01 julio 2012

Siglo 21




No  quiero tocar 
las lágrimas transparentes
del mimo con guantes de látex
ni cercar  su llanto
con alambre de espino.

No quiero ser el sirviente que traiga 
en una bandeja de plata
las alas diseccionadas del hombre.

Buscaré sin descanso 
en mitad de un museo de maniquíes
de fósiles gestos de ceniza
la invisible puerta entreabierta.

Y seré yo silenciosamente
quien le quite las bridas
al caballo que pasta
en las noches abiertas 
en las profundidades
que atesora mi frente.



10 comentarios:

Índigo dijo...

Hermoso. Sentido. Profundo. Seguimos buscando. Seguimos. Un abrazo bien grande, Juan.

Índigo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Noris Marcia dijo...

Energico poema, me ha encantado toda su fuerza...Un abrazo,

Juan Bautista Morán dijo...

Muchas gracias, sí, Indigo, seguimos buscando fuera-dentro y feliz verano.

Saludos, Noris, y también gracias.

Juan Bautista Morán dijo...

Se me olvidaba, feliz verano a los que se marchen, un abrazo.

Clarice Baricco dijo...

Hermoso.

mabel casas dijo...

juan bautista

qué fuerza!! intenso
se rebela el poema
se indaga
se llena de ternura
llega al final magestuoso!

un gusto leerte
cariños

mabel casas dijo...

juan bautista

qué fuerza!! intenso
se rebela el poema
se indaga
se llena de ternura
llega al final magestuoso!

un gusto leerte
cariños

Índigo dijo...

Vuelvo a casa, a mi casa física y a mi casa en el aire y me reencuentro con los amigos y con sus casas en el aire, con sus sueños, con sus esperanzas. El verano se acaba y la búsqueda sigue. Ahora más que nunca. Un abrazo, Juan.

Juan Bautista Morán dijo...

Gracias, Graciela y ya he cambiado tu correo.

Mabel, gracias también por pasar por aquí y por tu alago por este poema, donde las emociones han querido ser imágenes.

ïndigo, me alegro de tu vuelta, seguro que vuelves cargada de nuevas energías.

Abrazo