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01 junio 2012

Poesía y Fotomontaje

 Recupero en esta entrada un pequeño trabajo que realice en enero de 2009  sobre POESÍA Y FOTOMONTAJE,  que fue publicado en una revista en papel y también en Internet pero que no estaba aquí, para compartirlo. Forma parte de ese debate de ideas en torno a la relación de la poesía y la fotografía que ha dado lugar la irrupción de las nuevas teconologías digitales y que ha investigado a fondo recientemente Arturo Ávila Cano con su tesis doctoral dedicada a la relación entre la imagen poética y la imagen fotográfica y que es una indagación profunda sobre lo que en su momento denominamos FOTOPOESÍA y que nació en los blogs como una inquietud artística nueva.


Para ilustrarlo lo acampaño de fotomontajes de Nicolás de Lekuona, el fotmontador vasco que trabajó este género de la fotografía en los años 30 del siglo pasado  siguiendo corrientes artísticas de la época como la Bauhaus, el futurismo y el dadá, como un pequeño homenaje a su obra.
 

  Introducción


Te acercas al poema y te das cuenta que es una forma vaga de dibujar una sombra y una llama. Su grafía te parece la puerta forjada en tinta que da acceso a un jardín si cierras los ojos. Parece un bosque  azul y salvaje que calla en un silencio que tiene una extraña melodía. Parece también un pájaro desconocido que tiene un corazón de espumas.


Te das cuenta que el poema es el espejo roto y envejecido donde se mira un ciego y sueña lo que nunca ha visto y por ello, el ciego llora una gota de lluvia que diluye la misma tinta que dibuja el poema. Entonces la palabra se ha convertido en una violeta.

Quería empezar así esta reflexión, jugando con licencia poética porque alguna vez he sentido eso mismo, que el poema es una verja abierta que me daba acceso a un extraño bosque. Como si la palabra fuera la embarcación que contuviera  una carga viva y a la vez inmaterial, revivida en el acto de la lectura y que me dejaba lleno de intensas imágenes que provocaban el despertar de una imaginación sensible que jugaba con ellas.

Quería empezar así sintiéndome como ese ciego que a través del poema ve lo que nunca ha visto…porque el poema puede ser la llave que hace visible lo invisible…

Estas son unas notas que tratan de unir dos realidades, una,  la poesía verbal, escrita y otra, el fotomontaje, con la convicción de que el acto del poeta y del fotomontador son idénticos. Porque donde se hace más evidente la relación entre poesía y un determinado uso de la fotografía es en el fotomontaje, por eso esta reflexión se llama así y es un intento de mostrarlo.

También estas notas me permiten comprender de un modo mejor lo que es la poesía visual que otros ya han definido y que tiene una rica historia:

•    "Poesía visual es el arte de ver poesía en las cosas y saberlo expresar plásticamente" I. Jover
•  "La poesía visual es el metalenguaje poético de la escritura que gira alrededor de lo ideogramático." Xavier Canals

•    "Poesía Visual  es la semejanza que existe entre una frase y la imagen que la expresa con un efecto poético o músical" G. Marín (1)

La fotopoesía de la que hemos hablado anteriormente en otras notas, sería una contribución a esa poesía visual, que quiere mostrar el rostro de la frase, parafraseando la última definición. Un intento en una larga historia de hacer visible lo invisible, un viaje que quiere ir más allá de la palabra y nos lleva a la orilla de la imagen para encontrar su sentido entre la niebla. La fotopoesía sólo tiene de novedoso el nombre, pues encontramos en la historia de la fotografía toda una serie de autores que han querido imprimir un sentido poético a su obra, en  España por citar sólo algunos autores que me han fascinado: Chema Madoz, Eduardo Cortils, aquellos dípticos de Rafael Navarro… (la lista sería muy larga).

La poesía

 Podemos empezar por definir la poesía verbal, escrita. Este arte se ha conceptualizado de muchas maneras, pero por ir al grano podemos definir la actividad poética como:

 - La construcción de un orden simbólico a partir de elementos cotidianos del lenguaje que adquieren una dimensión nueva que está contenida en el propio poema como conjunto y contexto.

- Una transmutación del lenguaje convencional para llegar a nuevos significados que se alejan del lenguaje como retrato de la realidad sensorial, elaborando como un ideograma con sus propios recursos expresivos.

- Un juego con las palabras que contiene una apertura tanto a la realidad externa como a la subjetividad, con una clara función expresiva.


Dice Saúl Yurkievich:

“La poesía, como cualquier ficción artística, crea su ámbito propio, exento de las restricciones de lo real empírico. Fuera de razón de uso, sujeta a sus requerimientos específicos, a sus propios principios constructivos, la poesía se autoinstituye, autoenuncia y autorregula. Es una libérrima proposición perceptiva, un “como si” que configura la imagen y la suspende, en ese espacio ilusorio, el lugar sin lugar donde todo puede acaecer y trastocarse” (2)

El poema está hecho de materiales internos: vivencias, emociones, fantasías, etc. y externos: desde el lenguaje cotidiano hasta sucesos, personajes reales, etc. utilizados como recursos expresivos amalgamados construyendo un nuevo orden  a través de las palabras cuyo resultado es el poema y su decir.

