18 noviembre 2007

Os meninos de Portinari

Tudo era esquecimento, menos o coração.
Guimarães Rosa


I
Entró en el museo no porque le gustaba el arte. El hombre huía de la tempestad que inundaba la ciudad en aquel fin de tarde. Le informaron que allí había un pequeño café por donde esconderse un rato; pensó que también sería bueno un poco de silencio, su cabeza dolía.
Lo que sucedió poco tiempo después es que fue algo extraño, pero cuando se dio cuenta, las lágrimas lavaban su rostro. Como un sueño, los colores daban vida a los niños dentro de los cuadros; ellos corrían y jugaban, volaban y sonreían. De repente, le pareció que el menor de ellos le llamaba... quería mostrarle un lugar...
II
De ojos cerrados, más allá del gris y de sus montes de cenizas, debajo del polvo de los días, un hilo de agua dulce. El camino hasta un río y las aguas reflejando olvidadas acuarelas. La mirada inicial.
III
La mujer ya le iba a preguntarle por dónde diablos se había metido hasta aquellas horas, pero se detuvo al ver sus ojos luciendo recientes lágrimas, mirándola como en los tiempos de las inmensas ternuras… (tantas saudades). Dentro de la música silenciosa, el calor de los abrazos diciendo adiós a un largo invierno, los labios tejiendo delicadezas.
Entonces fueron a ver al hijo adormecido (cómo son leves los ángeles...). Y planearon ir a la playa el fin de semana (tomado de alegría, el hombre se recordó que todavía sabía construir castillos de arena y cometas para colorear el cielo. Y dentro del pecho, un deseo profundo de enseñarlos al pequeño).


Meninos com carneiro

Moleques pulando celaMeninos brincando Cambalhota A árvore da vida

Nota: las pinturas son de Candido Portinari, artista inmenso. Para conocer su obra profundamente humana, visitad su acervo virtual en: www.portinari.org.br

09 noviembre 2007

"Guantes de piel humana"


En esta ocasión queremos difundir el trabajo del poeta español Carlos Morales, director de la editorial El Toro de Barro y de la Biblioteca del Holocausto, quien ha elaborado el guión de "Guantes de piel humana", que recoge en líneas muy generales el que compuso y representó el periodista y dramaturgo español Julio Clemente Lourtau allá por el año 1977, y el que lo convirtió entonces en el protagonista indiscutible de la primera obra dramática escrita en español en torno a la Shoa en todo el mundo, y en uno de los pocos que se han visto concernidos por la gran catástrofe, entre los que cabría destacar a Rolf Hochuth con El Vicario (1963); Peter Weiss, con La indagación (1965) y Yehosua Sobol, con Ghetto (1984). Morales, encarnando al judío, y Lourtau, director de escena y encarnación de comandante del campo de concentración Buchenwald, nos devuelven de nuevo a aquella mítica representación de «Guantes de piel humana» que, acaecida hace ahora treinta años, golpeó la conciencia de toda una generación, y que ahora, gracias al Ayuntamiento de Tarancón (Cuenca, España), será editada.
En la obra el comandante del campo de concentración de Buchenwald y el judío que, a sus órdenes, administraba la vida y la muerte en aquel terrible espacio de exterminio, se encuentran en la última frontera del infierno en algo parecido a un «Juicio Final». A lo largo de un fortísimo diálogo que guarda estrecha relación con el que otro tiempo mantuvieron Hannah Arendt y Gerson Schoolem, los personajes se enfrentan sobre un sobrio escenario a las consecuencias decisivas de las que fueron sus propias elecciones individuales, buscando redimirse del peso de su culpa. En el camino, se pasa revista a las varias secuencias criminales de aquel gigantesco Apocalipsis –simbolizadas en los guantes y lámparas que se fabricaban en Buchenwald con la piel de las víctimas judías- y se incide, de un modo visualmente espectacular, en el papel histórico jugado por el cristianismo en el origen de aquel delirante genocidio, el más grande de los muchos cometidos a lo largo y ancho de la Historia. Como plato fuerte a destacar, esta la incorporación al guión de algunos de los más celebres poemas de Paul Celan , el gran poeta alemán que no pudo soportar el haber sobrevivido al Holocausto, y decidió acabar con su vida arrojándose a las aguas del Sena desde el puente de Mirabeaux…

AUDITORIO DE TARANCÓN
VIERNES, 16 DE NOVIEMBRE
FESTIVAL DE TEATRO
 Más información en:



EL TORO DE BARRO

Queridos complices de estos cantos de espuma:

No es fácil explicarse las extrañas sensaciones que cruzan el alma cuando se sube por primera vez a un escenario, sobre todo el modo en que uno desaparece -y desaparece el mundo, y desaparecen los nombres de las cosas- bajo el peso de una vida que no te pertenece, como si lo que se es -o se ha sido- no fuera menos vulnerable que una rosa que crece en la cara oscura de un acantilado, pero incapaz ya de resistir los embates continuos del oleaje que viene de fuera, que te hace suyo y cuyos brazos poderosos no puedes resistir.
Quedará para mí esa imagen de mis manos alzándose hacia el cielo soportando el cáliz invisible inundado por la "negra leche del alba", o agarrando las solapas de un comandanze nazi en posición de crucificado mientras mi voz -qué extraña, qué ajena fue entonces mi voz- le decía "¡ruéganos, Señor, estamos cerca"...No os puedo decir mucho más, o nada que no sea ese cansancio brutal que siento en las mismas piernas, ese cansancio infinito de quien emplea todo cuanto es en algo que, como una sóla función de una obra de teatro, apenas dura más de lo que dura una rosa en el desierto...

