12 mayo 2007

Até ser novamente vida


[SENTIMENTOS PRIMEIROS] Hasta ahora todo fue canción de tren; pero llegaste y ya no estás tan seguro si quieres entrar. Desde la puerta los colores crudos son palpables, la aridez hiere de abandono el corazón. “¿Fue hecho el hombre para la soledad?”... De pasos inciertos te adentras al universo de Riobaldo. Llegaste al Sertón. “El mundo, hijos míos, está lejos de aquí"...


[SERTÃO] “¿esto de aquí no es llamado sertón? ¡Ah, qué más tiene! El sitio sertón se extiende: es donde los pastos no tienen puertas, es donde uno puede tragarse diez, quince leguas sin topar con casa de morador; es donde el criminal vive su cristo-jesús, apartado del palo de la autoridade. (...) Usted lo sabe: el sertón es donde manda quien es fuerte, con las astucias. ¡Dios mismo cuando venga, que venga armado! Y una bala es un pedacito de metal... (...) Ah, un tiempo vendrá en que no se estile matar gente. El sertón está en todas las partes. El sertón es una espera enorme”...


[RIOBALDO] “Soy sólo un sertanero, entre tan altas ideas navego mal. Soy muy pobre cuitado. Envidia mucha tengo de gentes conforme usted, con toda lectura y suma doctoración. No es que yo sea analfabeto. Deletreé, años y medio, mediante cartilla, memoria y palmeta palmatoria. (...) Ah, estoy vivido, repasado. Me acuerdo de las cosas antes de que sucedan... (...) Sépalo usted: toda mi vida he pensado por mí, libre, he nacido diferente. Yo soy yo mismo. Distinto de todo el mundo... casi que nada no sé. Pero desconfio de muchas cosas”...


[REDENÇÃO] “Pues entonces. Entonces, respóndame usted: ¿el amor puede venir del demonio? ¡¿Podrá?! ¿Puede venir de uno-que-no-existe? Pero convenga usted callado. Pido no obtener respuesta; que, si no, mi confusión aumenta”...


“Sólo el corazón mío podía más. Cerca de agua mucha, todo es feliz. (...) Me faltó seguridad para responderle lo que me estaba pareciendo. Que mi deseo era poner los dedos, levemente, lo leve, en sus dulces ojos, ocultando, para no tener que tolerar así la llamada, hasta qué punto aquellos ojos, me habían siempre – aquella belleza verde – enloquecido, tan imposible... (...) y yo ¿cómo puedo explicarle a usted el poder del amor que crié? Que lo diga mi vida. ¿Si era amor?”...


El vuelo de las horas, la puerta de salida, los pasos firmes con sentimientos de un largo viaje. Y dentro del corazón el pulsar de una cálida semiente, como un contentamiento de ti mismo por no haber huido ante la aridez primera....


* * * * * *
Notas
Estas fotos las he tomado en enero, en el Museu da Língua Portuguesa de São Paulo. Las añado ahora al hilo del post anterior de Juan. Celebró los 50 años del libro “Grande Sertão: Veredas”, de João Guimarães Rosa, Son confesiones de Riobaldo, un ex-yagunzo: “guerrero – entre bandolero y soldado – que recorre las tierras del interior al servicio de los intereses políticos o personales de los coroneles, hacendados que llegan a poseer más extensión de tierra que la de una mediana nación europea” (Antonio Maura Barandiarán). La dimensión humana del personaje, su busca entre el bien y el mal para encontrar sentido en la vida, hacen de este libro uno de los más importantes de la literatura brasileña.

Guimarães Rosa decía que el lenguaje y la vida son una cosa unica, por ello como escritor debía buscar la puerta del infinito oculta bajo una montaña de cenizas, considerar cada palabra el tiempo necesario hasta ella ser nuevamente vida... por ello reinventó su propio idioma, mezcló la lengua culta con la voz popular, rompió las normas usuales como un malabarista de las palabras. Todo para lograr un texto oral, casi “cantable”. No deseaba un libro para ser sólo leído, sí para ser escuchado... Y la exposición hizo visible la voz de Riobaldo de manera impresionante...

Los textos entre comillas son partes del libro en su versión al castellano, con la traducción de Ángel Crespo (Gran Sertón Veredas, Alianza Editorial, Madrid, 1999).

08 mayo 2007

"La palabra imaginada"



Detalle del folleto de la exposición



Con este sugerente nombre puede visitarse en la ciudad de Segovia en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, una exposición que trata de indagar en la relación entre la palabra poética, el mundo textual y la imagen en sus distintas vertientes desde la pintura, pasando por la fotografía hasta la escultura, incluida la palabra eléctrica hecha con neones.

La exposición que se centra en autores españoles, tiene cuatro ejes: "Antecedentes", "El texto en la imagen", "Poesía visual" y "Artistas que escriben".

No existen muchos antecedentes de una exposición así, en la misma pueden verse los catálogos de las únicas dos anteriores llevadas a cabo: "El poeta como artista" en el Centro Atlántico de Arte Moderno en las Palmas de Gran Canaria y otra denominada "Pintar Palabras" celebrada en Berlín en el Instituto Cervantes.

La exposición se inicia con las obras de Rafael Alberti, Lorca donde laten las vanguardias, para después centrarse en artistas conceptuales de los 60 y en poetas visuales. También recoge el trabajo realizado con las nuevas tecnologías.

En cuanto a la fotografía los autores presentes con sus obras son Joan Fontcuberta, Chema Madoz y Gonzalo Puch.

La exposición puede visitarse hasta el 17 de junio de 2007
Museo Esteban Vicente
Plazuela de las Bellas Artes s/n Segovia
Lunes cerrado (los jueves la entrada es gratuita)


2
Asistí a la exposición no sólo con el ánimo de disfrutarla sino también buscando referencias para ubicar la fotopoesía.

¿Por qué hablar de fotopoesía?

La palabra poética contemporánea está hecha de imágenes y símbolos construidos con palabras. La fotopoesía sería esa manera de abrir la palabra, de buscar su imaginario visual y transmitirlo como tal, revelar las imágenes primordiales de las que la palabra es signo. Escribir imágenes con las imágenes mismas desde la fotografía.

