encontrar su sentido.