Un abrazo a todos, y gracias por no haberme dejado demasiado sólo en un momento así...

Carlos Morales

02 noviembre 2007

# 4





Y si soy,
si lloro, gozo, amo, grito…
es por el misterio de una humilde ofrenda,
que floreció inesperadamente
sobre las llagas de una tierra dolorida,
en su lejano y oscuro peregrinaje que pasa por mí.

Y si soy,
si realmente existo…
es porque alguien quiso forjar
en la férrea condena de una noche sin orillas
un alba de hombres libres.

De la serie La fragua de lo vivo

28 octubre 2007

Acaso de migrações

Pátria é acaso de migrações.
Mário de Andrade

Desembarque de inmigrantes italianos en el puerto de Santos, São Paulo, 1907

Antonio
Cuando su hija nació le dio el nombre de Carmen, el mismo de la abuela que había dejado llorando su despedida. La pequeña parecía tener los ojos de la mujer andaluz, ojalá una igual sonrisa, una igual bondad. Díos mío, ¿cuántas veces había sentido el corazón apretado por no haber mirado por unos momentos más aquel viejo rostro? Pero a sus trece años la aventura del mar le seducía. Tenía prisa en cumplir el héroe que sentía dentro de sí. Atravesaría el océano, trabajaría sin descanso y sembraría una tierra extraña hasta lograr un pedazo para los suyos. Entonces a ninguno de sus seres queridos le faltaría de nuevo un trozo de pan.

Pedro y Ana
Pedro ya estaba decidido a volver a Portugal. Un error haber venido. Nada más que promesas falsas y la vida en aquella hacienda era una desilusión cerca de la esclavitud. Fue cuando conoció a Ana, con su vestido de flores y una alegría mulata incompresible. Ella le regaló una sonrisa de sueño y le dijo que era bonita su manera de hablar (y más, le confesó que hacía unos tiempos observaba de lejos sus ojos tristes, mirando el horizonte a cada atardecer...) Él escribió a sus parientes, los planes habían cambiado. Abandonaría la hacienda y intentaría vida nueva en la ciudad.

Koki
En las tardes de sábado solía ser visto en el centro cultural del barrio. Llegaba con pasos delicados de quien ya había caminado mucho. Entonces empezaba a sacar, desde dentro de un paquete, los origamis coloridos hechos durante la semana. Luego los niños se acercaban. Se encantaban mientras el anciano japonés les contaba leyendas de montañas heladas y de príncipes convertidos en estrellas. Por veces, cerraba sus ojos oblicuos y tarareaba una cantiga que parecía infantil. Cuando se le escapaba una lágrima leve y demorada.

Cuando nace un hombre
Angela Figuera Aymerich


Cuando nace un hombre
siempre es amanecer aunque en la alcoba
la noche pinte negros los cristales.

Cuando nace un hombre
hay un olor a pan recién cocido
por los pasillos de la casa;
en las paredes, los paisajes
huelen a mar y a hierba fresca
y los abuelos del retrato
vuelven la cara y se sonríen.

Cuando nace un hombre
florecen rosas imprevistas
en el jarrón de la consola
y aquellos pájaros bordados
en los cojines de la sala
silban y cantan como locos.

Cuando nace un hombre
todos los muertos de su sangre
llegan a verle y se comprueban
en el contorno de su boca.

Cuando nace un hombre
hay una estrella detenida
al mismo borde del tejado
y en un lejano monte o risco
brota un hilillo de agua nueva.

Cuando nace un hombre
todas las madres de este mundo
sienten calor en su regazo
y hasta los labios de las vírgenes
llega un sabor a miel y a beso.

Cuando nace un hombre
de los varones brotan chispas,
los viejos ponen ojos graves
y los muchachos atestiguan
el fuego alegre de sus venas.

Cuando nace un hombre
todos tenemos un hermano.

Notas:
Las ciudades son libros vivos, llenos de historias, que resultan de otras tantas historias. Esperan para ser contadas, basta con acercarnos de la gente con el corazón abierto... Y como São Paulo tiene una marca profunda de la inmigración, a menudo ellas empiezan, en un pasado no tan distante, más allá del mar... dibujando vidas que fueron aconteciendo dentro de tan diferentes paisajes (pero el lugar desde donde nacen la sonrisa y las lágrimas, es siempre el mismo...).
Las fotografías hacen parte del acervo del Memorial do Imigrante de São Paulo, antigua hospedería por donde, entre fines del siglo XIX y los años cuarenta, pasaron más de dos millones de inmigrantes, principalmente europeos, árabes y japoneses. Familias enteras que en su mayoría llegaron para trabajar en las haciendas de café. Trajeron sueños y esperanzas de una vida mejor. Sufrieron y se decepcionaron con las pésimas condiciones de vida y trabajo. Siguieron luchando y después de algun tiempo muchos abandonaron el campo y volvieron para la ciudad, transformándola profundamente, mezclando y cambiando costumbres, haciendo un mosaico cultural. Coincidiendo con el inicio de la industrialización en Brasil, fueron los inmigrantes que lideraron los primeros movimientos operarios y que resultaron en conquistas de mejores condiciones de trabajo.

19 octubre 2007

# 3





La puerta siempre cerrada era tu dolor
en el hondo silencio de nadie
pero yo te reconocí en un sueño
y supe que eres de rosas y azules.

De la serie la fragua de lo vivo

12 octubre 2007

La fragua de lo vivo

Estimad@s amig@s:

Esta es la serie en la que estoy trabajando, construida desde las sensaciones, impresiones... y emociones que nos dejan los días, los pequeños sucesos, las pequeñas historias que vivimos, entre la realidad y el mundo onírico. Mezclando pequeñas palabras e imágenes, en honor de la belleza que nos salva, porque nos toca por dentro sin saber cómo. En esta ocasión quedará en el blog intercalada con otras entradas de otra temática y se verá completa en la galería y al hacer clic en la etiqueta “La fragua de lo vivo”. Espero que os guste.