También me parece que la fotopoesía es:

Un hablar con el silencio
Un hacer visible lo invisible
Es la intramirada que rescata lo indecible
Es lo que no ve la cámara fotográfica ni nunca podrá ver
Es el mestizaje que enriquece palabra e imagen


La fotopoesía tiene mucho que ver con la poesía experimental y dentro de ésta, con la poesía visual. Para aquellos interesados les recomiendo esta página: CIBERPOESÍA de la Fundación Miguel Hernández.

En otra ocasión hablaré de la fotopoesía y la fotografía.

29 abril 2007

El otro árbol de la vida y 2



El otro árbol, 3



El otro árbol y 4

Poema del árbol

Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
te erguiste en desnudez y desaliento,
sobre una gran alfombra de hojarasca
que removía indiferente el viento...

Hoy he visto en tus ramas la primera
hoja verde, mojada de rocío,
como un regalo de la primavera,
buen árbol del estío.


Y en esa verde punta
que está brotando en ti de no sé dónde,
hay algo que en silencio me pregunta
o silenciosamente me responde.


Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
el fango en flor, y sé lo que me dices;
ya sé que con tus propias hojas secas
se han nutrido de nuevo tus raíces.


Y así también un día,
este amor que murió calladamente,
renacerá de mi melancolía
en otro amor, igual y diferente.


No; tu augurio risueño,
tu instinto vegetal no se equivoca:
Soñaré en otra almohada el mismo sueño,
y daré el mismo beso en otra boca.


Y, en cordial semejanza,
buen árbol, quizá pronto te recuerde,
cuando brote en mi vida una esperanza
que se parezca un poco a tu hoja verde...


José Ángel Buesa

20 abril 2007

El otro árbol de la vida

No es con palabras
ni con silencios
que conseguirás nombrarme
sino con ojos que esperan ver
lo que nunca has soñado.

Eunice Cohen




El árbol, 1




El árbol, 2

15 abril 2007

"...llevo los ojos abiertos"



Ailta


"Por un mundo sospechado
concreto y virgen detrás,
por lo que no puedo ver
llevo los ojos abiertos."

Pedro Salinas

05 abril 2007

Do sonho verde do campo


Sus ojos morenos se llenaron de agua. Las flores de algodón le emocionaban, siempre le parecieron nubes menudas naciendo del suelo. Respiró hondo la belleza con olor de tierra fecundada y miró su gente con devoción. Entonces otra vez aquella vieja sensación: el corazón apretado y un nudo en la garganta con gusto amargo de pan mal repartido.
Hijo de “bóias-frias”, él conoció muy temprano la dura vida que lleva la mayoría de la gente que labora la tierra. El sudor en el rostro, los callos en las manos y tanto valor jamás reconocido. Dueños de nada, hoy recogiendo el algodón, mañana cortando la caña de azúcar, en la semana que viene ¿quien sabe?... arroz, feijão, trigo, mandioca, tomate, milho, café.



Cantiga de Claridad
Thiago de Mello


Campesino, plantas el grano
en lo oscuro — y nace un albor.
Quiero llamarte hermano.

De noche, comiendo el pan
siento el gusto de esa aurora
que te despunta en la mano.

Haces de sombras un haz
de luz para multitudes.
Un compañero tan claro
que vive en la oscuridad.

Y mientras no llegue el día
en que la tierra sea un reino
de trabajo y de alegría,
cantando juntos alcemos
armas de amor en acción.
La rosa ya se hace llama
al hilo del corazón.

Campesino, plantas el grano
en el oscuro y ya nace el agua.
Un día serás el dueño
del sueño verde del campo.
Nunca vi verde tan verde
como el de tu corazón.



Notas:
1. “Bóia-fria” es una expresión del regionalismo brasileño, que puede ser traducida como “comida fria”. Así son conocidos los trabajadores rurales itinerantes, sin trabajo cierto. Ellos traen la comida de casa y en la hora del almuerzo la comen fria, en medio del campo.
2. Las imagenes fueron tomadas del libro “Colheitas do Brasil” (Editora de Cultura, São Paulo, 2006). Con renta revertida para proyectos sociales, reúne reproducciones de 50 obras en batik del artista plástico Luiz Mendes, con la temática de la tierra plantada y el hombre del campo.
3. Batik es un metodo de decorar tejidos que consiste en dibujar con cera algunos motivos, sumergilo en soluciones colorantes, retirar la cera, y repetir la operación para cada color.
4. La traducción del poema es de Aníbal Beça, encontrada en la página del Festival Internacional de Poesía de Medellín.

30 marzo 2007

Elogio de la escritura y 4


Palabra apenas música

consumación pura sin sentido o transparencia

sólo tú podrás liberar el ser cautivo.

Serás fuego y agua de fuego
relámpago de blancura ondulando en las tinieblas

de un material océano.

Serás la improbable e imposible maduración
de la fragilidad de una columna de sombra

y de la paralela fuerza oculta bajo la ceniza

y no serás más el exceso de un sentido

o de un no sentido

en la efervescencia sagrada
de la pura inspiración.


António Ramos Rosa















25 marzo 2007

Elogio de la escritura, 3

No alcanzo otra inquietud que la de ir buscando
palabras de existencia, la tinta que descubre
la duda y el fulgor, el pozo de su mina.

Vivir es compartir, amar lo aún no extinto.
Tentar las apariencias con la obsesión del ciego.
O dicho de otro modo: oír, mirar de frente
al silencio que pasa con dolor y espesura,
esculpiendo en los versos el vidrio y su caricia,
el tiempo de lo humano, el deseo del mundo.

Fragmento del poema Vivir de Justo Jorge Padrón








17 marzo 2007

Elogio de la escritura, 2




Y acaso el misterio de las palabras sea ser cañamazo, urdimbre, donde cada uno coloca la argamasa imposible de su vida única. Digo la palabra sol y en ella caben tu sol y el mío. Digo la palabra esperanza y en ella tejen cada uno de tus sueños el ser y la sombra de la misma palabra. Y caben en su raquítica grafía, en su semblante de escualida jirafa, las vidas narradas, los viajes, las soledades y los encuentros. Los amores imposibles y los ciertos. En las palabras narradoras la niñez y la vejez se dan la mano. Caben los viajes, los ecos de trenes, los bosques ciertos o simbólicos.