El fotomontaje

Una de las mejores definiciones de fotomontaje por precisa y rica, así como de su historia, la he encontrado en la obra de Jacob Bañuelos editada recientemente en España, en ella el autor afirma:
“El fotomontaje es un género de expresión visual basado en la yuxtaposición y la fusión semántica de imágenes fotográficas sobre un mismo plano o soporte” (3)

“La operación de montaje siempre se trata de la puesta en relación de dos o más elementos (de la misma naturaleza o no), que producen tal o cual efecto particular que no estaba contenido en ninguno de los elementos iniciales tomados aisladamente” (4)

Una definición que sistematiza lo que ya habían vislumbrado a través de su uso Raoul Hausmann en 1920, Bela Balaz en 1930 y Jean Mitry en 1964, como el mismo autor afirma.

Como Jacob nos señala el uso del fotomontaje lleva incluso a Hausmann a afirmar que él no es fotógrafo en un artículo fechado en 1921 en el que:

 “recuerda que el papel de la foto no es el de rendirse a una representación figurativa de lo real, sino permitir descubrir nuevas relaciones, explorar las cosas, transformar nuestra manera de ver: no ser una herramienta reproductiva sino creativa” (5)

Actividad creadora basada en la fusión sémica, creación de un lenguaje con el lenguaje… parece quedar dibujado en el aire como el poeta y el fotomontador llevan a cabo un esfuerzo tan similiar que parece idéntico.

Cuando la metáfora y el símbolo se miran en el lago oscuro de su desnudez se hace visible la imagen emocionada

Hay un recurso en la poesía que es el uso de imágenes pero detengámonos aquí un momento para comprender esto en toda su profundidad. Estamos hablando de metáforas e imágenes. ¿Pero qué son?

“Imagen:  Representación de una cosa determinada por medio de detalles evocativos. Evocan lo que percibimos a través de los sentidos. Pueden ser: visuales, táctiles, gustativas, olfativas o auditivas. También pueden combinarse entre sí.

“Metáfora: Identificación entre dos elementos, inicialmente diferentes, de manera que sustituyen un elemento real (expreso o implícito) por otro imaginario que tiene relación de analogía ( no de similitud) con el real” (6)

Pero aún hay más. ahora nos habla el poeta Eduardo García:

 “La metáfora expresa siempre una semejanza objetiva (físicia, moral o de valor) entre un plano real y un plano figurado. Además esta semejanza puede reconocerse racionalmente de manera inmediata…Es esa semejanza objetiva entre los planos la que produce la emoción….En la imagen…la emoción nos asalta sin que hayamos captado racionalmente semejanza objetiva alguna entre los planos…Lo que pasa es que las imágenes nos tienden una semejanza puramente emocional (no objetiva) entre ellas mismas (plano figurado) y los sentimientos del poeta (plano real)… Esta semejanza emotiva suele también darse entre sucesivas imágenes.” (7)


En el fotomontaje se rompe con la representación objetiva y realista y se construye con distintos elementos una unidad que  provoca en el observador una emoción a modo de mensaje escrito con imágenes y mudo de palabras. Un mensaje que nos asalta plenamente y que funciona de manera similar a lo que ocurre con las imágenes en la poesía porque está escrito con ellas, allí donde el fotógrafo heredero de Hausmann escribe imágenes polifónicas con las imágenes mismas sin necesidad de darles una forma verbal.

“lo que representan las imágenes es la emoción misma del poeta. Son proyecciones imaginativas de su emoción… Por eso para leer imágenes visionarias tienes que dejarte llevar por las oscuras resonancias emotivas que te provocan”. (8)

¿Por qué? -Sigamos con Eduardo García:

“Una cualidad de la imagen… es su gran capacidad para generar sensaciones vividas, intensas… Este deslumbramiento se debe al carácter ilógico, insólito, sorprendente de las asociaciones a las que la imagen da lugar”(9) …
y qué no es un fotomontaje sino un lugar tan irreal como polisémico, donde lo insólito nos habla. Donde todo se desdobla o se condensa para mostrar su faz desconocida.

También el poeta Eduardo García nos está dando la clave para explicarnos también la vivencia que suele ocurrir ante la contemplación por ejemplo de una pintura, una fotografía o la lectura de un poema, me refiero al hecho de sentirnos afectados profundamente sin podernos explicar la razón.  No sabemos traducirlo a palabras ni explicarnos y sin embargo algo en nosotros parece haber captado de un modo rotundo el mensaje que atraviesa nuestros sentidos y va directamente a las entrañas y que llega con el vuelo de la imagen, ese pájaro que tiene un corazón de espumas y resonancias.

Y también nos da una pista sobre el misterioso acto creativo que define así el profesor Luís Cencillo:

“Puede definirse la creatividad como la actividad capaz de recombinar elementos conocidos según fórmulas no conocidas para canalizar y transmitir socialmente contenidos expresivos…. y que expresan o descubren estratos de realidad hasta entonces desconocidos …” (10)

La creatividad como una actividad basada en extraer elementos de la realidad, descontextualizarlos, darles vida propia en un nuevo contexto que hace brotar un nuevo decir, que arraiga en ese encuentro extraño y fabulador, que se expresa con la plasticidad y capacidad de evocación o de asociación de los elementos a modo de “materiales” utilizados y que viene a decir algo sorprendente, que afecta como una palabra viva que altera nuestra dimensión emocional porque habla con su sonido, con lo visual o con su silencio y que resuena sin saber por qué dentro de nosotros.