Un abrazo.

# 1


La fragua de lo vivo

Al otro lado del oficio, del status o del rol. Más allá de la pulcritud del ropaje y de las crónicas de las cotizaciones y de las certidumbres. A la contra de los días vacíos y grises donde lo más sincero de ti mismo es el sueño, la lágrima, la fragilidad, la sonrisa, el temblor y el estremecimiento, la fiebre que nos libra de la normalidad vacía, la palabra viva que emerge como manantial desde las raíces más oscuras. En ese aquí en el que existir es el umbral del misterio que miras con otros ojos indescifrables que se abren en los días como su flor de llama. Justo allí, en el borde donde comienza el amor y el dolor, la entraña, los senderos olvidados que recorres cada noche en un viaje imposible, donde teje el anhelo su bandera de horizontes y caminos. Aquí donde la sangre es como el fuego, y el corazón el tamtan de un canto viejo y milenario que fragua en el ansia su pequeña estrella y su sentido en el río infinito de la vida.


# 2



Guardo la huella de tu mano para los días de lluvia.


06 octubre 2007

Voa, coração

Voa coração.
Ou então arde.
Eugénio de Andrade



Tempestade
Llovió por toda la noche. Fuerte y inmensamente. El viento contando naufragios. El mar junto al cielo en una única oscuridad (Onde, a lua? as estrelas?). El corazón estremeció en lugares de dolor. Tempestad no sólo afuera.

Lume
El sol llegó suave con la brisa por entre las rendijas de la ventana. Acarició los labios, besó los ojos todavía cerrados (o coração leve de repente). Y el día se abrió delicadamente,

en páginas bañadas de luz.

(Los pies descalzos y el corazón es un pájaro que bien sabe – lección del camino - que otras tempestades vendrán. Pero, - y por eso –
a cada carícia del sol...)

28 septiembre 2007

La rosa de Pedro Salinas



La rosa, la rosa pura.
Quiero mandarte la pura rosa.
La que no tiene símbolo ni signo.
La que no pese
porque recuerda un recuerdo.
La que no cante
porque se cogió con el gozo.
La que no tenga fecha,
la que sea su nacimiento puro
sucediendo a su mismo capullo.
La que no diga: “Me quieres”, ni: “Te quiero”.
La que diga tan sólo: “Soy mis pétalos,
mi color, mi forma, soy la rosa pura. Tómame”.
La que no pida
que te la pongas en el pecho.
La que se contente con el encuentro
de su color y tus ojos,
de tu mirada, un instante.
Con el contacto
de su materia y tu vida: tu mano, un instante.
La que te deje vivir
sin rosas, si tú no quieres
tener la rosa en tu vida.

Fragmento del poema La rosa pura de Pedro Salinas




El poema interpretado por, el tristemente desaparecido, Imanol, quien añadió unos versos de la obra del mismo autor de La Voz a ti debida. Auténtico retrato de la amada, y de la hondura y complejidad del amor:




__________________________
Extraña esta rosa de papel, vertida en los versos que la dibujan. Parece nacida en los límites del yo, cuando algo más grande y oculto que llamamos corazón es el que se abre y se vive a sí mismo como encuentro que nos transforma, como si esa realidad fuera su íntima vocación sin nombre. Nacer para el tú, por ti, contigo. Como si algo profundo en nosotros mismos sólo encontrara su sentido en ese preciso encuentro, en ese tú. Allí donde el amante descubre que todo lo demás carece de sentido: cifras, símbolos, roles, estatus, poder, el lenguaje muerto de las costumbres en la tierra baldía de lo cotidiano. El amor contra el amor de contrato y vacío, de dos soledades que sencillamente se juntan sin mezclarse en una mutua asfixia. Sólo se es de verdad cuando se ama, parece cantar la pasión dentro de nosotros, como si la vida fuera sólo auténtica en su danza que rompe el destino, rompe el límite que nos encierra en nosotros mismos.

En el contacto de su materia y tu vida –parafraseando al poeta- “el estado naciente” del que hablaba Alberoni y que tenía el mismo misterio que las revoluciones sociales y solidarias.

Extraña esta rosa de papel y verso, como es extraña nuestra otra historia, la historia del corazón abierto y sensitivo, que descubre y se descubre en ese tú que le habla en otro lenguaje a sus mismas profundidades y abismos. La historia de nuestra dimensión amorosa, la historia en la que vivimos a corazón abierto. El amor vertido en horas de anhelo, de fuego. Salvaje en su fragilidad contra la nada, contra la negación del amor mismo. El encuentro que parece despertarnos de nuestra propia ausencia. El naufrago que llega a la orilla cálida y desconocida a escribir las caligrafías de su prendimiento… ¡y es tan hermosa y tan terrible esa sangre florida!, maldecida por horas de soledad, de abandono, de destierros.

22 septiembre 2007

O som da rua


Porque o coração se abre...

