05 mayo 2012

Maga



Con estas imágenes termino esta serie que he llamado Tura y que es un pequeño homenaje  visual al mundo de Cortázar y en especial a su obra Rayuela, que sigue viva a pesar del tiempo.

Y finalizo recreando a la Maga, ese personaje central de la obra que parece el centro vivo de un Mandala, el contrapunto a Horacio que vive confinado en los límites del pensamiento pero profundamente atraído por Lucía que encarna todo lo que él ansía con su conexión telúrica con la realidad.

Buscar a la Maga es entonces toda una propuesta vital en realidad, como sentir la belleza de la existencia y del ser a través de otro ser humano. Porque amar es la Tura de las Turas que nos propone Cortázar.

"El amor carnal en todas sus formas tiene por objeto la belleza del mundo. Muy a menudo también en la búsqueda del placer carnal los dos movimientos se combinan, el movimiento de correr hacia la belleza pura y el movimiento de huir lejos de ella en una confusión indiscernible. Si el amor carnal en todos los niveles se dirige más o menos a la belleza -y las excepciones no son más que aparentes- es porque la belleza en un ser humano hace de él por la imaginación algo equivalente al orden del mundo. El amor que se dirige al espectáculo de los cielos, las llanuras, el mar, las montañas, el silencio de la naturaleza que se hace sentir en mil leves sonidos, al soplo de los vientos, al calor del sol, ese amor que todo ser humano presiente al menos vagamente en un momento, es un amor incompleto, doloroso, porque se dirige a cosas incapaces de responder a la materia. Los hombres desean trasladar ese mismo amor a un ser que sea su semejante, capaz de responder a su amor, de decir sí, de entregarse. “
Simone Weil




2 comentarios:

Índigo dijo...

Te le leído, Juan, regocijada de verte de nuevo por aquí. Y me alegro de que le dediques esta entrada a la Maga y que la Maga baile y goce y sueñe y que el mar y la música de las olas arrope a dos personas que se aman. Me alegro de los colores que pintan esta entrada y algo del dolor que siento se disipa. Un abrazo enorme, Juan. Sigamos buscando a la Maga y los siempres en los jamases. Con afecto y añiles.

Juan Bautista Morán dijo...

Gracias, Indigo, sí buscar a la Maga es buscar la belleza a través de otro ser humano.

Me encanta tu lema final buscar los siempres en los jamases.

Un abrazo