15 septiembre 2006

Pongo mi mano sobre su hombro




El sol de septiembre tenuemente cálido entra en la cocina
donde el anciano permanece inmóvil sentado en la silla de ruedas.
Sus ojos están cada vez más presos por un hielo turbio de cristal ajado
que los desvanece y empaña de lejanías y ausencias.

Aun en la noche el anciano se arranca la mordaza y recupera el habla
y entonces parece habitar entre los que ya se fueron
como último superviviente de una tripulación de sombras.
Los nombra uno a uno y los reconoce cuando vienen
a sentarse a su lado a contarle viejas historias
en la desierta estancia que se llena
de una sobrecogedora marea que arrastra
los fragmentos desvencijados de su vida en la penumbra.

Pongo mi mano sobre su hombro
de viajero incansable de un navío en ruinas,
devorado, agotado, derrotado por el tiempo
y lo siento a él como la mejor ofrenda
de un pequeño universo silencioso
que aun brilla y arde en sus ojos.

Pongo mi mano sobre su hombro
y reconozco en su destino el mío.



Publicado por JuanBM

5 comentarios:

Tania dijo...

Tan delicado es sentir el universo que guarda la vida de una persona... Un poema conmovedor.

Un abrazo,

CRISK dijo...

Hermoso siempre que te leo me voy inspirada para vivir...Aquellas hojas secas no las ha vuelto a traer el viento ¿Será que nunca volverá a regresar la primavera?De tanto soñar me he varado a mitad del tiempo ¡Quiero volar con alas verdaderas! Besos amigo...

muralla dijo...

El final de la vida...pozo de sueños y quimeras, en el que al asomarnos nos reconocemos en el espejo de sus aguas...
Me ha encantado.

SENGHOR dijo...

Tania, una persona como un pequeño universo real, lleno de vida, de historias, de memoria frente a la uniformidad en la que se pretende encorsetar todo.

¡Es precioso lo que has escrito Crisk!...De tanto soñar me he varado a mitad del tiempo. Besos pa ti.

El final de la vida nos impresiona, la vejez como fragilidad que también tiene algo de niñez. Mirarse en ese espejo...yo creo que por eso la vida nunca es en vano ni ligera, sino un ejercicio profundo por ser, por reafirmarse pese al final.

Abrazos

biosofia dijo...

¿Y yo porque no dije nada si vine antes?
Peeeeeeeeeeero, a veces me olvido que me callo, lo que es ser despistada!
Beso