¿Qué es la música?... ah, no sé decirlo... pero ella llena de belleza la vida...
Mientras uno canta, el mundo se convierte en maravilla...
Es cuando estoy transmitiendo mi felicidad para otras personas...
El corazón se abre... y parece que cuanto más tú cantas, más tienes ganas de cantar...
[1]


O som da rua

La música de la vida que no se calla. Lugares donde la justicia social pasa lejos y lugares que sueñan con la paz. Y una gente humilde que no deja la realidad árida endurecer el corazón – al contrário, cuando el corazón es el manantial de canciones que inventan la alegría donde tanto se la necesita.
En 1997 el cineasta Roberto Berliner salió a recoger la música de esas calles carentes, saber qué gente es esa que, a pesar de todo, canta y sonreí cantando... Dio al proyecto el nombre de Som da Rua (sonido de la calle) y recorrió el Brasil en sus adentros, fue hacia Angola y Nepal. El resultado de sus andanzas fue una série con treinta y siete cortos documentales, con duración media de tres minutos cada uno. Son fragmentos de vidas sencillas que no pueden imaginar un mundo sin música, por ello inventan instrumentos y canciones; toman las plazas, esquinas y estaciones. Como si fuera una misión. Tienen una sonrisa dulce, como una alegría de ser fiel al propio corazón. ¿Por qué cantas?, ¿qué es la música? – y nacen respuestas simples o, por veces, no se sabe como explicarlo muy bien, mejor mismo es contestar tocando y cantando...

Haku, Nepal
De Roberto Berliner, 1997, 2 minutos

Raji Tanang es un típico músico de aldea de la politicamente conturbada región de Haku, en Nepal. Mientras la temporada de los casamientos no comienza, única epoca del año en la que es posible ganar dinero con música en estos remotos pueblos, él trabaja como sastre y entretiene su familia con canciones de la tradición Tanang (llamada Selo), que son muy apreciadas, incluso por miembros de otras etnias. Animada por la música, la mujer de Raji prepara el delicioso haku chhoyla (guisado picante de carne, servido con arroz y vino hecho en casa). En las aldeas de Haku, donde no hay energia electrica, rádio o televisión, la música todavía es la mayor diversión. [2]


Sanfoneiros – Pernambuco, Brasil
De Roberto Berliner, 1997, 3 minutos

El acordeón (sanfona) es uno de los instrumentos más populares en el noreste de Brasil. En la región fuertemente marcada por la pobreza y las sequías, la música es alegre. El señor Ambrosino es tímido pero abre una gran sonrisa para decir que la música es siempre diversión para la gente, ¿no?... Paulo, Sebastião y José son obreros que en las horas de descanso animan plazas, estaciones y fiestas populares. Paulo es carpintero y habla que el acordeón acaba con todos sus pesares. José trabaja como albañil y se siente guardiano de la cultura, por ello, con hambre o sin hambre, hay que alzarla.



Coral das Lavadeiras – Minas Gerais, Brasil
De Roberto Berliner, 2004, 3 minutos
Mientras lavan la ropa en el río, las mujeres cantan. Como sus madres y sus abuelas. En 1991 ellas fueron descubiertas por un músico fascinado por aquellas voces y cantigas mestizas. Crearon una asociación, siguen lavando ropa para la gente de la ciudad, pero, ahora también van a otros lugares mostrar sus cantares y hasta ya se presentaron en Portugal. Una de las señoras se ríe: “pero desde niña me gusta cantar, por las noches cuidaba los menores y empezaba a cantar; y, ¿te imaginas?, yo en esta edad y los que entienden de música me dicen ¡que soy una cantante!".


Carnaval em Angola – Benguela, Angola
De Roberto Berliner, 1997, 2 minutos
Antonio acaba de llegar en tren a su región natal, Benguela (Angola), junto con otros soldados para unos días de huelga. Él está contento y pide al vecino que busque la guitarra. Regresar para casa, habiendo sobrevivido a la guerra, ya es casi carnaval. [3]


Notas:
[1] Traducción casera de algunas frases recogidas en los cortos de la série.
[2] y [3] Traducción casera de las sinopsis que acompañan estos cortos.

[4] Las imagenes fueron tomadas del sitio Porta-curtas, sitio cultural que exibe cortometrajes en lengua portuguesa y por donde todos los episodios pueden ser vistos.
Para ver la serie, haz un clic: som da rua. Para ver otros cortos, haz un clic: porta-curtas.
Cuando la pantalla abre, elige el corto y haz un clic en “assista”, en la primera vez, te preguntará la clase de conexión (banda larga o linea discada).


15 septiembre 2007

Se inaugura la exposición de Fotopoesía en México D.F.


Cartel de la exposición


El poeta es un umbral




Para la libertad


Estimados amig@s:

Ayer se inauguró la exposición de Fotopoesía en Mexico D.F., en la que participo con 10 obras. Añado en esta entrada aquellas que están presentes en la muestra y que no están en la galería fotográfica de Canto de Espumas o publicadas en el blog, para compartirlas con todos vosotros.

El empeño personal y las nuevas tecnologías han hecho posibile su realización. Para mí ha sido una experiencia nueva poder compartir planteamientos estéticos con personas que tienen parecidas sensibilidades en distintas partes del mundo gracias a que Internet favorece ese intercambio sin intermediarios que mediaticen o condicionen o sencillamente se adueñen del contenido o del mensaje. Algo a lo que estamos acostumbrados lamentablemente. Los blogs son herramientas útiles para la comunicación como si de medios de producción se tratasen, que permiten relaciones igualitarias y fraternales entre las personas. Algo sobre lo que todavía no hemos tomado demasiada conciencia.

Nuestras inquietudes han dialogado en cada blog y de la llamada virtualidad han pasado a la realidad tangible de esta muestra que presiento que no va a ser la última. Hoy algo similar a lo que fueron las vanguardias y los movimientos estéticos, de los que tanto hemos oído hablar, se cuece en Internet como espacio de encuentro, espacio de debate, de reflexión y también de arte, que va más allá de las fronteras. Internet también tiene algo de aquel mítico ágora de los griegos, espacio ciudadano, espacio público.