Después de todo lo dicho, creo que es posible afirmar que el poeta es un forjador de imágenes al igual que el fotomontador que las escribe dejándolas mudas y vivas en su esplendor raíz que el lenguaje quiere verbalizar y trasladar a un código al que pertenece “la grafía” del poeta. Ambos parecen pertenecer a un mismo oficio y su hacer habla de su ser concreto y/o universal más que nunca en nuevos tiempos de pleno predominio de lo audiovisual y ambos hablan y callan, y al hacerlo hacen poesía.

Quizás yendo un poco más lejos, de lo que estamos hablando es de la capacidad del ser humano de construir lenguajes propios (el hombre simbólico que conceptualizó C. G. Jung) para expresar aquello que no puede ser expresado por medio de un lenguaje convencional, aquello inefable percibido interna o externamente que se resiste a ser objetivado  a través del lenguaje convencional por distintos factores de distinto orden desde el cultural hasta la razón más puramente subjetiva. El psicólogo que recurre al dibujo para acceder al mundo emocional del niño que resulta inaccesible de otra manera, se me ocurre como ejemplo.

Esta capacidad del ser humano de expresividad a través de nuevos códigos tiene un ejemplo común para todos y todas, me refiero al mundo onírico, en los sueños predomina lo visual íntimamente unido a la vivencia. En el universo onírico imagen y emoción van de la mano, están tan unidas  que la imagen se convierte en el rostro y sintagma de la emoción. El onirema (imago del sueño) condensa y continente significados y asociaciones como un río largo lleno de afluentes, bordeando abismos y lugares insospechados. La imagen es la escritura del deseo y también la imagen sirve en los sueños para vivenciar y elaborar internamente situaciones vitales complicadas. Fue Erich Fromm (11) quien habló del lenguaje de los sueños como de un idioma olvidado por el hombre, un idioma universal hecho de imágenes. Las oscuras imágenes oníricas que quedan como los restos de un naufragio tras la noche que parecía no tener orillas son similares a las utilizadas por el poeta y el fotomontador, porque hablan y traducen y dicen de aquel que las crea consciente o inconscientemente. Así la imagen resultamos ser nosotros vistos con unos ojos indescifrables y al mismo tiempo somos imágenes, vivimos en ellas, nos conocemos y reconocemos en su faz o en su anverso.


Quizás la hermenéutica se fundamenta en este mismo hecho pues hay realidades que no se pueden leer de un modo directo y que se parecen más a un texto escrito en un idioma desconocido que contiene el rostro inequívoco de una imagen, como una esfinge en el camino que nos mira con su ojos imposibles, y donde el riesgo es la mala traducción, la equivocación, y a veces la incapacidad de verificación instantánea.  Y así el mundo sigue poblado de  misterio y las certezas pueden no serlo tanto y se convierten en cegueras que impiden ver más hondo y con mayor claridad, en estos tiempos en los que lo invisible quiere hacerse visible. En realidad los poetas y los fotomontadores vistos desde esta perspectiva se asemejan a filólogos que interpelados por determinadas realidades internas y externas, sensibles a ellas, intentan inventar  un idioma dentro del idioma, un código, un léxico imposible hecho también de imágenes para construir una aventura de sentido, una búsqueda en la vivencia, un exilio a una patria imposible y un encuentro inesperado,  y así su obra se asemeja a un juego tramado en una ficción, donde se yuxtaponen elementos que hablan sobre nuevas realidades entrevistas allí, incluso en la ceguera simbólica.

La otra historia del conocimiento es la historia del arte, donde el hombre se percibe plenamente siendo en una época, se conoce a sí mismo dejándose ser en una ficción, en un fabular en el territorio simbólico de las imágenes y/o las palabras, en una dimensión que no existe paradójicamente.


Madrid, enero de 2009


BIBLIOGRAFÍA:
(1) Definiciones tomadas  de Reglero Campos, César “¿Qué es la Poesía Visual? “
(2) Saúl Yurkievich La patria del poema en Poesía hispánica contemporánea Curso de Verano de El Escorial, Universidad Complutense de Madrid, 2003 Publicado por Círculo de Lectores.
(3)(4)(5) Bañuelos Capistran, Jacob Fotomontaje, Ediciones Cátedra, Madrid, 2008
(Y no se trata sólo de la imagen sino que la mayoría de los recursos poéticos tienen su translación en el fotomontaje en un código visual, hablamos de sinécdoque, metonimia, oximorán, comparación, hipólage, etc el lector interesado puede ampliar esta información en la magnífica obra de Jacob Bañuelos)
 (6) Mª Carmen Rabasco “Tropos y figuras retóricas” Publicación/Institución Grupo de Revista Digital “El Eco Hernandiano” del Taller de Empleo Miguel Hernández
(7)(8)(9) García, Eduardo Escribir un poema, Colección Artepoética, Talleres de escritura creativa  Fuentetaja, Madrid, 2003 (www.eduardogarcia.eu)
 (10) Cencillo, Luís Creatividad, Arte y Tiempo, Tomo I, Syntagma Ediciones, Madrid, 2000 (www.cencillo.com)
(11) Fromm, Eric El lenguaje olvidado Librería Hachette, Buenos Aires, 1972 y sobre el mismo tema Cencillo, Luis Los sueños y sus verdades, Ediciones Syntagma, Madrid 2002  (www.cencillo.com)

15 septiembre 2007

Se inaugura la exposición de Fotopoesía en México D.F.


