¿Quién eres tú, palabra? ¿Qué persigues?
¿Qué susurro deslumbras en mi herida?
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Fúndate en mí, palabra, horada mis pupilas.
Quiero oír en tus frondas la canción de la niebla
y edificar contigo el latir de la magia.
¿Quién eres tú, palabra?
Justo Jorge Padrón

Derramas la negrura sobre un blanco papel. Los ríos de tinta. Las espumas que labran
el retrato del ser. Dibujas el mapa imposible y el cáliz de tu ofrenda. Como alfarero de
sombras, tus manos amasan con claroscuros entre la niebla cotidiana el juego con la
belleza que se desnuda en su propia luz y en su oscuridad.
Y naces de las palabras, de su lodo, porque son tu gesto y te contienen en su fragilidad
que horada la lluvia. Emerges con ellas como de la nada. Y son tu pequeño tesoro y tus
manos abiertas, porque dan fe del clamor de unos labios, de un camino polvoriento, de
un erial que en metamorfosis se convierte en el jardín habitado. De las lágrimas y de los
encuentros. De las habitaciones sórdidas de todos los exilios. De la carne estremecida
hasta sus últimos recodos.
Y te buscas entre las palabras, en sus costuras, en sus rebordes, en sus luces
intangibles, en su caligrafía de la sangre y del abismo, en su tintineo de arrebatadora
ansia que anida en la sombra de quien las derrama, porque escribir es abrir el pecho y
la memoria y el deseo. Es abrir nuestro propio tiempo, hacerlo nuestro y habitarlo.
Intentar la veracidad única que nos pertenece en viaje interior al dolor y a la vida.

Serie fotogáfica que he llamado elogio de la escritura y que trata de explorar el mundo de sensaciones que provoca la propia palabra y la literatura.