Agradezco a Arturo Ávila una vez más todo su empeño por reunir nuestras obras, y a todos mis compañeros foto poetas por sus miradas, su calidad y su trabajo.


Un abrazo


Texto que acompaña a la exposición:


Manuel Álvarez Bravo y Octavio Paz fueron los primeros en combinar las imágenes poéticas y visuales en una obra, cuyo título Instante y revelación sugería esa capacidad del fotógrafo para plasmar eternamente una estampa fugaz que sólo se revela a los ojos del artista.

En el prólogo de dicha obra Paz mencionaba que “la cámara es, todo junto, el ojo que mira, la memoria que preserva y la imaginación que compone. Imaginar, componer y crear son verbos colindantes. Por la composición, la fotografía es arte”.

Hoy en día, gracias a las nuevas tecnologías y al desarrollo de la llamada web 2.0, fotógrafos de Argentina, España y México unen sus propuestas visuales en torno a la imagen poética. La Fotopoesía, palabra compuesta que utilizamos para definir esta nueva propuesta gráfica, es una imagen que nace bajo la influencia de poetas y narradores; dicha imagen es editada digitalmente para recrear atmósferas, o -en palabras de la gran escritora norteamericana Susan Sontag- obligar al lector a ver más allá de la sola superficie.

El fotopoeta aspira a retratar no un fragmento de la realidad, sino sus propias percepciones. Al apreciar estas imágenes nos podríamos preguntar si acaso la fotografía que vemos hoy en cientos de espacios electrónicos es más onírica que realista, si lo que vemos podría llamarse aún fotografía.

Si en su momento la fotografía ofreció a los amantes de la pintura la posibilidad de explorar otras formas de creación, de representación, la llegada de la tecnología digital permite al fotógrafo contemporáneo experimentar y plasmar con relativa facilidad sus inquietudes y sueños. Las nuevas tecnologías representan para la fotografía lo que esta representó en su tiempo para la pintura: la liberación de la estricta y absurda condena de captar solamente lo real. Las cámaras digitales y los programas para editar imágenes son las herramientas con las cuales el nuevo fotógrafo rompe las cadenas que limitaban la creatividad.

En sus espacios electrónicos de arte y fraternidad –que son expresamente públicos; es decir, no precisan de invitación alguna-, los fotopoetas retratan de manera peculiar las transformaciones que acontecen a su alrededor: los rastros de un pasado aparentemente olvidado; con su obra tratan de despertar diversas emociones. Por lo regular, el fotopoeta es un escritor o un maestro que acompaña su obras gráfica con palabras; en ocasiones es simplemente el símbolo visual el que predomina.

Para descubrir las nuevas dimensiones que ha tomado la imagen en la era digital. le invitamos a navegar por las bitácoras electrónicas del movimiento de los fotógrafos poetas:

07 septiembre 2007

Lleva en sus ojos escrito el mundo



Lleva en sus ojos escrito el mundo.
Imagino su vida, rostros, paisajes, colores,
ecos de ciudades, tiernos reflejos y transparencias,
rumores del viento jugando con sus cabellos,
noches abiertas y cantos, horizontes inmensos,
la niñez perdida en un camino desvanecido
a la que sólo se vuelve en las crines
de un intangible caballito de sueño,
lágrimas de dolor o de felicidad, anhelos de fuego.

Todo donde ella se ha vivido a sí misma
y todo lo que vive con ella.

31 agosto 2007

Como el mar


Como el mar que sueña lleno de ímpetu con abrirse imposibles caminos y se desgarra en las rocas, dejando los jirones de su ser y su sed de mundo y de infinito. Dolor y vida, dolor y sueño. Ser y sed en la imposible mansedumbre de sus aguas que no conocen la derrota, absortas en su misterio que precede a la luz de sí.

Ser y sed. El mismo clamor silencioso que habita en el viejo y en el niño. La misma conspiración de todo en el cosmos y que es como el mar, como el oleaje que somos sobre el tiempo. Vaivén contra las rocas, estela de espumas, nómadas en sus crines de deseo.





Sed y ser, como el mar que sueña en la imposible mansedumbre de sus aguas.

Como el mar, el viejo y el niño. Como el mar, dolor y sueño. Vaivén contra las rocas, renacer muchas veces antes de morir, caballo inagotable de espumas.

Como el mar, que te contempla en una playa y te busca en sus orillas, y susurra y te llama, y besa tu cuerpo con su desnudez de azules, en la conspiración de todo en el cosmos, raíz de vida y sueño, absorto en su misterio.


24 agosto 2007

"Quiero cabalgar la mar"



¡Quién cabalgara el caballo
de espuma azul de la mar!

De un salto,
¡quién cabalgara la mar!

¡Viento, arráncame la ropa!
¡Tírala, viento, a la mar!

De un salto,
quiero cabalgar la mar.

¡Amárrame a tus cabellos,
crin de los vientos del mar!

De un salto,
quiero ganarme la mar.


Rafael Alberti del poemario

Marinero en tierra

El poema de Alberti en la versión musical de Rosa León:











Con los ojos aún llenos de la belleza azul, nómada y salvaje de la mar, donde uno percibe las fuerzas ocultas y misteriosas de la naturaleza. A veces ese mar es la metáfora del corazón, otras del sueño que deja en la orilla de la conciencia los restos del naufragio de la noche ciega. Y en su orillas la escritura imposible del viento y las espumas.

Un abrazo, ya de vuelta.