Cartel de la exposición


El poeta es un umbral




Para la libertad


Estimados amig@s:

Ayer se inauguró la exposición de Fotopoesía en Mexico D.F., en la que participo con 10 obras. Añado en esta entrada aquellas que están presentes en la muestra y que no están en la galería fotográfica de Canto de Espumas o publicadas en el blog, para compartirlas con todos vosotros.

El empeño personal y las nuevas tecnologías han hecho posibile su realización. Para mí ha sido una experiencia nueva poder compartir planteamientos estéticos con personas que tienen parecidas sensibilidades en distintas partes del mundo gracias a que Internet favorece ese intercambio sin intermediarios que mediaticen o condicionen o sencillamente se adueñen del contenido o del mensaje. Algo a lo que estamos acostumbrados lamentablemente. Los blogs son herramientas útiles para la comunicación como si de medios de producción se tratasen, que permiten relaciones igualitarias y fraternales entre las personas. Algo sobre lo que todavía no hemos tomado demasiada conciencia.

Nuestras inquietudes han dialogado en cada blog y de la llamada virtualidad han pasado a la realidad tangible de esta muestra que presiento que no va a ser la última. Hoy algo similar a lo que fueron las vanguardias y los movimientos estéticos, de los que tanto hemos oído hablar, se cuece en Internet como espacio de encuentro, espacio de debate, de reflexión y también de arte, que va más allá de las fronteras. Internet también tiene algo de aquel mítico ágora de los griegos, espacio ciudadano, espacio público.

Agradezco a Arturo Ávila una vez más todo su empeño por reunir nuestras obras, y a todos mis compañeros foto poetas por sus miradas, su calidad y su trabajo.


Un abrazo


Texto que acompaña a la exposición:


Manuel Álvarez Bravo y Octavio Paz fueron los primeros en combinar las imágenes poéticas y visuales en una obra, cuyo título Instante y revelación sugería esa capacidad del fotógrafo para plasmar eternamente una estampa fugaz que sólo se revela a los ojos del artista.

En el prólogo de dicha obra Paz mencionaba que “la cámara es, todo junto, el ojo que mira, la memoria que preserva y la imaginación que compone. Imaginar, componer y crear son verbos colindantes. Por la composición, la fotografía es arte”.

Hoy en día, gracias a las nuevas tecnologías y al desarrollo de la llamada web 2.0, fotógrafos de Argentina, España y México unen sus propuestas visuales en torno a la imagen poética. La Fotopoesía, palabra compuesta que utilizamos para definir esta nueva propuesta gráfica, es una imagen que nace bajo la influencia de poetas y narradores; dicha imagen es editada digitalmente para recrear atmósferas, o -en palabras de la gran escritora norteamericana Susan Sontag- obligar al lector a ver más allá de la sola superficie.

El fotopoeta aspira a retratar no un fragmento de la realidad, sino sus propias percepciones. Al apreciar estas imágenes nos podríamos preguntar si acaso la fotografía que vemos hoy en cientos de espacios electrónicos es más onírica que realista, si lo que vemos podría llamarse aún fotografía.

Si en su momento la fotografía ofreció a los amantes de la pintura la posibilidad de explorar otras formas de creación, de representación, la llegada de la tecnología digital permite al fotógrafo contemporáneo experimentar y plasmar con relativa facilidad sus inquietudes y sueños. Las nuevas tecnologías representan para la fotografía lo que esta representó en su tiempo para la pintura: la liberación de la estricta y absurda condena de captar solamente lo real. Las cámaras digitales y los programas para editar imágenes son las herramientas con las cuales el nuevo fotógrafo rompe las cadenas que limitaban la creatividad.

En sus espacios electrónicos de arte y fraternidad –que son expresamente públicos; es decir, no precisan de invitación alguna-, los fotopoetas retratan de manera peculiar las transformaciones que acontecen a su alrededor: los rastros de un pasado aparentemente olvidado; con su obra tratan de despertar diversas emociones. Por lo regular, el fotopoeta es un escritor o un maestro que acompaña su obras gráfica con palabras; en ocasiones es simplemente el símbolo visual el que predomina.

Para descubrir las nuevas dimensiones que ha tomado la imagen en la era digital. le invitamos a navegar por las bitácoras electrónicas del movimiento de los fotógrafos poetas:

30 mayo 2007

Fotopoesía y fotografía

A veces, las palabras se posan sobre las cosas como una mariposa sobre una
flor, y las recubren de colores nuevos.
Sin embargo, cuando pienso en tu nombre, eres tú quien le da a la palabra
color, aroma, vida.
¿Qué sería tu nombre sin ti?
Igual que la palabra rosa sin la rosa:
un ruido incomprensible, torpe, hueco.