Y así las palabras son las ventanas que abrimos para ser comprendidos en nuestro propio misterio, para compartirlo con los otros. Nuestras propias palabras y su minúscula fuerza contenida, umbrales y vitrales, cartografías de aire y y tinta negra derramada.

Un texto incomprensible nos resulta como un muro desconchado de dureza impenetrable, un jardín perdido al que no tenemos acceso, un camino borrado por la niebla de un descomunal secreto. Un texto ilegible, un barco varado sin océano ni memoria en la que naufragar en busca del sentido que está en nosotros esperando la partitura que le de vida, como la escritura de los sueños, auténtico viaje a nosotros mismos fuera del tiempo y del espacio convencional. Y así las palabras son nuestra aurora que desnuda lentamente nuestras propias tinieblas.

Y así la escritura es el telar de Penélope que jamás termina su obra porque está hecha de inmensidades, de giros inesperados, de caminos que se abren en los caminos, de apariencias, detrás de las frágiles palabras en busca de nosotros mismos. Penélope tejiendo y destejiendo, enamorada en su silencio de lo universal y de lo que le da sentido, más allá del reino de lo cotidiano y de la necesidad.

Y están también las palabras del amor donde no caben la ofrenda y la entrega que nace en nosotros, tanto es así que hay que inventar nuevos idiomas y vocabularios, o romper su sintaxis de tienda antigua donde en cada cajón de madera manida se guardan esencias y purezas que nada tienen que ver con lo que queremos expresar. Las palabras del amor que dibujan selvas salvajes y llamas, donde la carne es la palabra misma abriendo su infinito y su transcendencia.

Y de todas las palabras, aquellas unidas íntimamente a nuestro existir y que guardamos como tesoros y que nos rescatan un día inesperado, y que son como llaves que nos abren y nos libran de cautiverios y nos salvan, y nos hacen libres porque tocan misteriosamente las hondas ramificaciones donde la vida se hace y nos arrojan como náufragos a playas desconocidas y cálidas.







09 marzo 2007

Elogio de la escritura

¿Quién eres tú, palabra? ¿Qué persigues?
¿Qué susurro deslumbras en mi herida?
...................................................................
Fúndate en mí, palabra, horada mis pupilas.
Quiero oír en tus frondas la canción de la niebla
y edificar contigo el latir de la magia.

¿Quién eres tú, palabra?
Justo Jorge Padrón


Derramas la negrura sobre un blanco papel. Los ríos de tinta. Las espumas que labran
el retrato del ser. Dibujas el mapa imposible y el cáliz de tu ofrenda. Como alfarero de
sombras, tus manos amasan con claroscuros entre la niebla cotidiana el juego con la
belleza que se desnuda en su propia luz y en su oscuridad.

Y naces de las palabras, de su lodo, porque son tu gesto y te contienen en su fragilidad
que horada la lluvia. Emerges con ellas como de la nada. Y son tu pequeño tesoro y tus
manos abiertas, porque dan fe del clamor de unos labios, de un camino polvoriento, de
un erial que en metamorfosis se convierte en el jardín habitado. De las lágrimas y de los
encuentros. De las habitaciones sórdidas de todos los exilios. De la carne estremecida
hasta sus últimos recodos.

Y te buscas entre las palabras, en sus costuras, en sus rebordes, en sus luces
intangibles, en su caligrafía de la sangre y del abismo, en su tintineo de arrebatadora
ansia que anida en la sombra de quien las derrama, porque escribir es abrir el pecho y
la memoria y el deseo. Es abrir nuestro propio tiempo, hacerlo nuestro y habitarlo.
Intentar la veracidad única que nos pertenece en viaje interior al dolor y a la vida.



Serie fotogáfica que he llamado elogio de la escritura y que trata de explorar el mundo de sensaciones que provoca la propia palabra y la literatura.

04 marzo 2007

Lembrança tocada pelo vento

El recuerdo puro no tiene fecha.
Tiene estación.
¿Qué sol o qué viento hacía
en ese día memorable?
Bachelard


Basta con abrir el viejo libro para tocar el viento de aquel día.
En él habita seu João. Aún era un misterio de ropas claras, ojos oblicuos y gestos serenos - tan diferente de la profesora anterior, llena de prisas y que conjugaba el verbo deber como nadie en la escuela. Pues ya se iba la segunda semana de clases y – alegría nuestra - ninguna lección para casa. Recordando bien, ni siquiera en la sala de aula. Parecía que le interesaba menos enseñar gramática y más escuchar tonterías de niños. Charlas sobre cometas, hormigas, baños de río y piernas lastimadas por caídas de los árboles tenían gran importancia.
Pero, aquel día - viento fuerte, tan fuerte - no fue dedicado a la conversación, o a la prosa, como decía. Seu João llegó con sus colores claros, nos saludó y se sentó en la mesa. Abrió una sonrisa y un libro de portada verde.
Entonces fuímos a descubrir su don para la hechicería. No había otra explicación. Su voz era un pájaro dando vueltas en el aire y viniendo a posar, inquieto, en algun lugar dentro del pecho. Pues que de repente éramos todos un sólo niño pobre que lustraba zapatos en las calles de la ciudad y hacía confesiones a un árbol. Éramos un Zezé dolorido de miséria y cruel desamor. Corazón aliviado sólo en el encuentro con un viejo portugués - el conocer en fin de la ternura... Y faltaban aún tantas páginas...
Contando histórias, ojos enamorados de palabras, seu João fue abriendo las puertas de un mundo encantado y sin fronteras, de viajes sin fin. Mientras tanto, dona Delair, que cuidaba de la Biblioteca, empezó a quejarse a la dirección porque no tenía más sosiego, que necesitaba ayuda, que no podía con la confusión de niños y, ¿qué hambre era aquella de repente por los libros?...

