04 enero 2007

Dessas pequenas armadilhas da ternura

Acorrentados
Paulo Mendes Campos

"Quien colecciona sellos para el hijo de un amigo; quien despierta en la madrugada y se estremece en el disgusto de si mismo al recordarse que hace muchos años hirió a quien amaba; quien llora en el cine al ver el reencuentro de padre y hijo; quien sostiene en la mano una lagartija y le hace una carícia con los dedos; quien se detiene en el camino para ver mejor una flor campesina; quien se ríe de sus propias arrugas; quien decide dedicarse al estudio de una lengua muerta tras un fracaso sentimental; quien busca en la ciudad los trazos de la ciudad que ya fue; quien se deja tocar por el símbolo de una puerta cerrada; quien cose ropas para los lázaros; quien envía muñecas para las hijas de los lázaros; quien habla a una visita poco familiar: a mi papá sólo le gustaba esta silla; quien envia libros a los presidiarios; quien se conmueve al ver pasar, de pelos blancos, aquel o aquella, maestro o maestra, que era el más brillante del colegio; quien compra lechugas frescas para el canario; quien se acuerda todos los días del amigo muerto; quien nunca abandona los rituales de la amistad; quien guarda, cuando le regalaron, el encendedor que ya no funciona más; quien, no teniendo la costumbre de beber, hace una llamada internacional en el segundo whisky para conversar con el amigo o amiga; quien colecciona piedras, botellas y ramas secas; quien pasa más de diez minutos haciendo mágicas para los niños; quien guarda las cartas de amor con un lazo; quien sabe construir una buena hoguera; quien entra en delicado éxtasis frente a viejos troncos, musgos y líquenes; quien intenta decifrar en el dibujo de la madera el jeroglífico de la existencia; quien no siente timidez en proclamar que la puesta de sol es una perfección; quien se desata en sonrisas al ver una cascada; quien lleva en serio los transatlánticos que pasan; quien visita en soledad los lugares donde ya fue feliz o infeliz; quien, de repente, liberta los pájaros de sus jaulas; quien siente compasión por la persona amada y no sabe explicar la razón; quien cree que adivina el pensamiento de un caballo; todos ellos son presidiários de la ternura y andarán por todas las partes amarrados, atados a los pequeños amores de la trampa terrestre."

de O Anjo Bêbado
"Traduccion casera". Pintura de Portinari (www.portinari.org.br)




Un nuevo año da sus primeros pasos. Que él sea sea generoso de esos pequeños momentos iluminados por la ternura. Esos transparentes instantes de emoción que no podemos retener con las manos pero que, sin embargo, son eternos. Que por tanta sencillez arrebatan nuestro frágil corazón humano y dan sentido a esa misteriosa aventura que llamamos vida.


Publicado por Tania

13 comentarios:

JuanBM dijo...

Todo ese repertorio de pequeños amores, de gestos y miradas prendidas. Y sí creo que es más cierto que nunca que la ternura es el misterioso alfarero que desde las sombras, desde el azar, desde las manos queridas y las presencias, desde las soledades llenas hace que la vida se transmute en semillas de sueños, en crecer íntimamente unidos a su oscuro significado.

Precioso, Tania, una preciosa manera de empezar el año.

Un beso

Ártemis Sublime dijo...

Tania, que hermosas letras! Es reconfortante pasar por aquí, sentirse nuevo con la inspiración que nos regalas.

Besazos enormes!

Persio dijo...

hermosas letras para estos primeros pasos en el año no?
es un repiro necesario, tanto como el aire que emanan tus frases.
me quedo en ellas...
saludos!

manuel_h dijo...

Me encantó. Precioso texto. Los mejores deseos para el año.

Tania dijo...

Juan, “la ternura siendo el misterioso alfarero que desde las sombras...”, tan hermoso todo lo escribiste, me he conmovido profundamente...y es de esto que se trata. Tal vez sea la gran lección que el tiempo nos regala, como un aprendizaje de lo que es esencial.

Ah, Artemis, gracias a ti, que eres siempre generosa... además andas ya tan inspirada!

Persio, me gusta la metafora de ser un respiro, si no fuesen todas esas cosas - las que guardan dentro los sentimientos y por eso nos dan aire, pienso que sería imposible seguir caminando.

Me alegra que te hayas gustado, Manuel. Gracias por tus palabras y siguen también para ti votos de un bonito año.

Un abrazo afectuoso y feliz semana a todos.

Santos dijo...

Sobre uno de los conceptos que aparecen en el texto que acompaña a tu bella exposición, Tania, debatí recientemente con un amigo, respecto de su oportunidad en según que casos, me refiero a la compasión. Tras ese debate y el acertado complemento de tu escrito, vislumbro una dimensión mucho más amplia y humana de la que uno tenía. Una vez más, muchas gracias, Tania. Feliz semana.

saruxia dijo...

Precioso.Tienes un blog muy bonito. Ojalá todo el mundo fuera capaz de sacar un poquito de la ternura que lleva dentro,el mundo sería más agradable.

Un saludo y feliz año :)

simpulso dijo...

¿Y cuando mueres esa aventura deja de ser misteriosa?

Silvia dijo...

Tania: me alegro mucho de haber encontrado tu bitácora. Toda ella rebosa genialidad.
Un post tierno y talentoso.
Feliz año, amiga

Tania dijo...

Amigo Santos, me has hecho recordar tiempos de foro en Cartas Sin Sellos. Gracias por haber escrito, te envio un abrazo fraternal.

Bienvenido, Simpulso. Sobre tu pregunta... no lo sé, y aunque en mi alma habite la necesidad de creer en algo más allá, y entonces quizá alguna respuesta en el después, por ahora lo que sé es la vida es un misterio, y que es algo intenso, inmenso. Un saludo.

Saruxia y Silvia: a mi también ha sido un placer descubrir vuestros rincones, y casi al mismo tiempo... Muchas gracias por las amables palabras, en mi nombre y tambien de Juan, pues la verdad es que casi todo aquí está hecho por él, incluso dar abrigo a mis palabras. Un abrazo grande a las dos.

belmar dijo...

SALUDOS PARA TANIA...!!!

La Otra Chilanga dijo...

Tania, Juan; heme aquí. Errante luego de una larga noche en que no he podido conciliar el sueño, pues las ideas han roto la cerca por donde brincaban borregos oníricos. Mis pasos virtuales, calzando esta vez no los pies, sino los dedos, se ajustan las teclas del ordenador cual si fueran coturnos o alpargatas o sandalias. Sigo nadando entre sus fotos y sus palabras, y, lleno ya, que los párpados amenazan con sosobrar, me despido deseándoles, no sé buenas noches, buenos días.

Tania dijo...

Saludos a ti tambien, Belmar.

Gracias, Chilanga, por leer y escribir. También te doy la bienvenida.

Abrazos.