Fragmento del poema "A veces, un cuerpo puede modificar un nombre"
Ángel González



Continúo en esta reflexión ahondando en la relación entre fotografía y poesía. Esto es un intento de pensar en voz alta y de manera provisional sobre esta cuestión y por tanto el punto de vista está sujeto a revisión de una manera permanente y abierto a quien quiera participar en ello.

Cuestiones previas

Quizás una de las cuestiones previas en la que debemos aventurarnos es si existe la poesía más allá del texto, más allá del poema. O la poesía sólo pertenece a estos ámbitos. Vive y nos mira mientras la leemos, mientras la sostenemos en un libro.

Ahondando un poco en el campo de la literatura contemporánea, siempre se ha realizado un intento de definir la poeticidad. Un autor clásico sobre este tema es Jean Cohen, quien en una obra ya también clásica, El lenguaje de la poesía. Teoría de la poeticidad. Dedica una parte de su libro a la relación poesía y mundo, en el que se pregunta si es posible tal hecho, que la poesía se extienda más allá del poema. Para Cohen esta relación existe, es decir, existen realidades poéticas más allá del poema. Curiosamente el autor utiliza toda una serie de elementos claramente visuales para construir su tesis, pues analiza ciertas imágenes comunes a la poesía y a la realidad como el claro de luna, las ruinas o el paisaje. Lo curioso es que estos ejemplos participan plenamente de lo visual que es la cuestión que nosotros tratamos de dilucidar.

Para Cohen lo poético en el mundo se establece por una serie de categorías,
Que trata de esclarecer. Estas categorías son:

Lo misterioso, como atmósfera, “como una especie de cualidad extendida por la superficie del mundo” (pág. 229) donde la percepción genera determinadas sensaciones que a su vez se convierten en un modo de sentir más allá del conocimiento que no consigue desvelar el misterio.

Establece otra categoría en lo que denomina el efecto paisaje, donde se produce un debilitamiento de las diferencias luminosas y cromáticas, en lo que denomina efecto de velo, que disuelve las formas, como la niebla de Baudelaire. Donde vuelven a unirse percepción y emoción como la trama de esta poeticidad. Las propiedades de las realidades percibidas con unas determinadas características construyen un determinado estado subjetivo y emocional.

Otra de las categorías utilizadas, es la mezcla de lo percibido y lo imaginario. Lo que es el objeto y lo que evoca (metonimia), sus resonancias en el sujeto que lo percibe: “Una cosa es poética en la medida en que favorece en su ser cierto tipo de aparecer” (pág. 237). A modo de lenguaje silencioso entre el “noema” (los hechos) y el “patema” (impresión emocional que crea y despierta en la intimidad del receptor). Realidad y emoción. Realidad y símbolo. Significante, metáfora y significado, trasfondo emocional. Curioso lenguaje cuya facultad es despertar contenidos de una manera también nebulosa.

Otra categoría utilizada es lo totalizante entendido como “realidades que escapan de la fatalidad de ser-en-el-mundo” para instaurar el ser de su propio mundo. Un ser que asimila incluso la contradicción, el ejemplo para explicar este concepto es el claroscuro. Luz y oscuridad crean una totalidad . (Una fotografía como cualquier otra obra de arte crea un pequeño universo, escapa del mundo, del devenir).

Otra categoría de lo poético en el mundo es la intensidad emocional frente a su ausencia. Por ello, el autor acaba afirmando “La poesía no es nada más que esto: una exaltación del mundo, una celebración de las cosas, devueltas por la conciencia totalizante a su poder emocional originario” (pág. 251).

Para Jean Cohen el mundo está tan lleno de poesía como la que se guarda en los libros y la poeticidad es extrapolable a otras realidades y dimensiones.

Otro camino para aclarar la cuestión es parte de la historia de la literatura desde las vanguardias hasta nuestros días. Donde la poesía navega más allá del poema clásico, inventa nuevos lenguajes, abarca nuevas formas, incluso nuevos materiales. Utiliza la grafía de la propia escritura, el pictograma, el neón, la pintura, el collage, la instalación o la fotografía para desembarcar en nuevos continentes de representación y descubrirse en ellos como poesía más viva que nunca.

Tampoco voy a detenerme en algo que ya he explicado y es que la poesía y fotopoesía tienen un recurso compartido fundamental, que es la utilización común de imágenes y símbolos. La palabra poética contemporánea está hecha de imágenes y símbolos construidos con palabras. La fotopoesía sería esa manera de abrir la palabra, de buscar su imaginario visual y transmitirlo como tal, revelar las imágenes primordiales de las que la palabra es signo. Escribir imágenes con las imágenes mismas desde la fotografía.

Por todo ello, creo que podemos afirmar que hay poesía más allá del poema escrito en palabras, que hay poesía en las realidades y en las personas, que hay poesía en nuevos modos de expresión y de representación.

Poesía y fotopoesía como lenguajes que tienen mucho en común

No se trata únicamente de que ambas utilicen como contenido elementos comunes, tales como la imagen y el símbolo, vividos y representados intensamente. La cuestión del lenguaje es también crucial, desde este punto de vista podemos afirmar que:

La poesía es una ruptura creadora con el lenguaje convencional desde el lenguaje y en paralelo afirmar que la fotopoesía es una ruptura también creadora, en este caso, con la identidad fotografía = realidad desde la fotografía.