.....
(Un atardecer, muchos años después, en un banco de plaza, le comenté que era culpado de yo no saber regalar otra cosa a un niño que no fuera un libro con una bonita historia dentro. El viejo profesor, mirada amorosa, apretó mis manos con mucha fuerza. Por un largo tiempo. Que dura hasta hoy.)



Mi Planta de Naranja Lima (fragmento)
José Mauro de Vasconcelos

Comimos huevos, salame, banana, pan, como a mí me gustaba. Fuímos a beber agua en el río y volvimos debajo de la Reina Carlota.
Ya se iba a sentar cuando le hice una seña para que se detuviera.
Coloqué la mano en el pecho e hice una reverencia al árbol.
- Majestad, su súbdito, el caballero Manuel Valadares, es el mayor guerrero de la nación Pinagé... Y nos vamos a sentar debajo de la señora.
Nos reímos y luego nos sentamos.
El Portuga se extendió en el suelo, forró con el chaleco una raíz de árbol y dijo:
- Ahora llegó el momento de echarse un sueñecito.
- No tengo ganas de dormir.
- No importa. No voy a dejarte suelto por ahí, travieso como eres.
- Me pasó la mano por encima del pecho y me hizo prisionero. Nos quedamos un largo tiempo mirando cómo las nubes escapaban por entre las ramas de los árboles. Había llegado el momento. Si yo no hablaba ahora, nunca más lo haría.
- ¡Portuga!
- Hummm...
- ¿Estás durmiendo?
- Todavía no.
- ¿Es verdad eso que le dijiste a don Ladislao en la confitería?
- Caramba, son tantas las cosas que le he dicho a don Ladislao en la confitería...
- Sobre mí. Yo escuché. Desde el coche lo oí todo.
- ¿Y qué escuchaste?
- Que me quieres mucho.
- Claro que te quiero. ¿Entonces?
- Me di vuelta sin libertarme de sus brazos. Miré sus ojos semicerrados. Su rostro, así, quedaba más gordo y más parecido al de un rey.
- No, quiero saber a fondo si me quieres.
- Claro que sí, bobito.
Y me apretó más para probar lo que había dicho.
- Estuve pensando seriamente. Tú tienes sólo a esa hija que vive en “El encantado”, ¿no?
- Así es.
- Vives sólo en aquella casa con dos jaulas de pajaritos, ¿verdad?
- Así es.
- Dijiste que no tenías nieto, ¿no?
- Así es.
- ¿Y dices que me quieres?
- Así es.
- Entonces ¿por qué no vas a casa y le pides a papá que me regale a ti?
Quedó tan emocionado que se sentó y me tomó la cara con las dos manos.
- ¿Te gustaría ser mi hijito?
- Uno no puede elegir al padre antes de nacer. Pero si hubiese podido hacerlo te hubiera elegido a ti.
- ¿De veras, muchacho?
- Te lo puedo jurar. Además, sería una persona menos para comer. Te prometo que no hablo ni digo más palabrotas, ni siquiera “traste”. Te lustro los zapatos, cuido de tus pajaritos en la jaula. Me vuelvo totalmente bueno. No va a haber mejor alumno en la escuela. Hago todo, todo bien.
No sabía qué contestar.
- En casa todo el mundo se muere de alegría si pueden darme. Va a ser un alivio. Tengo una hermana, entre Glória y Antonio, que fue dada en el Norte. Fue a vivir con una prima rica para poder estudiar y aprender a ser gente...
El silencio continuaba y sus ojos estaban llenos de lágrimas.
- Y si no me quieren dar, tú me compras. Papá está sin nungun dinero. Seguro que me vende. Si pide muy caro puedes comprarme a crédito, así como hace don Jacobo cuando vende...
Como no respondiera, volví a mi antigua posición y él también.
- Sabes, Portuga, si no me quieres no importa. No quería hacerte llorar...
Acarició muy lentamente mi pelo.
- No se trata de eso, hijo mío. No es eso. La gente no resuelve la vida así, con una sola maniobra. Pero te voy a proponer una cosa. No podré sacarte del lado de tus padres ni de tu casa, aunque me gustaría mucho poder hacerlo. Esto no está bien. Pero de ahora en adelante yo, que te quería como a un hijo, voy a tratarte com o si realmente lo fueras.
Me erguí, exultante.
- ¿Verdad, Portuga?
- Hasta puedo jurar, como tú dices siempre.

Hice una cosa que raramente hacía o me gustaba hacer con mis familiares. Besé su rostro gordo y bondadoso...

(traducción Haydeé M. Jofre Barroso, Editorial El Ateneo)

23 febrero 2007

La aventura poética de María Zambrano

La verdad que pretende desvelar el espíritu creativo del esteta no es la verdad abstracta sino la más concreta y singular de las cosas que está contemplando o de las experiencias que está viviendo. Una verdad que, además, es aprehendida en todo su esplendor, gracias a que el artista, en su fundamental tarea contemplativa, se entrega a ella desde la integridad de su persona, poniendo a contribución de esta experiencia su mundo afectivo e imaginario, junto a la más fina e intensa percepción que le procuran los sentidos.

Antonio Blanch


I

De vez en cuando vuelvo a la obra de María Zambrano. Su pensamiento es un legado siempre vivo para la poesía y el pensamiento. El destino hizo que ella no tuviera discípulos en universidades que continuaran su labor por la propia tragedia de nuestro país. La misma suerte que corrieron otros muchos intelectuales fieles a la República. La España peregrina. La España del exilio.

Grosso modo, su propuesta filosófica es reconocer que la razón tras siglos de academicismos se había vuelto ciega para las otras razones que latían en las sombras y que eran también razones de vida no desveladas. Negadas, relegadas por una luz que quería ser unívoca y conducía a una extraña ceguera. La filosofía, aquel otro legado de los griegos que amaban la verdad por encima de todas las cosas, incluso de sus dioses en los que no creían demasiado, se había vuelto abstracta y de salón, incapaz de acción, incapaz de comprender y de hacer la vida. Con todo ello la filosofía había perdido esa dimensión que tuvo siempre de ser “camino y cauce de vida”.