18 agosto 2007

Há palavras que nos beijam


Como la semilla que recorre misteriosos caminos para hacerse flor, así algunas palabras nos buscan. Y se hacen flor, pájaro, luz y sueño. A veces llegan dentro de la lluvia e iluminan la vida de azul. Barcos en el cielo, nubes en el mar. Estremecimiento de río con sed de poesía. Vestidas de ternura, acarician nuestros labios como brisa de primavera. Y se hacen flor, pájaro, luz, sueño.



Há palavras que nos beijam

Há palavras que nos beijam
Como se tivessem boca.
Palavras de amor, de esperança,
De imenso amor, de esperança louca.

Palavras nuas que beijas
Quando a noite perde o rosto;
Palavras que se recusam
Aos muros do teu desgosto.

De repente coloridas
Entre palavras sem cor,
Esperadas inesperadas
Como a poesia ou o amor.

(O nome de quem se ama
Letra a letra revelado
No mármore distraído
No papel abandonado)

Palavras que nos transportam
Aonde a noite é mais forte,
Ao silêncio dos amantes
Abraçados contra a morte.

Alexandre O'Neill



Notas:
Las bellas imagenes son de Gabriel Pacheco, que se dedica al bonito oficio de ilustrar libros infantis y juvenis. He descubierto su blog hace pocos días y me he encantado con sus ilustraciones. Tanto que no resistí en pedirle prestadas algunas para mostrarlas aquí, y he recibido una respuesta generosa. Os invito también a conocer un poco de su mundo poético y lúdico – haciendo un clic en: gabriel-pacheco y en: pencil-ilustradores.

Muchas gracias por compartir, Gabriel.

Alexandre O´Neill es otro poeta portugués que me encanta y ya hace algun tiempo deseaba compartir con vosotros este poema, una vez más para hacer homenaje a las palabras, con sus misterios y magias que tanto nos maravillan.

Abraços a todos.

06 agosto 2007

A canção do barro

Para dona Eroni

Hay que amasar el barro
hasta que cante
Pablo Neruda

Si abre las ventanas en la madrugada es para que la luz última de las estrellas se mezcle al olor de café fresco y al pan recién cocido. Sobre la mesa, un jarro con flores campesinas. Al tiempo de los primeros claros del sol, ella besa sus queridos y sigue para el manguezal - es allí donde, después de tantas andanzas, el río encuentra el mar. Es allí donde dona Eroni recoge la arcilla del día. Menudita, nadie diría que puede con tanto. Pero guarda dentro de si la fuerza de muchas mujeres que, desde hace siglos, protegen con las manos la memoria de un pueblo indígena. En el camino de vuelta, viejas cantigas alivian el calor de un sol ya tan intenso. Y el día es largo, hay que purificar arcilla y ponerla para dormir. Entonces es necesario despertar lo que fue cogido el día anterior, amasarlo y amasarlo y amasarlo. Darle forma de olla para después quemarla en una hoguera. Todo como fue hecho desde siempre...
Y si acaso, en medio a tantos quehaceres, una visitante llega y le pide para acompañar un poquito su trabajo, esa mujer le contesta con una sonrisa, y sus ojos son tiernos. Le acoge, le cuenta histórias y le enseña a cocinar un pescado con la olla de barro, receta de tiempos inmemoriales. Es todo muy sencillo pero la visitante lo sabe: por mejor que siga la receta, nunca logrará repetir ese plato con el sabor de ese día... el encuentro del río con el mar, la canción del barro, la fuerza y la delicadeza de un alma...

29 julio 2007

A construção do corpo

O sabor do pão e da terra
e uma luva de orvalho na mão ligeira.
A flor fresca que respiro é branca.
E corto o ar como um pão enquanto caminho entre searas.
Pertenço em cada movimento a esta terra.
O meu suor tem o gosto das ervas e das pedras.
Sorvo o silêncio visível entre as árvores.
É aqui e agora o dilatado abraço das raízes claras do sono.
Sob as pálpebras transparentes deste dia
o ar é o suspiro dos próprios lábios.
Amar aqui é amar no mar,
mas com a resistência das paredes da terra.

La mano fluye tan libre como la mirada.
Aquí puedo estar seguro y leve en el silencio
entre formas calmas, materias densas, raíces lentas,
al fuego esparcido que se expande hacia el horizonte.
En mi cuerpo se enciende una pequeña lámpara.
Todo lo que yo diga son los labios de la tierra,
el leve martillar de las lenguas de agua,
las heridas de la sabia, el estallido de las costras,
el murmullo del aire y del fuego sobre la tierra,
el incesante alimento que recorre mi cuerpo.

António Ramos Rosa

Fragmento de Aqui mereço-te, del poemario A construção do corpo.
(dibujos del propio poeta)


Nota: António Ramos Rosa es una joya de la poesía portuguesa contemporanea. Algunos otros de sus poemas traducidos al español pueden ser leídos aquí.

23 julio 2007

Quando os Ipês florescem

...entre luzes brandas e músicas invisíveis
Fernando Pessoa


Era todavía muy temprano cuando se asomó a la ventana. Hacía frío, pero un viento vestido de sol besó su alma con palabras de saudade. Una música invisible coloreó su mirada. Desde aquel primer piso podía ver gran parte del pueblo. Gente sencilla cuidando de la vida, casas y jardines como acuarelas. Techos color de tierra dibujando un pequeño horizonte imaginario – y por encima de su línea, la emoción de los ipês rosados. Primavera enamorada de Invierno. Más allá de las montañas verdes, la voz silenciosa de cosas que presentía amar. Con los ojos llenos de agua, sonrió... (había recobrado el don de comprender la lengua de los árboles y – tan grata, tan descalza – volvía a andar por los caminos de su propio corazón...)





