La fotopoesía por ello se separa de otros géneros dentro de lo fotográfico. No se identifica con ellos, no se reconoce en ellos más que en el uso común de determinados procedimientos tecnológicos y técnicos. Es una ruptura con la idea de fotografía como copia, analogía de la realidad. Es una ruptura con muchos tabúes: el acto sacro de la toma, la no manipulación de la imagen, el instante decisivo....incluso con la idea tradicional de la fotografía como corte espacio-temporal (pues lo representado no existe ni el tiempo ni el espacio, sólo en el espacio virtual de la obra como sucede en la pintura).

La fotopoesía es una reivindicación de la fotografía con todo su potencial expresivo como lenguaje para intensificar su significado conceptual o emocional más allá de la simple representación “realista”, porque trabaja con el efecto representación - percepción – emoción (además de jugar con lo imaginario y simbólico). La fotopoesía es la subversión en el campo de la representación para generar su capacidad de emoción y de decir (como juega la poesía con el lenguaje. La prosa nada tiene que ver con el verso, ni lo prosaico con lo maravilloso...por una cuestión de lenguaje y contenido). Incluso como lenguaje –valga la redundancia- es un terreno por explorar con la llegada de la fotografía digital y el amplio margen de manipulación de la imagen(1).

Creo que la clave fundamental es ésta. El juego que introduce, la subversión de la percepción que produce resonancias emocionales. De la misma manera que ocurre con la subversión del lenguaje convencional que introduce la poesía.

Ya pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de lenguaje fotográfico?

Pues hablamos de sus “sintagmas”, de todos los recursos expresivos de los que la fotografía es capaz. A modo de esquema provisional se nos ocurre el siguiente que va más allá de los ajustes básicos de imagen:



  • Contenido:

- Elección y elaboración del contenido
- Elaboración de la composición y de la toma o del fotomontaje
- Collage


o Cámara
o Escáner (fotografía sin cámara)
o Proceso mixto
o Quimigramas



  • Representación de la bidimensionalidad:

    -Tratamiento de la perspectiva
    - Nitidez o desenfoque
    - Deformaciones
    - Simetrías


o Óptica de la cámara
o Software



  • Representación relacionada con el tiempo fotográfico:

    - Congelación de la imagen o tiempos de exposición muy largos (3 o 4 minutos, por ejemplo en la fotografía estenopeica)
    - Imágenes movidas y/o desenfocadas

o Obturador de la cámara
o Desenfoques relacionados con el software



  • Tratamiento de la luz


o Planificación de la hora de la toma
o Películas tradicionales (tipo Velvia)
o Manipulación de la temperatura del color con el software
o Tratamiento del contraste



  • Tratamiento del color o blanco y negro

o Utilización de películas tradicionales
o Utilización de filtros fotográficos analógicos o digitales
o Utilización de degradados o mapas de degradados
o Modos de fusión
o Equilibrio de color
o Tono/Saturación
o Conversión a blanco y negro
o Aplicación del sistema de zonas tradicional con selección y niveles
o Virados
o Solarizaciones
o Procesos cruzados



  • Efectos pictóricos


o Filtros artísticos en photoshop y en gimp



  • Tratamiento del grano


o Ruido digital



  • Tipos de impresión y positivado


o Tipos de papel fotográficos y de acuarela
o Técnicas mixtas


o Combinación de negativos digitales y antiguos procesos fotográficos como la goma bicromatada, la platinotipia, cianotipia, el vandick, etc.
o Transferencia de tintes



  • Soportes de la imagen


o Web
o Papel
o Tela
o Fotocerámica

___________________________


(1) Cuando afirmo que hay mucho que explorar desde este punto de vista me refiero, por ejemplo a la transferencia de tintes. Lo que antes podíamos hacer con una foto Polaroid que se llevaba a otro soporte, hoy se puede hacer más fácil con la foto digital pues se trata de transferir el pigmento de la impresión.

Me refiero también a la posibilidad de rescatar antiguos procesos fotográficos del siglo XIX. La película de artes gráficas del tipo Kodalith era cara y difícil de conseguir. Hoy podemos imprimir negativos en acetato con una aceptable escala tonal que permiten la realización de gomas bicromatidas o de otros procesos antiguos o incluso positivarlos en papel fotográfico tradicional.

Hay también quien transforma una cámara reflex digital en una estenopeica y lensbaby.

Otro caso es el del fotógrafo Farres Eaves, (la visita es casi obligada) por un accidente su cámara digital cayó al agua por lo que quedó dañado el sensor de la misma. El resultado del trabajo con esa cámara es un ejemplo de las múltiples posibilidades que se abren, incluso de incrementar en lenguaje de la fotografía.

08 mayo 2007

"La palabra imaginada"



Detalle del folleto de la exposición



Con este sugerente nombre puede visitarse en la ciudad de Segovia en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, una exposición que trata de indagar en la relación entre la palabra poética, el mundo textual y la imagen en sus distintas vertientes desde la pintura, pasando por la fotografía hasta la escultura, incluida la palabra eléctrica hecha con neones.