La propuesta de María Zambrano es una razón “logos”, que siendo tal, es capaz de descender a las sombras y a los infiernos humanos para enamorarlos y rescatarlos, recobrando la unidad del hombre entre razón y pasión y teniendo en cuenta que los límites entre ambas son oscuros. (1)

María fundamentó una razón capaz de crear los vínculos que nos unen a nosotros mismos. Una razón que abraza su propia sombra, las otras razones que tiene la vida; que las asume, que no las niega. Razón amorosa y respetuosa, en todo caso:

“su verdad está entendida diversamente: no es la verdad excluyente, imperativa, que se deriva de aquello que va a eregirse en árbitro y dueño de toda realidad”. (María Zambrano)

Esa razón es también una razón creadora, es una razón que se llena de entrañas como su Antígona. Es una razón habitada por y para la esperanza porque se busca a sí misma. Es una razón poética, pero no por ilusoria, sino porque en la poesía se produce un viaje interior entre el borde de las palabras, porque la poesía es el reducto a otra luz que ilumina a la realidad no siendo jamás razón tecnológica, sino capaz de manifestar profundos lazos afectivos con lo que nos rodea y al hacerlo se unen razón y vida en una hermandad creadora.

II

Pero donde yo quiero poner el acento es en esa aventura que llevó a María a encontrar su razón ardiendo en la carne de la poesía:

“La poesía es un abrirse del ser hacia dentro y hacia fuera al mismo tiempo. Es un oír en el silencio y un ver en la obscuridad.......Es la salida de sí, un poseerse por haberse olvidado, un olvido por haberse ganado la renuncia total.....Olvido de sí que es despertar en lo que nos ha creado, en lo que nos sustenta.” (María Zambrano)

Si la poesía es una búsqueda y un saber a cerca del ser ¿Cabe, entonces, la posibilidad de una antropología poética?, porque ¿no es cada poeta un umbral donde se manifiesta su ser concreto, su época y también lo universal? ¿No es acaso una ventana abierta a las profundidades que nos habitan?:

“saca de la humillación del no ser a lo que él quiere [el poeta], saca de la nada a la nada misma, a la que da nombre y rostro....se afana, padece, estudia, para que todo lo que hay y lo que aún no hay llegue a ser”. (María Zambrano)

“Entonces la poesía es huida y búsqueda, requerimiento y espanto, un ir y volver, una llamar para rehuir, una angustia sin límites y un amor extendido........Porque no quiere su singularidad, sino la comunidad......Y para ello, se mantiene el poeta vacío, en disponibilidad, siempre....porque sólo cuando esa presencia llegue, llegarán con ella todas las demás, sólo con su plenitud y luz, cobrarán cuerpo y sentido las cosas.” (María Zambrano)

III

¿Es la poesía un saber basado en la vivencia y experiencia profunda de lo humano? ¿Puede encontrarse en los versos una especie de antropología poética? Hubo un intento en aquella obra de Gilbert Durand “Las estructuras antropológicas de lo imaginario” de darle un inicial cuerpo.

No sé responder ciertamente a estas cuestiones, sólo jugar con ellas y recurro a mis poetas preferidos para dibujar una posible respuesta en voz alta:

El delirio y el destino de los hombres entrevisto por Miguel Labordeta

He de caminar
y aún no sé
el nombre de la noche.

He de amar
y aún no sé
si la aventura
tiene un pretexto voraz
o es una rosa lastimada.

He de morir sin duda
y aún no sé si la llama fugitiva
se apaga adormecida para siempre
en el viento del vacío
u otra senda otro ensueño de luz
nos lleva de la mano
hacia delante.

Más allá
de ese viento vacío.

Los infiernos de lo humano, de los que hablaba María, vividos por otro poeta llamado Carlos Bousoño en el poema “El precio de la verdad”

En el desván antiguo de raída memoria,
detrás de la cuchara de palo con carcoma,
tras el vestuario viejo ha de encontrarse, o junto al muro
desconchado, en el polvo
de siglos. Ha de encontrarse acaso más allá del pálido gesto de una mano
vieja de algún mendigo, o en la ruina del alma
cuando ha cesado todo.
Yo me pregunto si es preciso el camino
polvoriento de la duda tenaz, el desaliento súbito
en la llanura estéril, bajo el sol de justicia,
la ruina de toda esperanza, el raído harapo del
miedo la desazón invencible a mitad del sendero que conduce al torreón
derruido.
Yo me pregunto si es preciso dejar el camino real
y tomar a la izquierda por el atajo y la trocha,
como si nada hubiera quedado atrás en la casa desierta.
Me pregunto si es preciso ir sin vacilación al horror de la noche,
penetrar el abismo, la boca del lobo,
caminar hacia atrás, de espaldas hacia la negación
o invertir la verdad, en el desolado camino.
O si más bien es preciso el sollozo de polvo en la confusión del verano
terrible, o en el trastornado amanecer del alcohol con trompetas de sueño
saberse de pronto absolutamente desiertos, o mejor,
es quizá necesario haberse perdido en el sucio trato del amor,
haber contratado en la sombra un ensueño,
comprado por precio una reminiscencia de luz, un encanto
de amanecer tras la colina, hacia el río.
Admito la posibilidad de que sea absolutamente preciso
haber descendido, al menos alguna vez, hasta el fondo del edificio oscuro,
haber bajado a tientas el peligro de la desvencijada escalera, que amenaza a
ceder a cada paso nuestro,
y haber penetrado al fin con valentía en la indignidad, en el sótano oscuro.
Haber visitado el lugar de la sombra,
el territorio de la ceniza, donde toda vileza reposa
junto a la telaraña paciente. Haberse avecinado en el polvo,
haberlo masticado con tenacidad en largas horas de sed
o de sueño. Haber respondido con valor o temeridad al silencio
o la pregunta postrera y haberse allí percatado y rehecho.
Es necesario haberse entendido con la malhechora verdad
que nos asalta en plena noche y nos devela de pronto y nos roba
hasta el último céntimo. Haber mendigado después largos días
por los barrios más bajos de uno mismo, sin esperanza de recuperar lo perdido,
y al fin, desposeídos, haber continuado el camino sincero y entrado en la noche absoluta con valor todavía.