Nota:
Los ipês son árboles que dan flores muy delicadas, de perfume suave. Su florecimiento dura (intensamente) poco más de tres semanas y, secreto guardado en la tierra, eso ocurre justo en el Invierno. Pueden ser de tres colores y florecen en sucesión: cerca de terminar junio y por julio, los rosados nos regalan tiernas canciones de saudade; en agosto, los alegres amarillos cuentan historias de días soleados y, en septiembre, son los blancos que llegan - con voces sencillas anuncian que, en breve, será tiempo de Primavera...

14 julio 2007

"Mundo infinito"



"Tú y el mundo, yo y el mundo,
el mundo y todos los que callan por la noche.
Es triste convertirse en piedra
cuando la nieve gris te sopla en la garganta.

Ser como una gota que amanece en el rocío,
ser como la escarcha, sentir como la arena,
latir como los peces, llorar como la jungla.

Nada está prohibido en unos ojos,
nada que no pueda una mirada
y nada que perder amando el infinito."

Fragmento del poema Mundo Infinito de Laura Moll Rexach




Estimad@s amig@s

Necesito descansar y reponer fuerzas, y por ello me ausento del blog unas semanas.

Un abrazo

07 julio 2007

"Amar es abrir puertas..."



Fragmento del poema Piedra de Sol

Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes esculpidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total...

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro...

OCTAVIO PAZ


El poema en la versión del cantautor Luis Pastor, mucho antes de el amar es combatir de Maná.



Este poema (la versión completa está en los comentarios) me parece uno de los mejores de la literatura hispánica, siempre vuelvo a él, como se vuelve a los ciclos y a las estaciones en el río del tiempo. Vivir es también descubrir que amar es abrir puertas y dejar de ser fantasma con un número, porque sólo cuando se ama parece que la vida cobrara su profundidad, su carácter sacro (no en un orden religioso, acaso en un orden emocional). Reivindicar ese amor hecho de carne, humano, que consuma nuestra vida.

Un poema puede salvarnos del vacío, y este lo hace porque despierta el magnetismo profundo del que está hecha nuestra existencia. Octavio Paz es para mí un descubrimiento tardío pero fructífero y quiero dedicar esta entrada a los amigos mexicanos, en espacial a Arturo Cano y a Clarice Baricco, (y ya me gustaría estar en su país para celebrar los 100 años de Frida Kahlo). Me disculpan si ando un poco lejano de Internet.

Un abrazo

30 junio 2007

El Principito o la redención por nuestra propia infancia



Foto tomada de: www.poveda.edu.ar

(Hoy necesitaba hacer una pequeña entrada distinta, por pura necesidad de contradecirme y porque este blog no tiene más pretensión que la de compartir y dialogar, y hoy necesitaba compartir lo profundo).

Cuando era un niño, de edad que no se datar con exactitud, me regalaron el libro de El Principito. Recuerdo que lo leí en dos tardes apasionadas. Aún recuerdo que nada me pudo distraer de sus páginas hasta llegar al final, y recuerdo quedar impresionado por la belleza de esa lectura. En la infancia leer es lo mismo que soñar, que visitar otros mundos que presentimos que nos esperan en nuestro futuro. Leer es una manera de saciar un poco la sed de existir deseando ser el protagonista de muchas aventuras, o lo que es lo mismo, el deseo de vivir la vida con intensidad.

El libro me gustó, pero la primera reacción que tuve fue de extrañeza por el punto de vista que se desarrolla en torno a la idea de “la domesticación”. Para el Principito esa realidad es igual a crear lazos profundos entre los seres. A mí personalmente la domesticación me recordaba a aquella vecina anciana que tenía un pequeño caniche al que vestía con ridículos trajes que a mi modo de ver le robaban al perro su alma de perro y lo convertían en una triste caricatura de un ser humano. También porque reconocía en muchos adultos ese mismo afán por la domesticación de los niños, o lo que es lo mismo el amor condicional: si haces esto te quiero y si no lo haces te dejo abandonado en la más profunda de las indiferencias. Algo que producía asfixia, miedo, desconfianza en uno mismo y profunda tristeza. Vamos, que a esa edad incierta que no se datar, me daba perfecta cuenta del rollo que se traían entre manos algunos adultos y que era tratar de convertir a los niños en una copia a su imagen y semejanza a través del chantaje del afecto y del cariño. Afortunadamente en mi vida de niño encontré a muchos adultos que no tenían ese afán, que sencillamente me enseñaban a ser sin adoctrinamiento. A su lado sentía que a uno con todos los respetos le dejaban ser, y al hacerlo como si uno tuviera ya un espacio propio a su lado. La profunda sensación de que pensar, sentir y hacer lo que nacía dentro de uno mismo fuese muy importante, como un pequeño tesoro escondido. La infancia es también la edad de la mayéutica, es decir, del diálogo, de las muchas preguntas que llevaban a múltiples hallazgos cuando la vida está por descubrir. Y la posibilidad de diálogo era mi manera de conocer el rollo de muchos adultos, pues los había que no dialogaban sencillamente tenían un catecismo, su catecismo esperándote con cara de pocos amigos y sin posibilidad de preguntas o dudas, y tú tenías que ponerte su corsé (y tenían corsés hasta para ballenas) o su mordaza y darles las gracias. Desde entonces desconfío de los salvadores de almas, de patrias, de los pobres, de los benefactores únicos que dedican todos sus esfuerzos para el Bien (con mayúscula) de La Humanidad y que nos salvan de nosotros mismos, y con los que tenemos una deuda de silencio.