La exposición que se centra en autores españoles, tiene cuatro ejes: "Antecedentes", "El texto en la imagen", "Poesía visual" y "Artistas que escriben".

No existen muchos antecedentes de una exposición así, en la misma pueden verse los catálogos de las únicas dos anteriores llevadas a cabo: "El poeta como artista" en el Centro Atlántico de Arte Moderno en las Palmas de Gran Canaria y otra denominada "Pintar Palabras" celebrada en Berlín en el Instituto Cervantes.

La exposición se inicia con las obras de Rafael Alberti, Lorca donde laten las vanguardias, para después centrarse en artistas conceptuales de los 60 y en poetas visuales. También recoge el trabajo realizado con las nuevas tecnologías.

En cuanto a la fotografía los autores presentes con sus obras son Joan Fontcuberta, Chema Madoz y Gonzalo Puch.

La exposición puede visitarse hasta el 17 de junio de 2007
Museo Esteban Vicente
Plazuela de las Bellas Artes s/n Segovia
Lunes cerrado (los jueves la entrada es gratuita)


2
Asistí a la exposición no sólo con el ánimo de disfrutarla sino también buscando referencias para ubicar la fotopoesía.

¿Por qué hablar de fotopoesía?

La palabra poética contemporánea está hecha de imágenes y símbolos construidos con palabras. La fotopoesía sería esa manera de abrir la palabra, de buscar su imaginario visual y transmitirlo como tal, revelar las imágenes primordiales de las que la palabra es signo. Escribir imágenes con las imágenes mismas desde la fotografía.

También me parece que la fotopoesía es:

Un hablar con el silencio
Un hacer visible lo invisible
Es la intramirada que rescata lo indecible
Es lo que no ve la cámara fotográfica ni nunca podrá ver
Es el mestizaje que enriquece palabra e imagen


La fotopoesía tiene mucho que ver con la poesía experimental y dentro de ésta, con la poesía visual. Para aquellos interesados les recomiendo esta página: CIBERPOESÍA de la Fundación Miguel Hernández.

En otra ocasión hablaré de la fotopoesía y la fotografía.

09 octubre 2006

Notas sobre fotografía digital y poesía



“Que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente”

Juan Ramón Jiménez


1

Con el nacimiento de la fotografía en 1.839 algunos predijeron la muerte de la pintura. Quienes así pensaban, lo hacían desde una concepción en el cual la pintura había sido hasta entonces el medio idóneo para la representación de la realidad y perdía su razón de ser, con el surgimiento de una actividad industrial (el negativo emulaba a la matriz o al molde) que desafiaba y superaba en “calidad” medida por su cuota de realismo. El retratista familiar de la élite social fue desplazado por el fotógrafo que conseguía un “mejor” resultado en términos realistas en menos tiempo y con un coste más reducido abarcando así a nuevas clientelas.

La fotografía democratizaba el uso social de imágenes y se convertía incluso en un patrón de representación que suplía el contacto directo con la propia realidad que representaba en términos de analogía: fotografía = realidad. Así nació el fotoperiodismo.

Sin embargo, librada la pintura de su servidumbre respecto a un concepto unívoco relacionado con la representación de la realidad, consiguió un nuevo estatus como medio artístico. El pintor buscaba y sondeaba nuevos campos referenciales de representación desde la abstracción, al simbolismo pasando por el expresionismo. El proceso ha sido rico en el transcurso de los dos últimos siglos. Al alejarse de la mera representación de la realidad la pintura incrementó su capacidad para expresar ideas y emociones a través de distintos procesos y estilos, creando distintos modos de producción, incluso en la utilización de nuevos materiales.

El pintor era capaz de decir con su paleta, con pincel o sin él, escapándose de una representación realista, mucho más que jugando a convertirse en mero reproductor o “copista”.

Más allá del uso comercial de la fotografía, el fotógrafo también ha vivido esa ambivalencia entre la representación de la realidad otorgada a la fotografía y el cuestionamiento del medio. Entre el mero documentalismo y la búsqueda de nuevas posibilidades creativas.

Fruto de esa ambivalencia la fotografía se ha movido en dos extremos. A un lado, los maquinistas y puristas que eliminaban cualquier reflexión artística. Así la fotografía resultaba del manejo de una buena cámara, no del ojo y de la capacidad de ver ( y quien ve, siente y piensa, y al revés). Un buen conocimiento técnico suplía la reflexión sobre el hecho fotográfico. La fotografía era el instante decisivo, la fidelidad al negativo que no se debía manipular nunca. Su reflexión los simples datos de la toma como si la marca de una cámara, un diafragma y un obturador lo explicasen todo..... Y muchas peleas (contra el grano buscando la analogía perfecta.....).

En el otro extremo, aquellos que cuestionaban el propio medio. Frente a la cámara profesional el manejo de cámaras manuales hechas con cualquier material, la fotografía estenopeica como acto de rebeldía. La búsqueda de antiguos procesos como la goma bicromatada, el vandyck que incrementaban desde la artesanía de la imagen como la capacidad de una nueva representación. También la utilización de soportes imposibles como la piedra.