La aurora o el tempo después de los infiernos de la Zambrano, (porque “no hay infierno que no sea la entraña de algún cielo”) en el poema de Octavio Paz, el cántaro roto (fragmento)

...Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos,
soñemos sueños activos de río buscando su cauce, sueños de sol soñando sus mundos,
hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros,
cantar hasta que el sueño engendre y brote del costado del dormido la espiga roja de la resurrección,
el agua de la mujer, el manantial para beber y mirarse y reconocerse y recobrarse,
el manantial para saberse hombre, el agua que habla a solas en la noche y nos llama con nuestro nombre,
el manantial de las palabras para decir yo, tú, él, nosotros, bajo el gran árbol viviente estatua de la lluvia,
para decir los pronombres hermosos y reconocernos y ser fieles a nuestros nombres
hay que soñar hacia atrás, hacia la fuente, hay que remar siglos arriba,
más allá de la infancia, más allá del comienzo, más allá de las aguas del bautismo,
echar abajo las paredes entre el hombre y el hombre, juntar de nuevo lo que fue separado,
vida y muerte no son mundos contrarios, somos un solo tallo con dos flores gemelas,
hay que desenterrar la palabra perdida, soñar hacia dentro y también hacia afuera,
descifrar el tatuaje de la noche y mirar cara a cara al mediodía y arrancarle su máscara,
bañarse en luz solar y comer los frutos nocturnos, deletrear la escritura del astro y la del río,
recordar lo que dicen la sangre y la marea, la tierra y el cuerpo, volver al punto de partida,
ni adentro ni afuera, ni arriba ni abajo, al cruce de caminos, adonde empiezan los caminos,
porque la luz canta con un rumor de agua, con un rumor de follaje canta el agua
y el alba está cargada de frutos, el día y la noche reconciliados fluyen como un río manso,
el día y la noche se acarician largamente como un hombre y una mujer enamorados,
como un solo río interminable bajo arcos de siglos fluyen las estaciones y los hombres,
hacia allá, al centro vivo del origen, más allá de fin y comienzo
.

IV

Y el pensamiento de María resulta una piedra arrojada a un estanque que provoca un movimiento ondulatorio, un preámbulo, una invitación a pensar y vivenciar, y a sondear muchas cuestiones.

¿Puede haber una razón enamorada (razón poética)? ¿La razón es aséptica por definición? ¿Amar es la verdadera puerta del conocimiento? ¿Si no amas te pierdes un conocimiento más profundo y personal (que te pertenece y te está esperando en la esquina) de la realidad que nos atañe?

La razón enamorada en la antigüedad tuvo nombre de dios, Orfeo. Hoy conozco a otros Orfeos que deambulan por el mundo.

Orfeo postmoderno, por la mañana es oficinista para ganarse el pan y por las noches saxofonista amateur en un tugurio de madrugada. Su música encandila y tiene como todo una historia oculta de la que acaso extrae su poder. Orfeo llora con su saxo, sin que nadie apenas se dé cuenta. Él vive enamorado de una mujer que hoy se encuentra internada en un psiquiátrico, como consecuencia de la mordedura reiterada de otra serpiente, con nombre simulado de caballo. Todos los domingos Orfeo acude a visitarla y no le importaría, como en el mito, sumergirse en cualquier infierno para devolverla a su condición de ser humano con quien pasear los domingos y conversar de las cosas leves, de las alegrías y los dolores de la existencia. Y habita ese infierno con ella, donde ella vive en su mente... y oye entre las sombras las otras razones que la vida tiene, oye el delirio de la vida herida, y sus manos por unos instantes semanales contienen el rostro de ella, en una caricia que tiene mucho de ternura.

Orfeo ecologista ¿qué no daría por salvar a su amada Demeter del reino de Hades y de los especuladores?.... Y su fe inquebrantable y su pequeña razón enamorada le sirve para desenmascarar los verdaderos fines de una economía del despilfarro que no es justa para todos los hombres ni para el sustrato de la vida biológica.

Orfeo, el músico poeta de la antigüedad, el divulgador de una teología pagana, venido al presente obedece a su razón enamorada y al hacerlo desobedece las otras razones que hoy no pasan de ser reducto de oscuros intereses si no sirven a la vida de verdad.

¿No se trataría de dilucidar que hay detrás de las razones como si fueran las máscaras del teatro griego que ocultaban algo más, la voz de otros dioses? ¿qué historia de amor o de lo contrario hay en la razón tecnológica que nos lleva ciegamente al desastre o en el “pensamiento único” que excluye otras posibilidades de construir la existencia común?

Y al final lo que tengo claro es que la vida nos atañe a cado uno y no debemos delegarla en nadie, en ella pensar es abrir el cauce de nuestro propio existir para transitarlo en un acorde con nosotros mismos. Pensar y sentir. Sentir y pensar para hacer. El encuentro único e intransferible con nuestro delirio, con nuestra verdad, con nuestro infierno y nuestra aurora. Encuentro creador en todo caso de lo que será y es nuestro existir.

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(1) En realidad, lo que nos propone María Zambrano era muy similar a lo que hizo Freud con su “cura a través de la palabra”. Y donde el psicoanalista encarnaría a esa razón que se sumerge en los infiernos donde anda atrapada la subjetividad del paciente. Freud descubrió que la cura no podía ser racional- intelectual sino una experiencia emocional vivida y elaborada cuando se topó con la transferencia. Ello le permitió tener un acceso a las entrañas del hombre nunca hasta entonces posible. El paciente volvía a su infancia. El hombre era capaz de regresión emocional, de retroprogresión. Atrás, a su propio infierno para poder continuar su camino “libre de”, “libre para”.