Pero vuelvo al libro. Mi fascinación vino por la rosa, pues me parecía un misterio escondido en el libro. Por mucho que en el colegio me aprendiera aquella cantinela de cáliz, corola, estambres y pistilos… A mi modo de ver no explicaba la belleza sencilla de todas las rosas y del resto de las flores. Esa belleza era para mí el umbral de otra realidad que nadie explicaba y que despertaba intensas emociones acrecentadas por la imaginación de un niño. Las hortensias me parecían pequeños planetas de colores atenuados, y las camelias un surtidor salvaje que dejaba un rastro, un camino secreto que dibujaba el viento al extender sus pétalos.

El misterio de la rosa se hizo más grande y no sólo porque una de las chicas que más me gustaba se llamara así, desde que jugando a los adultos me dio un beso en una mejilla que encendió mi imaginación y también me trajo un profundo desengaño (¿las espinas de la rosa? ¿El placer y el dolor pertenecen a la misma realidad?) Pues a Rosa le gustaban más los niños de cursos superiores, más formados y más adultos. Aquella experiencia me dejó la sensación de que todo amor encierra algo de imposible pero me sentía feliz pese a todo por sentir todas aquellas emociones nacer en mí. A fin de cuentas lo imposible que nos habita sacaba a relucir lo mejor de nosotros mismos y eso ya de por sí me parecía un milagro sin necesidad de demostración.

Pero volvamos al asunto. Corrijo mi tendencia a divagar delante de un papel en blanco.

Entonces no caí en la cuenta de toda esa pléyade de de personajes que vivían en el mundo de El Principito pero en planetas separados. Sencillamente algunos de ellos me recordaban a adultos concretos, especialmente el hombre de negocios o el bebedor. Entonces no comprendí ni me pregunté qué podían significar, pero sentía una profunda extrañeza, me daba cuenta de su profunda soledad de islas entre el infinito, de sus razones que no explicaban en el fondo su manera de ser.

Es hoy cuando ya adulto puedo contestarme. Ahora sé por propia experiencia pues me hallo convertido en un adulto que vive seguramente en un asteroide simbólico. Y reconozco desde esa circunstancia que la adultez también está plagada de alienaciones.

Sí, la adultez está plagada de trampas, pues en muchas ocasiones parece estar vacía de lo más fundamental y que nos da sentido, me refiero al ejercicio de la libertad personal, al propio sentido que damos a nuestro existir y a nosotros mismos. Compromisos sociales que nos vacían, la pulsión de la riqueza (y del consumo) es un robo contra el espíritu y contra la vida (¿alguien todavía se cree que el consumo al que estamos habituados es ilimitado, como si el planeta fuera una teta de contenido inagotable?). El doble juego entre lo que pensamos y sentimos en lo profundo, y lo que representamos en la realidad social. Ser no ya lo que somos un misterio inasible, un camino único e irrepetible, sino definirnos hasta en una conversación trivial de lo que tenemos en propiedad incluida nuestra pareja (aunque la relación lleve sin funcionar hace tiempo, eso parece ser lo menos importante). El “realismo” de nuestros planteamientos defendido con intolerancia frente a las posibilidades no vividas de nuestra propia vida o de la vida de los demás, negación de nuestro propio dudar y cuestionar. Ese llamar “depresión” a todo experimentar nuestras propias emociones que nos apartan de la normalidad vacía, cuando en realidad son señales de algo más profundo y dan cuenta en el silencio del atropello que sucede en nuestro existir, de nuestro drama interior.

Sí, la adultez está llena de trampas y en mitad de ellas, presiento que sólo tú, Pequeño Príncipe, me salvarás. Tú que mirabas con ojos nuevos toda realidad. Tú que percibías más allá de las racionalizaciones que los adultos somos capaces de darnos y que resultan hipócritas para conservar las apariencias y la imagen poderosa de uno mismo aunque sea humo negando nuestra íntima fragilidad. Esa terrible manera de enredar la realidad y nuestras propias razones ante ella y que muchos llaman “su” sensatez.

Sé que volverás a visitarme en forma de poema. En forma de rosa a la manera en que llegan las rosas en las primaveras inesperadas. En forma de sueño hecho de extraña luz que transforma. En forma de recuerdo que impredecible retorna a la conciencia. En suceso extraordinario porque sencillamente tocará en un silencio clamoroso la urdimbre de nuestra propia historia, su sentido, dialogando con el fondo misterioso de nuestra propia vida única, como si fuera la mano misteriosa que toca las cuerdas de nuestro corazón y despierta la música dormida que siempre fuimos.

Porque sé que volverás, querido Principito, a visitarme. He de decirte que he querido construir un asteroide distinto. Donde soy consciente de que existir es construir un sentido con materiales precarios: La existencia no es un cheque en blanco; un cuerpo que envejece; un tener que ganarse el pan adulto vendiendo el tiempo al mejor postor en trabajos sin sentido (dicen que el contrato laboral es la suprema manifestación de la libertad personal); lo intraducible de nuestra vida que llamamos soledad; la incomunicación afectiva, auténtica peste de nuestro tiempo; una realidad que respiro que muchas veces no tiene nada de respirable ni de amable y resulta opaca y árida, y nos cierra las puertas y nos deja muchas veces maltrechos.

He de decirte que aprendí de ti que quiero vivir siendo fiel al sentido que quiero imprimir a mi propia vida. Sí, vivir como si se tratara de una obra de arte, una obra invisible, vulnerable, abierta, construida contra el tiempo, contra toda negación de nuestro ser en el pairo de todo lo que nos ocurre. Pues sé que sólo eso me salvará al final de mis días de la angustia de no haber vivido realmente como hubiese querido, habiendo delegado mi existir en sus circunstancias arbitrarias, en el miedo de ser, en el conformismo, en el cerrar los ojos para no ver lo que estaba viendo.