13 marzo 2010

Una ofrenda de paisajes desconocidos


Parecía no haber nada, que todo estaba ya dicho, vendido, vivido, consumido, vencido, calcinado. Pero sentías la asfixia entre cuatro paredes blancas. Algo más grande era ahora dolor y sed extraña. Parecía no haber nada pero había en la luz de aquel atardecer una música silenciosa. Como encontrar un libro viejo que hablaba del olvido de los hombres. Un libro perdido y encontrado, que desmentía esa cotidianeidad cerrada que algunos hombres llamaban realidad y que para ti era una ceguera aprendida y un dejar fuera las entrañas y al hombre mismo. Igual que el libro era un signo, una puerta abierta, un camino entre la niebla. Había otros. El horizonte que habitaba en el pecho de aquellos otros hombres olvidados y desaparecidos en una noche sin orillas construida por otros hombres.

Signos como epifanías que te hacían desconfiar de tantas certezas y enunciaban con su elocuencia que vivir era un misterio y un milagro seguir vivo a pesar de tantas ataduras, de tanta muerte anticipada.

Hoy las rosas y las camelias se han abierto ante tus ojos entre lluvias y nieblas. Son rojas como la sangre, como las pasiones que nacen dentro de nosotros mismos. Hoy el deseo gravita como una estrella, como una luz de neón encendida en las puertas de la noche.

Bandadas de aves en la altura cruzan la ciudad, se dirigen a la hoguera del ocaso. Algo en ti pide en su mudez seguir el mismo rastro. Ir más allá, entregarse al silencio que guarda lo perdido, lo olvidado y lo invisible. Afirmar en la negación o levantar la voz cuando otros callan. Hacer de uno mismo una ofrenda de paisajes desconocidos.

*****

Parecia não haver nada, que tudo já estava dito, vivido, consumido, vencido, calcinado. Mas sentia a asfixia entre quatro paredes brancas. Algo maior era agora dor e sede estranha. Parecia não haver nada, mas havia na luz daquele entardecer uma música silenciosa. Como encontrar um velho livro que falava do esquecimento dos homens. Um livro perdido e encontrado, que desmentia esse cotidiano encerrado que alguns homens chamavam realidade e que para você era uma cegueira aprendida e um deixar fora as entranhas e o próprio homem. Como o livro, que era um signo, uma porta aberta, um caminho entre a névoa. Havia outros. O horizonte que habitava o peito daqueles outros homens esquecidos e desaparecidos em uma noite sem margens, construída por outros homens.

Signos como epifanias que faziam você desconfiar de tantas certezas e enunciavam com eloqüência que viver era um mistério e um milagre seguir vivo, apesar de tantas ataduras, de tanta morte antecipada.

Hoje as rosas e as camélias se abriram diante dos seus olhos, entre chuvas e névoas. São vermelhas como o sangue, como as paixões que nascem dentro de nós mesmos. Hoje o desejo gravita como uma estrela, como uma luz de neon acesa nas portas da noite.

Debandadas de aves nas alturas cruzam a cidade, rumam para a fogueira do ocaso. Algo em você pede mudamente para seguir o mesmo rastro. Ir mais além, entregar-se ao silencio que guarda o que foi perdido, o que ficou esquecido, o invisível. Afirmar na negação ou levantar a voz quando os outros calam. Fazer do próprio ser uma oferenda de paisagens desconhecidas.



De la serie MANUSCRITO DEL HORIZONTE
Traducción de TANIA

9 comentarios:

El Toro de Barro dijo...

Querido Juan:
Con un puñado de palabras menudas has dibujado el gran cuadro de la más sensata amición del hombre: ir al encuentro de lo invisible. Hoy, ese cuadro es tan evocador como pueda serlo los frondosos colages que tanto te gusta construir. Hoy, la literatura lo es todo: absolutamente todo. La literatura no como ficción. La literatura no como un peregrianje por lo obvio. La literatura, sí, como un destello de sabiduría infinita. Hoy tenías un ángel detrás, y no es seguro que quiera ahora abandonarte...

haideé dijo...

Y la música entrelazando sus armonías entre los árboles-árboles del cerebro, árboles de la naturaleza- encontró el ritmo del color en pura vibración... Hermosas.

Hace mucho que no te digo nada, pero estoy, siempre, estoy :)
Un abrazo flotando en un atisbo de primavera...

Tania dijo...

Me quedo pensando como es bella esa canción que vive en ti, esa canción que hace nacer esos hermosos paisajes, esos horizontes que se abren dentro del pecho, el propio ser como ofrenda. Esa canción a la cual eres fiel.

Un beso

Bel M. dijo...

Pero, Juan, no eres sólo poeta de la imagen, también de la palabra. Esa manera de explicar cómo intentas atrapar el instante.
"Desconfiar de las certezas" para aprender a vivir, sí.
Un abrazo, Juan.

AnaR dijo...

En el fondo de cada paisaje desconocido siempre habrá una búsqueda,o quizá la consumación de nuestras propias utopías.Maravilloso el texto y el collage.

Un abrazo

José Antonio Fernández dijo...

Un collage precioso y el texto de los que se leen con ganas. La frase final es muy buena, siempre hay que ir contracorriente, en realidad así se avanza.
Un saludo.

Juan Bautista Morán dijo...

Estimado Carlos:

Sí, creo que la literatura me enseña a vivir, me da alas y raíces, y sólo soy un pequeño aprendiz, tengo que aprender mucho, por ejemplo de ti, sin dudarlo.

Haideé hacía tiempo tambíén que no me pasaba por tu casa, siempre florida, siempre viva. Gracias.

Tania:

La causa de mi canción y de esa ofrenda de la que hablas es la amistad y el afecto de personas como tú, uno da lo que recibe.

Bel, mis fotos llegan donde no llegan mis palabras, eso indecible que siempre se nos escapa un poco.
Sí, desconfiar de las certezas, tienes razón, aprender la vida desde la propia experiencia.

Gracias, AnaR, por pasarte por aquí, creo que somos también compañeros en esa necesidad profunda de buscar sentidos.

Estimado José Antonio, te agradezco todo el interés mostrado por mi trabajo, yo también voy a seguir tu obra.

Un abrazo a tod@s

carmen dijo...

Cuando decidimos escuchar al alma entonces es cuando aparece el todo unido a ella.
Cuando llegamos a sernos surgen cosas como las que has creado.
Sigue escuchando a tu yo más profundo para que podamos gozar de tu más bello semblar...

Un abrazo Juan

Miosotis dijo...

paisagens sem limites feitas de imagens esplendorosas onde as partituras da vida se desenham com tanta sensibilidade!

Um abraço amigo, querida Tania!