Y en el fondo un profundo cuestionamiento sobre el hecho fotográfico: antes de aprender las tripas de este medio, había que detenerse en una cuestión previa, la búsqueda de la propia mirada, cuestionarse si la fotografía es igual a realidad o la fotografía era un ejercicio de subjetividad que empezaba con el encuadre, la elección del motivo, etc. preguntarse cuál era la idea o la emoción a representar y luego después de esta especie de ejercicio, venía la cocina del fotógrafo, su conocimiento técnico exhaustivo. (El laboratorio siempre parecía una cocina para ciegos realmente llena de ingredientes y de trucos que iban más allá de la toma fotográfica y de muchos secretos que muchos se negaban a compartir).

Y en cualquier caso delante de una fotografía dejarse arrastrar por su poder de emocionarnos, de decir y de sugerir...camino que nos llevaba a su autor y a su capacidad de ver y de representar, más allá de la simple referencia técnica que se convertía en un hecho secundario, porque la representación por sí misma perforaba la retina y llegaba a las profundidades.

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Con la llegada de la fotografía digital, su versatilidad, la ilimitada capacidad de manipulación de la imagen y la generación de nuevas posibilidades de mostrar lo invisible, este medio también va a independizarse de la representación de “la realidad”, como hizo la pintura. La fotografía digital nos trae nuevos medios de representación a caballo entre pintura, fotografía, literatura fantástica y poesía, en una especie de mestizaje profundo.

Hay fotógrafos que se inspiran en estas artes, como hay poetas que traducen fotografías emocionantes a palabras.

¿Ceñirse al modo de los puristas a una unívoca representación de la realidad o jugar a experimentar encontrando nuestro propio decir? Y por qué no, ya puestos, fotografiar sueños, hacer visible lo invisible, representar símbolos e imágenes que nos habitan, expresar.....en vez de reproducir.... producir y crear como nunca antes fue posible. (Hacer fotomontajes nos llevaba semanas y muchas horas de laboratorio).

En cualquier caso lo que fundamente cada fotografía dependerá de lo que busquemos exactamente, si realmente creemos en nuestro trabajo y somos fieles a lo que queremos decir/ representar y lo conseguimos subordinando un proceso técnico que lógicamente tenemos que conocer.


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La fotografía digital y la poesía

El fotógrafo que decide abarcar nuevos continentes de representación puede fotografiar sus sueños, las imágenes que le obsesionan, representar colores y atmósferas que traducen emociones. Juega a subvertir el orden de lo real representado y su lógica convencional, rompe su sintaxis yuxtaponiendo, para generar un nuevo decir. Realiza un proceso de investición que llena lo representado de nuevos significados, tocando otra partitura visual que combina otras asociaciones y connotaciones en nuevos contextos, cuya entraña sigue siendo como en la poesía, la emoción. Y todo ese inquietante material lo lleva a la obra fotográfica.

El poeta contemporáneo desde el simbolismo pasando por el surrealismo juega con parecido material, imágenes, símbolos (que se escapan más allá de las metáforas pues no tienen por qué tener correspondencia con la realidad). Juega con la visibilidad de las emociones, con su flor de piel, con escenas y situaciones (como si de una cámara de cine se tratara), con la ruptura con el propio lenguaje para multiplicar sus posibilidades expresivas en la realidad única que encierra todo poema (algo así como la solarización en fotografía), y todo este esfuerzo lo lleva a las palabras que son su materia prima. Nunca oímos como ahora palabras tales como plasticidad, imágenes visuales, dobles sensaciones (sinestesia, también la fotografía además de afectar al sentido de la vista introduce sensaciones táctiles), etc. para referirse a la obra de algún poeta.

Hay una clara hermandad profunda entre ambos medios, cuyo corazón pasa por la imagen y el símbolo. Puedo escribir una imagen pero también puedo construirla en una imagen fotográfica, como nunca antes. Puedo escribir mis emociones o fotografiarlas, o ambas cosas a la vez. En todo caso utilizaré palabras o píxeles para referenciar la interioridad. Lo que quiero decir/expresar. Puede que utilice paisajes como Antonio Machado para identificar estados afectivos. Puede que el silencio de las fotografías nos hable sin utilizar palabras manidas y desgastadas que ya nada dicen. La mirada se convertirá en la intra mirada que palpita donde la luna se derrama transida de misterio.

Publicado por JuanBM

19 diciembre 2005

La fotografía como escritura

La fotografía es también un pequeño cuaderno de apuntes donde se escribe con luz la tiniebla, y al hacerlo se retrata la propia subjetividad. Los ojos entonces buscan ansiosos en el mundo su sombra, sus palabras, sus formas... capaces de decirlo todo en su silencio. De el “instante decisivo” al “objeto encontrado”. Es la fotografía como subjetividad.

Como somos cuerpo somos también imágenes, metáforas, símbolos que nos retratan con fidelidad. Imágenes que viven en nosotros, que se desgranan en su propio lenguaje de sentidos, en su polisemia, brotando cual río oscuro. Los poetas juegan con la misma materia intangible, hacen con sus lodos, construyen el espejo de su ofrenda, que es su decir.

Hasta los sueños están llenos de imágenes vividas que brotan en nosotros mismos.














Gomas bicromatas, de la serie Cartas de angustia y esperanza, publicadas en la Revista Foto-Vídeo Actualidad, nº 121