- Los textos utilizados de María pertenecen a sus obras Filosofía y poesía, Notas de un método y Claros del bosque.­­­­­­­­­­­­

12 febrero 2007

Coisas do sol e uma carta de amor


¡VE hacia él! ¡Feliz carta! Dile-
Dile la página que no escribí;
Dile que sólo puse la sintaxis,
Y dejé fuera el verbo y el pronombre.
Dile cómo se apresuraron los dedos
Luego cómo vadearon, despacio, despacio, despacio;
Y deseaste tener ojos en tus páginas,
Para poder ver qué los movía así.


Emily Dickinson




Era uno de esos días preciosos, cuando después un largo tiempo de lluvias y nubes pesadas, sin más el sol decide regresar con todo su esplendor. Seguro que esto suena repetitivo, pero quien vive en São Paulo sabe bien valorar un día soleado, ya que son muchos los tiempos mojados al largo del año. Y si esa luminosidad llega justo el fin de semana, concede una manera de regalo al aire y la gente tiene ganas de cantar, quitar de las espaldas las penas del cotidiano, sustituir los pasos apresurados por un andar demorado en busca de parques, calles y otros rincones que, pese a todo caos urbano, lograron guardar sus encantos. Era un día así, la gente queriendo vivir y convivir, la música en el aire y la poesía paseando en tren...

Ella, la poesía, empezó a mostrarse en la mirada que atravesaba la ventanilla del tren y se perdía, como encantada, en algun lugar más allá del paisaje suburbano bañado de sol. Un hombre, sentado en un banco cualquier de un vagón cualquier, las manos posadas sobre un libro, los ojos sonriendo al infinito... hasta un momento en que su atención se volvió al libro y, desde dentro de sus páginas, sacó un sobre, y desde el sobre, una carta. De ahí que envueltos por la canción del tren en su caminar, el hombre, su carta y la emoción de sus ojos dieron forma a un cuadro lírico. No hay como no enternecerse al ver una persona leyendo una carta, imaginar alguien escribiendo en soledad palabras de afecto, después caminando hacia la oficina de los correos, comprando sellos, la carta y los sentimientos viajando tal vez muchos días hasta ser recibida con felicidad, tal vez sorpresa, por otro alguien...

Pasaron dos estaciones, la carta leída y releída, se acercaba la Luz, la última parada. Por eso el hombre dobló aquella hoja de papel, la puso con cuidado dentro del sobre y cuando iba a guardarla dentro del libro se dio cuenta del silencio y del pequeño público que le acompañaba los gestos... Los que le miraban, sorprendidos invadiendo la intimidad de aquel momento, también se desconcertaron... Él podría sentirse molestado, protestar, lanzarles una mirada de reproche o cosa parecida. Pero no foi lo que sucedió. Tras un momento de cierta timidez, miró de nuevo alrededor, abrió una sonrisa sincera y les dijo: “Bueno, yo estaba con cara de tonto ¿no?... resulta que estoy feliz, es una carta de amor...”.

El tren paró y todos se levantaron. Había un aire de complicidad y una sonrisa tierna en muchas caras. Algunos señales de “chao” o “hasta luego” antes de cada uno seguir su camino. El hombre y su carta de amor, así como todos los demás, desaparecieron entre la muchedumbre.

*****

La traducción del poema es de Beatriz Alonso, de Cartas Sin Sellos, la muy hermosa página que hace más de 6 años se dedica a publicar fotos de vida en forma cartas, enviadas desde cualquier parte del mundo... ¡No dejéis de visitarla!

Aun sobre el tema de las cartas, un cierto poeta de nombre Juan ha publicado en esta casa unas cosas muy preciosas (¡ah!, como si esto fuera alguna novedad...), para verlas o reverlas haz un clic aquí y aquí.

(Imagen tomada del libro “Correspondências”, de Clarice Lispector, Editora Rocco)

02 febrero 2007

Exposición"Mujeres de este Mundo", difúndela



Del 15 al 23 de febrero (6 a 11 de la tarde-noche), se llevará a cabo la exposición en la que participan l@s siguientes artistas:

Alejandro Gómez, Alejandro Plaza, Álvaro Blasco da Silva,
César Sanz Marcos, Concha Ortega, Cristina Candel,
Diego López Calvín, Elvira Megías Quirós, Eva Peñuela,
Fernado García Ortega, Francis Tsang, Guillermo Latorre Plaza,
Isabel Muñoz, Javier Hergueta, Jesús Pastor,
Joan Guerrero, Jose Ignacio Latorre Macarrón, Jose P. Gegúndez,
Juan Bautista Morán, Leticia Ruifernández, Marisa Vico Nieto,
Mercé González, Miriam Tello, Miriam Toledo,
Natalia Sancha, Olga Latorre Cristóbal, Rafa Sámano,
Roberto Villagraz, Teresa Buberos Andrés, Yamina Sanz.

Quienes han donado su obra para que sea subastada a favor de la Asociación Mujeres del Mundo, para su proyecto de mujeres en Salvador de Bahía (Brasil).

El acto de inauguración+ subasta se llevará a cabo el día 15 de febrero a las 8,30 de la tarde en LA BOCA Espacio de Cultura. C/ Argumosa, 11 Madrid (metro Lavapiés).

La subasta será dirigida por David Monge y Belén Gordillo, actores.

Además habrá actuaciones musicales

También se podrán adquirir bonos para proyectos de 5, 10, 20 y 30 €.

Todos los que queráis acudir, estáis ya invitados.

21 enero 2007

Caminho do rio












"Para bichos e rios
nascer já é caminhar"

João Cabral de Melo Neto



Sigues con los pies descalzos por un camino de tierra rojiza y tienes los pájaros como compañeros. Bem-te-vi, João-de-barro, Beija-flor, Periquito, Sabiá.

Poco hace que ha amanecido, hay algo de pereza en los rayos de sol que se lanzan distraídos por entre los verdes de los arboles y bañan las ultimas gotas de rocío sobre el campo. Luz y sombra hacen dibujos en el suelo y en tu rostro, cual caricia suave que te hace sonreír.

Montañas verdes se dejan ver en abrazos con cielo y nubes, sientes que a ti también te abrazan. Una curva y otra y otra más, llegas al bosque. Un olor muy verde. Entras con respeto, todo es sagrado. Borboleta, grilo, flor, besouro, passarinho, fruta, lagarto, pedra, folha, mel.

Descansas un rato debajo de un gran árbol que te invitó a escuchar sus historias, él tiene la sabiduría de quien habita el bosque hace muchos siglos y guarda en el pecho añoranzas profundas.

Agradeces los cuentos del viejo ser de la floresta y vuelves a caminar. Entonces es cuando sientes que la tierra se hace cada vez más húmeda, y a la canción del viento con los arboles se suma un leve murmullo de aguas dulces...




Publicado por Tania

16 enero 2007

La mirada del silencio, y 2



Y allí, en el mapa y en el camino que el sol dibuja entre la sombras en la casa desierta, en sus muros que fueron continentes de días, de alegrías y tristezas, aún barcarolas y fanales deshilachados que resuenan en la partitura del tiempo.

Allí, el silencio abre su presencia y sus blancas estancias y deja por un momento reconocer que es la urdimbre fértil tejida de esperanzas que sostiene el presente y viaja al futuro a través de nosotros, día a día, hora a hora, beso a beso, anhelo a anhelo.



“La contemplación de las ruinas ha producido siempre una peculiar fascinación, sólo explicable si es que en ella se contiene algún secreto de la vida, de la tragedia que es vivir humanamente y de aquello que alienta en su fondo; de algún ensueño de libertad aprisionado en la conciencia y que, sólo ante la contemplación de algo que objetivamente lo representa, se atreve a aflorar....”

María Zambrano

Las ruinas



10 enero 2007

La mirada del silencio, 1

Descifras el silencio con los ojos desnudos. Con esa primera mirada vas descubriendo en la casa desierta y abandonada la vida que te precedió. La tenue verdad en la canción de las sombras que el sol acaricia en los muros desconchados. Descubres allí el estigma de la existencia, el palpitar que vive en el silencio, en el río invisible del tiempo.

Y por un momento imaginas las viejas canciones, las mismas preguntas, las mismas soledades, los mismos anhelos, los mismos sueños en el aire, los mismos dolores del viejo oficio de existir. El mismo misterio que urde el presente como un libro escrito en un idioma indescifrable donde se relata la hermandad de los hombres.




Estas fotografías se han construido utilizando viejas fotos encontradas en mercadillos sin ningún tipo de referencia que las contextualize, sin autor ni fecha. Forman parte de una vida cotidiana lejana. Las elegí por la emotividad que despertaban. Han sido superpuestas gracias a la fotografía digital a muros abandonados de varios pueblos cada vez con menos habitantes. Allí donde tuvo lugar sencillamente la vida que ya pertenece al silencio.

(También están inspiradas en aquel hacer de hace tiempo con la emulsión líquida para trabajar en piedra o la goma bicromatada aplicada a otras superficies que no fueran el manido papel).

Al hacer la serie tuve la impresión de que, pese a la mudez de los muros y de las propias fotografías, tenían el poder de hablar a través de lo que reflejaban.

Hay un uso de la fotografía que tiene que ver con lo emocional, sin la fotografía nunca hubiésemos puesto rostros a alguno de nuestros antepasados ni a nuestra propia niñez. Es la apoyatura de la memoria viva y oral. Capaz de despertar del silencio otras realidades.

Es una serie de muchas fotos de las que he seleccionado algunas para publicar, que divido en dos partes. Ésta es la primera.


Publicado por JuanBM

04 enero 2007

Dessas pequenas armadilhas da ternura

Acorrentados
Paulo Mendes Campos

"Quien colecciona sellos para el hijo de un amigo; quien despierta en la madrugada y se estremece en el disgusto de si mismo al recordarse que hace muchos años hirió a quien amaba; quien llora en el cine al ver el reencuentro de padre y hijo; quien sostiene en la mano una lagartija y le hace una carícia con los dedos; quien se detiene en el camino para ver mejor una flor campesina; quien se ríe de sus propias arrugas; quien decide dedicarse al estudio de una lengua muerta tras un fracaso sentimental; quien busca en la ciudad los trazos de la ciudad que ya fue; quien se deja tocar por el símbolo de una puerta cerrada; quien cose ropas para los lázaros; quien envía muñecas para las hijas de los lázaros; quien habla a una visita poco familiar: a mi papá sólo le gustaba esta silla; quien envia libros a los presidiarios; quien se conmueve al ver pasar, de pelos blancos, aquel o aquella, maestro o maestra, que era el más brillante del colegio; quien compra lechugas frescas para el canario; quien se acuerda todos los días del amigo muerto; quien nunca abandona los rituales de la amistad; quien guarda, cuando le regalaron, el encendedor que ya no funciona más; quien, no teniendo la costumbre de beber, hace una llamada internacional en el segundo whisky para conversar con el amigo o amiga; quien colecciona piedras, botellas y ramas secas; quien pasa más de diez minutos haciendo mágicas para los niños; quien guarda las cartas de amor con un lazo; quien sabe construir una buena hoguera; quien entra en delicado éxtasis frente a viejos troncos, musgos y líquenes; quien intenta decifrar en el dibujo de la madera el jeroglífico de la existencia; quien no siente timidez en proclamar que la puesta de sol es una perfección; quien se desata en sonrisas al ver una cascada; quien lleva en serio los transatlánticos que pasan; quien visita en soledad los lugares donde ya fue feliz o infeliz; quien, de repente, liberta los pájaros de sus jaulas; quien siente compasión por la persona amada y no sabe explicar la razón; quien cree que adivina el pensamiento de un caballo; todos ellos son presidiários de la ternura y andarán por todas las partes amarrados, atados a los pequeños amores de la trampa terrestre."

de O Anjo Bêbado
"Traduccion casera". Pintura de Portinari (www.portinari.org.br)




Un nuevo año da sus primeros pasos. Que él sea sea generoso de esos pequeños momentos iluminados por la ternura. Esos transparentes instantes de emoción que no podemos retener con las manos pero que, sin embargo, son eternos. Que por tanta sencillez arrebatan nuestro frágil corazón humano y dan sentido a esa misteriosa aventura que llamamos vida.


Publicado por Tania